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Categoría: Caminando en la fe

Con las reflexiones para hacer una buena confesión, confía en la misericordia de Dios, todo pecador pueden volverse un gran santo

Una de las más grandes bendiciones y dones que fluyen del Amoroso Sagrado Corazón de nuestro Señor y Salvador  Jesucristo, es su misericordia expresada muy profundamente a través del sacramento de la confesión, también llamado sacramento del perdón, reconciliación, penitencia y también Sacramento de la misericordia de Dios.

Las palabras que producen una paz inexplicable, gozo, consolación y esperanza son aquellas que el sacerdote católico expresa en las palabras de la absolución al final del sacramento de la misericordia:

"Yo te absuelvo de todos tus pecados en el nombre del padre, del hijo, y del espíritu Santo. Amén. Hijo tus pecados te son perdonados: puedes ir en paz".

La certeza interior de que todos mis pecados han sido completamente y totalmente borrados, olvidados, limpiados por la sangre que Jesús derramó por mí en el Calvario produce un gozo y una paz que va más allá de la capacidad humana que puede expresar las palabras.

Los dos gestos más importantes y sublimes que un católico puede hacer en la tierra son los siguientes: recibir con fe, devoción y fervoroso amor el sacramento de la Sagrada Eucaristía, el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo; Y en segundo lugar, confesar nuestros pecados a un sacerdote (que representa a Jesucristo nuestro sanador y amigo) y recibir sacramental absolución y perdón de nuestros pecados.

Siendo este el caso, debemos buscar con toda nuestra energía y con cada fibra de nuestro ser el mejorar nuestra disposición interior a recibir estos sacramentos mejor cada vez que lo hacemos.

En una palabra, ¡cada recepción de ambos sacramentos debe ser cada vez mejor y más fervorosa que la ocasión anterior! ¡Esta debe ser nuestro ideal y meta constante! ¡Que Dios nos asista!

Por lo tanto, este corto artículo es sobre el sacramento de la misericordia de Dios con la meta de que nos permita a nosotros tener una mejor apreciación de este Sagrado Sacramento, que fluye del Amoroso Corazón de Jesús que fue traspasado con una lanza y de la cual fluyó Su Preciosísima Sangre y agua en el Viernes Santo. (Juan 19,34).

Como podremos verlo, este artículo expresa una dimensión y perspectiva original en un sentido total y puramente bíblico. De hecho, diez pasajes bíblicos serán citados, manifestando diez diferentes frutos, efectos, bendiciones  y la total realidad espiritual de este gran Sacramento de la Misericordia y el amor de Jesús nuestro Redentor. 

Es nuestra esperanza, especialmente en este Año de la Infinita Misericordia, que todos seamos movidos a tener una confianza sin límites en el más grande de todos los atributos o virtudes del fervoroso Corazón de nuestro Amado Redentor y tener toda la confianza para hacer una buena confesión. El señor te espera con amor.

Los más grandes pecadores pueden volverse los más grandes santos, si simplemente confían en la misericordia de Jesús. Lo que hiere al Sagrado Corazón de Jesús, más que el pecado como tal, es la falta de confianza en Su misericordia. San Pablo nos motiva con estas palabras:

"Donde sobre donde abundó el pecado ahí sobreabunda la gracia". (Romanos 5,20).

San Agustín lo reitera como un mismo concepto en aquella famosa frase acerca de la Feliz Culpa.

Dios permite al enemigo en el mundo sólo para que esto pueda permitirnos obtener un bien más grande de esa maldad. Adán y Eva cometieron el pecado original, la Feliz Culpa.

Pero como consecuencia de esta Feliz Culpa Dios Padre nos envió a un Amoroso y Misericordioso Redentor Jesús El Señor para salvarnos. La Encarnación, vida, muerte y resurrección de Jesús sobrepasa por mucho el error que cometieron nuestros primeros padres. Por lo tanto, como nos recuerda el profeta Isaías:

"Aun cuando tus pecados sean rojos como la escarlata, ellos se volverán blancos como la nieve." (Isaías 1,18).

Lleva tu miseria moral ante el Misericordioso Corazón del Señor y serás espiritualmente transformado en una nueva creatura a través de la Gracia del Redentor que nos perdona a través del Sacramento de la Confesión, el Sacramento de su Misericordia.

10 meditaciones cortas para hacer una buena confesión.

A continuación presentamos 10 pasajes bíblicos relacionados al Sacramento de la Confesión de una forma diferente y única. Ora sobre ellos, medita en ellos; confía en la misericordia de Dios y entonces trata de hacer la mejor confesión de tu vida para experimentar:

"Probad y vez que bueno es el señor". (Salmo 34,8).

1. Parábola del Hijo Pródigo.

Lee y reza sobre la Parábola del Hijo Prodigo antes de ir a la confesión (Lucas 15:11-32)

Ruega tener la gracia para entender lo que Dios realmente quiere que comprendas de esta maravillosa obra maestra. Cada vez que lo leas y medites en esta joya espiritual y obra maestra de Dios te enriquecerás de nuevas y más profundas enseñanzas.

De cualquier manera, en todo momento y lugar el mensaje central es que El Padre es Dios, un Padre que está lleno de amor, misericordia y compasión para todos aquellos que confían en El.

El Santo Padre Juan Pablo II escribió un encíclica completa sobre esta parábola: Dives in Misericordia. Noviembre, 30 de 1980. ¡Lee y medita en ella!

2. Ora antes y después de la confesión con el Salmo 51.

Esta es un muy sentido acto de contrición del Rey David, el cual rezo después de cometer adulterio con Betsabe y haber asesinado a Urías un hombre inocente. Ruega por tener la gracia de arrepentirte verdaderamente de tus pecados.

