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Categoría: Esperanza

Si te cuesta perdonar a alguien, recuerda que a esa persona no la definen sus defectos y a ti tampoco te definen tus virtudes. Si te cuesta perdonar haz esto.

Te indico que si te cuesta perdonar a una persona, este mensaje es para ti. El perdón es una elección que uno hace una y otra vez. Puede ser una perspectiva fresca o una distancia saludable; como una habitación tranquila con vista al mundo de la complejidad y el conflicto. Debemos reflexionar en nuestro interior y hacer algunas cosas cuando nos cuesta perdonar a alguien de corazón.

El perdón puede ser un regalo para ti mismo o para los demás, puede ser algo que recibes, pero también puede ser una cualidad que describe una relación en la que uno debe ser capaz de perdonarse a sí mismo para perdonar a los demás.

¿Por qué resulta difícil perdonar?

Una de las razones por las que nos resistimos a perdonar es que realmente no entendemos lo que es el perdón o cómo funciona. Creemos que sí, pero no lo hacemos en realidad. Nos cuesta perdonar, y por ende, nos costará avanzar. Dicen que el perdón es liberación y no hay frase más sabia que esta en cuánto al perdón se refiere.

La mayoría de nosotros asumimos que si perdonamos a los que nos hacen daño, ellos volverán a hacerlo, se librarán de sus malos hechos sin consecuencia alguna y se seguirán su camino con alegría mientras nosotros sufrimos injustamente por sus acciones dañinas.

También podemos pensar que tenemos que ser amigables con ellos de nuevo, o volver a la vieja relación tal cual era. Si te cuesta perdonar, debes tener presente que puedes seguir siendo un prisionero del miedo. Aunque Dios nos manda perdonar a los demás, nunca nos dijo que siguiéramos confiando en aquellos que violaron nuestra confianza o que nos gustara estar cerca de aquellos que nos lastimaron.

El primer paso para entender el perdón es aprender lo que es el perdón y lo que no es. El siguiente paso es darse permiso para perdonar y olvidar, dejando ir la amargura y recordando muy claramente sus derechos a límites saludables.

Sentimientos como la ira y el resentimiento se convierten en nuestros aliados cuando nos aferramos al dolor y las heridas que nos provocaron. Si te cuesta perdonar, es porque has dejado que esos sentimientos se anidaran en tu corazón. Perdonar a los demás depende realmente de una decisión que tomes para tu propio bien. Podemos dejar de lado estas emociones "negativas" de manera fácil y segura de la mano de Dios y comenzar un proceso de transformación interior.

Si te cuesta perdonar a alguien, recurre a esto.

Si te han lastimado y te cuesta perdonar, recuerda que en esta vida también tú has lastimado a otras personas, aun sin querer hacerlo, sin haber tenido la intención. A veces causamos heridas que no queremos por alguna actuación errónea que hallamos tenido. O, por alguna palabra o expresión mal dicha que pudo haberse malinterpretado, habrás podido causar cierta reacción de molestia en alguien.

Si te cuesta perdonar, recuerda que, a esa persona no la definen solo sus defectos y a ti tampoco te definen solo tus virtudes. No somos definidos por algún error cometido en un momento preciso de nuestras vidas.

Vencer nuestras inclinaciones humanas.

Estoy seguro de que alguna vez has roto el corazón de alguien (sin quererlo hacer), has decepcionado o le has fallado a quien confiaba en ti. Todos fallamos en alguna ocasión. El mismo San Pablo, un Apóstol Santo de Dios reconoció que, a veces haciendo el bien que quería, terminaba haciendo el mal que no quería. Esto es debido a nuestra propias inclinaciones humanas, la concupiscencia.

Revisa el interior de tu corazón con humildad y reconoce que tú también, el algunas ocasiones, terminas siendo preso de tus emociones, eres capaz de hacer daño, de no estar a la altura de una situación, pero que también, eres capaz de reflexionar, de recapacitar y de cambiar. Si otros fueron capaces de hacerlo, tú también eres capaz.

El perdón requiere una disposición firme de llegar a perdonar. A veces sentirás que no podrás lograrlo, porque el dolor "sobrepasó tu umbral de tolerancia", o porque la persona fue demasiado abusiva, o no expresó ningún arrepentimiento. No intente perdonar a alguien antes de que haya identificado, sentido, expresado y liberado su ira y dolor. A veces, el perdón cuesta por estas cosas.

Si decide que está dispuesto a perdonar, encuentre un buen lugar y tiempo para estar a solas con sus pensamientos. Converse con Dios, quien es el dueño del amor y del perdón. Dese su tiempo, porque este tiempo es distinto para cada uno de nosotros. Pero no lo extienda mucho.

Aunque te cueste perdonar a alguien, avanza por ese camino. Inicia con ese proceso de perdón que no es solo para el otro, es también para ti. Perdona de la misma forma que quieres ser perdonado. Porque reconociendo nuestra pequeñez y nuestras limitaciones, seremos más capaces de COMPRENDER las limitaciones y la pequeñez de quienes nos rodean. Juzga menos, perdona más. Paz y bien.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
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