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Categoría: Caminando en la fe

Jesús quiere amarme y yo que me quiero dejar amar por Él. Me dejo consumir por ese fuego que va convirtiendo en cenizas todas las heridas que pude provocar.

Él que me quiere amar, y yo que me dejo.

 

No hay un amor más grande que el mismo amor bajado del Cielo, el gran amado que siempre nos ha dicho cuánto nos ama, pero que muchas veces lo olvidamos... Él que me quiere amar, y yo que me dejo. Él, que quiere permanecer en mí, y yo que me dejo.

Quizás tú que me lees, no lo sabes, pero antes de mi conversión, yo era uno de aquellos que lo despreciaba, lo humillaba, me burlaba, lo desechaba, lo pisoteaba con mis mundanidades, con mis malas acciones, con mi boca le azotaba, con mis vicios le coronaba de espinas, con mi egoísmo, la ira, la mentira, la indiferencia le hundía más los clavos, amando y adentrándome más en las cosas banales le crucificaba.

No les miento cuando les confieso que mentí, engañé, defraudé, robé, escandalicé, herí, viví en la embriaguez, me dejé embaucar por la pornografía y muchas otras cosas peores (muchas otras cosas desagradables). No me alcanzará esta vida para reparar el daño que todo esto pudo haber ocasionado. Pero mientras, me dejo abrigar por esta misericordia que intenta adueñarse por completo de mi corazón y yo que me dejo...

Y yo que ahora me dejo consumir por ese fuego voraz que va convirtiendo en cenizas todas las heridas que pude provocar, tanto en otros como en mí mismo. Solo este amor único y verdadero es capaz de transformar, de sanar, de conducir la vida en paz, a quien se deja conducir. Aprender a perdonarse a uno mismo es una tarea difícil que debe ser entrelazada con esa mano amiga de Jesús que guía. El de ÉL, es un amor que penetra las entrañas, que va purificando, limpiando, liberando y va aquietando cada una de nuestras fibras heridas. Un amor que ya ha envuelto al mundo, pero que muchos no lo han dejado entrar aún y rezo para que, así como esa chispa de amor tocó mi vida y está acabando con todo lo estéril en mí, también sea la que inicie ese proceso de transformación que estoy seguro de que también te adentrará por esas aguas mansas. 

Él, que me quiere amar, y yo que me dejo.
Él, que me ha perdonado, y yo que me dejo.
Él, que me quiere consolar, y yo que me dejo.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
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