Los matrimonios fracasan por las heridas emocionales
Los matrimonios fracasan por heridas emocionales no sanados. Qué podemos hacer para romper esta maldición de matrimonios separados
¿Porqué hay tantos divorcios? Hoy en día, los matrimonios fracasan por las heridas emocionales no sanadas de los cónyugues. Son muchas las parejas que se encuentran en crisis debido a que nunca lograron sanar heridas del pasado que les afectan su matrimonio y todo su presente.
Tenemos que comenzar con una explicación fundamental... Hay un gran ataque a la familia... El demonio quiere acabar con la institución de la familia, Papá, mamá e hijos...
A los papás, la influencia del demonio los vuelve irresponsables, débiles, poco comprometidos. El demonio está acabando con muchas mamás, transformándolas en grandes ejecutivas que prefieren trabajar antes que embarazarse, mujeres que rechazan y le tienen miedo a la maternidad y está intentando acabar con los hijos, abortándolos y haciendo que al crecer abandonados y llenos de dolor esos hijos no quieran casarse, biusquen los vicios, las drogas y el suicidio como salida.
Los matrimonios fracasan por las heridas emocionales.
¿Qué podemos hacer nosotros los creyentes para poder romper esta terrible maldición de los matrimonios separados o el fracaso de los matrimonios?
¿Como el Señor en su Palabra nos da guías?
"Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá su mujer y los dos serán una sola carne". (Mateo 19,5)
Está cita bíblica nos ayuda a entender que es lo que está suciendo en los matrimonios en hoy en día...
Muchos matrimonios se se van a vivir juntos y no quieren unirse ante Dios, se van en unión libre y pierden la gracia sacramental de Dios
Dios, al tomar un matrimonio, lo transforma para su gracia. Su plan divino es Dios mismos como cabeza de ellos, el hombre como un Jefe del hogar una mujer que es obediente al esposo y el esposo mismo que se entrega como Cristo a su mujer, es decir, se sacrifica por su mujer...
El servicio y la entrega total
San Pablo nos dice:
"Sean dóciles los unos a los otros por consideración a Cristo: las mujeres a su marido, como si fuera el Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres deben ser dóciles en todo a su marido. Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida". (Efesios 5,21-29)
Para los esposos, esto quiere decir que ellos deben amar y sacrificarse tanto por su esposa que deben morir por ellas.. La esposa debe ser obediente a su esposo y ser administradora del hogar... Estas dos cosas son un compromiso muy fuerte para ambos.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.




