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Oración / Espiritualidad

2 grandes enemigos para tu alma que pueden llevarte a la perdición

 
 
   
 
 
 

La Virgen María es capaz de asumir los riesgos de un viaje a las montañas de Judea por ir a servir a su prima Isabel

 

La vida cristiana es una vida llena de servicio hacia los demás, en las que debemos mostrar amor y bondad a todos, incluso a aquellos que no nos tratan bien.

Podemos servir a los demás de muchas maneras, y debemos asegurarnos de que utilizamos todas las oportunidades la vida nos regala para ellos. Una de las formas más valiosas para servir a los demás es mostrarles que nos importan.

Cuando otras personas necesitan de nuestra ayuda, hay que hacer un esfuerzo especial para mostrarles que ellos nos importan. Al donarnos generosamente en amor y apoyo, podemos hacer una diferencia real en las vidas de los demás.

San Pablo nos ha recordado que ayudar a los demás cuando ellos están luchando es principio fundamental del Evangelio

"Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás". (Filipenses 2,4)

"Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo" (Gálatas 6,2)

A continuación te presento una extracto de una meditación realizada por el Padre Alberto Linero, en su devocional "El man está vivo" que quizás puede dejarte una buena enseñanza para combatir a dos terribles enemigos de nuestra alma

El Servicio: La mejor forma de agradar a Dios

Hace algún tiempo, escribí un folleto que lleva por título: "La pasión de servir" en el cual trato de desarrollar la tesis de que la única manera de agradar verdaderamente a Dios es servir a los hermanos.

En este pequeña reflexión presento a María como una discípula servidora y destaco su capacidad de salir de sí misma para ir a ayudar a los otros.

María, en el evangelio de Lucas, es capaz de asumir los riesgos de un viaje a las montañas de Judea por ir a servir a su prima Isabel (Lucas 1,39-45) Allí nos demuestra que tenemos que dejar nuestra comodidad por ayudar al que sufre o al que necesita de nuestras manos.

Hablaremos a continuación de dos enemigos que nos impiden hacer nuestra obra de servicio con humildad y amor:

1.- El egoísmo

Algunas veces no servimos a los demás por puro egoísmo, porque nos ponemos por delante de las personas y pensamos más en nosotros que en sus necesidades.

En el evangelio, Juan presenta a María en las bodas de Caná (Juan 2,1-12) dándose cuenta de que les falta el vino y yendo donde Jesús a pedirle ayuda.

María está atenta al hermano, no para criticarlo, no para decir: "Que pareja tan desordenada, no prepararon bien la fiesta", sino para ayudarles, para interceder desinteresadamente por la felicidad de estas personas.

2.- La criticadera

A veces no ayudamos a los demás porque gastamos el tiempo en mostrar el error del otro, es cuando decimos: "Esa persona está así por sus errores, que sufra", en vez de estirar nuestra mano y ayudarle a salir adelante.

Lo importante es saber que el servicio no es un lujo sino una condición para ser discípulo de Jesús. Lo que María hace no es simplemente una obra de filantropía sino una manifestación de que ha asumido el proyecto de vida de su Hijo como propio.

No se puede ser discípulo y desentenderse de los hermanos. A los que amamos a María, como nuestra Madre, tenemos que imitarla en esta actitud.

No se puede ser cristiano, mariano y, a la vez, un orgulloso, egoísta, que ignora el dolor de sus hermanos, eso nada tiene que ver con el culto a María.

Oración de entrega y servicio a Dios

Padre Dios, aquí estoy para alabarte y bendecirte, para reconocer quién eres y para agradecerte todo lo que me has dado.

Tú eres amor y a lo largo de mi vida me lo has demostrado, por ello, te suplico que en este momento tomes mi corazón y lo llenes de amor, para que pueda darlo a todos aquellos con los que comparto en mi vida diaria.

Bendice mi vida y mis relaciones interpersonales. Te pido que me llenes de tu Espíritu Santo y hagas que tenga una actitud humilde para conducir a otros, a través de mi ejemplo, por el camino del servicio y del consuelo.

Te confío todos mis planes, sabes que son sanos y buenos, para que los pueda realizar. Que mis actos sean puros, honestos y desinteresados y que a cada persona que yo le sirva pueda ver siempre tu rostro

Gracias por tu perdón, gracias por tu bendición, gracias por tu cuidado y sobre todo, gracias porque sé que hoy me ayudarás a ser feliz a lo largo de este día y a ser una bendición a cuantos se crucen por mi camino.

Amén

Redacción: Qriswell J. Quero | PildorasdeFe.net | Meditación por el Padre Alberto Linero, El man está vivo,

Qriswell Quero rostro perfil pildorasdefeQriswell Quero de Pérez, venezolano viviendo en Ecuador, felizmente casado y padre de una hermosa niña, ingeniero electrónico y misionero de la fe. Comprometido con anunciar el Evangelio y los buenos valores familiares. Entregado al servicio. Mi lema es: Quien a Dios tiene nada lo detiene.

 
 
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