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VIRGEN MARA

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SANTA MARA

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LA VIRGEN

Mayo, mes de Mara. Da 30: Todas las noches reza 3 Avemaras

 
 
   
 
 
 

Es verdaderamente justo proclamarte bendita, Madre de Dios, que eres la ms bendita, pura y Madre de nuestro Dios

 

Como catlicos, creemos firmemente en la encarnacin de nuestro Seor en la Virgen Mara, concebida por el poder del Espritu Santo.

A travs de ella, Jesucristo, segunda persona de la Santsima Trinidad, verdadero Dios, entr a este mundo tomando carne humana.

Jess es verdadero Dios y verdadero hombre. En Su persona estn unidos tanto una naturaleza divina como una naturaleza humana.

La Virgen Mara no cre la persona divina de Jess, sino que l ya coexista con el Padre desde toda la eternidad.

"De hecho, Aquel a quien ella concibi como hombre por el Espritu Santo, que verdaderamente se convirti en su Hijo segn la carne, no era otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santsima Trinidad. Verdaderamente "Madre de Dios" (Theotokos)" (Catecismo, n495)

Del mismo modo, el Apstol San Juan escribi:

"El Verbo se hizo carne y habit entre nosotros, y vimos su gloria: la gloria de un Hijo nico que viene del Padre lleno de amor duradero" (Juan 1,14)

Por esta razn, en la historia primitiva de la Iglesia, nuestra Santsima Virgen recibi el ttulo de "Madre de Dios".

San Juan Crisstomo (407), por ejemplo, compuso en su Oracin Eucarstica para la Misa un himno que honra a nuestra Madre:

"Es verdaderamente justo proclamarte bendita, Madre de Dios, que eres la ms bendita, pura y Madre de nuestro Dios. Nosotros te magnificamos que eres ms honorable que los Querubines e incomparablemente ms gloriosa que los Serafines. T quien, sin perder tu virginidad, diste a luz la Palabra de Dios. T que eres verdaderamente la Madre de Dios".

1.- Hblale a Jess sobre Mara.

Jess mo, me gusta orar a Mara, tu Santa Madre, ella me ensea con su manera de vivir, a ser dcil a tu Palabra, a tomarla en serio, y a dejarse guiar por ella; pero tambin Mara se presenta como una servidora, como una que sale a ayudar a su prima Isabel, cuando esta la necesita.

As quiero ser yo, mi Seor y mi Dios, quiero ser uno que es dcil a tu Palabra y que sale de s a servir a los hermanos que tanto necesitan de Ti.

Gracias por darme la oportunidad de ver a Mara y de aprender de ella, gracias por su amor de Madre y por todas las bendiciones que a travs de ella, nos has dado a nosotros que la amamos y la descubrimos como modelo de discpulo que T nos has llamado a seguir.

Confo en tu compaa y en tu Bendicin Seor, gracias por todo lo bueno que me das por ayudarme a ser cada da un mejor ser humanos.

Cmo mi madre Mara, me uno a sus eternas palabras de entrega que hacen y harn eco en nuestra historia de salvacin: Hgase en m segn tu Palabra.

Amn

2.- Oracin inicial.

Santa Mara, Madre de Dios y Madre ma! Eres ms madre que todas las madres juntas: cudame como T sabes. Grbame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

  • "No tienen vino": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
  • "Hgan lo que l les diga": dame luz para saber lo que Jess me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.
  • "He aqu la esclava del Seor": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que l me insine.

3.- Da 30: Todas las noches reza tres Avemaras.

Cuenta San Alfonso Mara este sucedido: en 1604, a dos jvenes de Flandes, que llevaban una mala vida, al pasar una noche en casa de una mujer pecadora, de vida deshonesta, les ocurri lo que se cuenta a continuacin:

Ricardo, uno de los jvenes, sali de aquella casa y cuando lleg a la suya se acost. Una vez en la cama se acord de no haber rezado las tres Avemaras, que acostumbraba rezar todos los das a su Madre la Virgen.

El sueo ya le haba vencido, pero venciendo la pereza las rez, aunque sin mucha devocin y luego se acost de nuevo. Apenas haba empezado a dormir not que alguien golpeaba con fuerza la puerta de su habitacin.

Quien golpeaba la puerta era el alma de su amigo. (Cuando morimos, nuestra alma sigue viviendo, y en algunas ocasiones permite Dios que, de forma extraordinaria, acte fsicamente.

En este caso lo permiti Dios para que Ricardo cambiase de vida). Ricardo se levant y sin abrir la puerta pregunt: -Quin eres?

-Es que no me reconoces?, soy un desgraciado, -exclam triste el alma del amigo- estoy condenado!

- Cmo as?

-Tienes que saber, Ricardo que, al salir de aquella casa me atacaron y ca muerto ahogado; mi cuerpo qued tendido en la mitad de la calle y mi alma est en el infierno.

Lo mismo te hubiera pasado a ti, pero Santa Mara te salv de l por las tres Avemaras que le rezas cada noche. Y acab diciendo: aprovecha esta revelacin de la Madre de Dios, t que tienes tiempo. Y desapareci.

La Virgen quiso que el alma de su amigo le revelase a Ricardo lo sucedido para que cambiase de vida. Ricardo se puso a llorar y a dar gracias a la Virgen; sonaban entonces las campanas de la iglesia y decidi ir a confesarse y hacer penitencia.

Fue y se lo dijo a los sacerdotes; estos, que no lo crean, se dirigieron a la calle donde estaba el cuerpo de su amigo y lo vieron muerto y tendido en mitad de la calle; comprobaron as que Ricardo no haba mentido. A partir de entonces Ricardo cambi de vida e hizo muchas cosas por Dios y por los dems.

Perdona, Mara, las veces que rezo el Avemara sin atencin, como de carrerilla, sin darme cuenta de que te lo estoy diciendo a Ti. Procurar fijarme ms en los pronombres en segunda persona (T, te, contigo).

De todas formas, aunque me siga distrayendo, no me preocupa: s que te gusta lo que digo, y sabes que te lo digo porque te quiero. Todas las noches te dar las buenas noches rezndote las tres Avemaras... con atencin!

4.- Oracin final

Amado Jess, al igual que Mara, tu Santa Madre, quiero estar abierto siempre a la accin del Espritu Santo, configurarme completamente a tu amor y tu misericordia.

Como ella, acepto tambin ser tu esclavo, tu siervo, atento siempre a escuchar tu Palabra y hacerla una accin de vida.

Deseo responderte siempre con generosidad y sencillez, como lo hizo Mara, quien supo escucharte y obedecerte desde siempre.

Y a ti, Oh Mara, amada universal del Verbo, la nueva Eva escogida, auxilio de los pecadores y de los que buscan tu intercesin, acgeme siempre bajo tu manto protector, soy tambin tu hijo y s que te preocupas por m.

Te ruego que poses tu mano sobre mis hombros y me gues por el camino de tu hijo Jess.

Como t, quiero poder decir y sentir con toda la pasin de mi alma: "Mi espritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador".

Amn.

 
 
Redaccin: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Padre Jos Pedro Manglano

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrnica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente slido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

 
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