El verdadero arrepentimiento, la contrición sentida, es esencial para hacer una buena confesión. David admite humildemente su pecado como propio y no culpa a nadie más por ello.

¡Que podamos asumir la culpa de nuestros propios pecados siempre, como David, confiando en la infinita misericordia de Dios!

3.  El Sacramento de la Confesión (Juan 20,21-23)

Aquella primera noche de Pascua cuando los Apóstoles se encontraban en el cuarto de arriba y Jesús soplo sobre ellos el Espíritu Santo y les dijo:

"Reciban el Espíritu Santo: aquellos a quienes perdonen sus pecados les serán perdonados; aquellos a quienes se los retengan les serán retenidos".

Debes tener un agradecimiento sobre abundante por este maravilloso don regalado a la Iglesia y sus miembros el mismo día que celebramos su victorioso Triunfo sobre la muerte, el día de su Resurrección de la muerte.

¡De hecho, cada vez que acudimos a la confesión personalmente celebramos la muerte al pecado de nosotros mismos y como nos levantamos a una nueva vida de gracia! Cada confesión es revivir la Pascua, ¡El Señor Jesús Resucito, Aleluya!

4. La conversación de Jesús y Pedro. (Juan 21,15-19)

Luego de que los Apóstoles habían realizado la pesca milagrosa Jesús camina con Pedro por la orilla y le pregunta tres veces si realmente lo ama. Pedro está reparando las tres veces que negó a Jesús poco después de la última cena.

Ruega por gracia para verdaderamente arrepentirte de tus pecados y hacer un perfecto acto de contrición- ¡Contrición por amor!

El amor cubre una multitud de pecados. Tú te conviertes en el Pedro arrepentido; ¡dile al Señor que te sientes arrepentido por tus pecados y cuanto realmente lo amas!

5. El Buen Pastor. (Lucas 15,1-7)

El buen pastor deja las 99 para buscar a la oveja perdida. Reconoce que tú eres la oveja perdida y que tienes un valor enorme en los ojos de Dios. Tu alma tiene un infinito valor a los ojos de Dios.

Tú fuiste redimido no por la sangre de corderos y cabritos, no fuiste comprado por oro y plata, pero redimido y pagado tu rescate por la Sangre del Cordero de Dios que borra los pecados del mundo (1ª. Pedro 1,18-19).

6. La oveja perdida. (Juan 10)

Jesús es el Buen Pastor que va tras la oveja perdida. De cualquier forma, una vez que has experimentando el amoroso abrazo de Jesús el Buen Pastor entonces es cuando te toca convertirte en el buen pastor para las ovejas que Dios ha puesto a tu cuidado.

La clave para convertirnos en buenos pastores es que primeros debemos ser una oveja del Buen Pastor, para escuchar Su Voz y seguirlo.

¡Luego de que hemos experimentado: Probad y ved cuan bueno es El Señor (Salmos 34,8) de la Confesión, entonces podemos traer otros a los amorosos brazos del Buen Pastor!

7. Jesús y el buen ladrón. (Lucas 23,39-43)

Es este pasaje podemos reafirmar nuestra creencia de que el peor de todos los pecadores se puede convertir en el mayor de todos los santos si simplemente confiamos. JESUS YO CONFIO EN TI…JESUS YO CONFIO EN TI….JESUS YO CONFIO EN TI.

El venerable Fulton J. Sheen afirma:

"Y el buen ladrón murió ladrón porque se robó su entrada al cielo".

¡Proclamen desde los tejados la infinita misericordia de Dios, aun a aquellos que creen que el simple pecado va más allá de Su misericordia!

Una experiencia verdaderamente inspiradora es leer el Diario de Misericordia en mi alma, de Santa Maria Faustina.

8. La Sanación del leproso (Mateo 8,1-4)

Cada Sacramento tiene una gracia sacramental especifica- ¡la de la confesión es la SANACION! Jesús vino a curar y sanar al enfermo, todos los enfermos que confiaron en El.

Debemos vernos a nosotros mismos como el leproso; el pecado es la lepra y todos nosotros somos pecadores. Así como Jesús toco y sano al leproso, así Él puede tocarme y sanarme si lo dejo entrar.

"A pesar de que tus pecados sean rojos como la escarlata, Yo los hare blancos como la nieve".

San Damián que trabajo con los leprosos en la Isla de Molokai en Hawaii sufrían principalmente porque no tenían un sacerdote que los ayudara a sanar de su lepra espiritual, sus pecados.

¡Demos gracias a Dios por tener acceso a Sacerdotes que nos pueden ayudar a sanar nuestra lepra espiritual a través de la confesión!

9. Carnes vs. Espíritu (Gálatas 5,16-26)

San Pablo contrasta a aquellos que viven de acuerdo a la carne y aquellos que viven de acuerdo al Espíritu.

Los que viven de acuerdo a la carne cosecharan corrupción y muerte; aquellos que viven de acuerdo al Espíritu experimentaran los frutos del espíritu y su vida eterna.

La Confesión nos ayuda a desechar los actos de la carne y ser guiados por el Santo Espíritu. Que todos nos formemos el hábito de la confesión frecuente, dominemos los deseos de la carne y vivamos la verdadera libertad de los hijos de Dios.

10. La experiencia de Lázaro. (Juan 11)

San Agustín compara al Sacramento de la Confesión con Lázaro. Lázaro estaba muerto y estuvo enterrado por cuatro días cuando Jesús vino y lo resucitó de la muerte.

Lo que pasa en lo espiritual con la Confesión, es lo mismo: vivimos nuestra vieja vida de pecado, nuestra muerte espiritual en la Confesión (las vendas-que simbolizan nuestro pecado) y somos levantados hacia una nueva vida espiritual.

Oramos y esperamos que los pasajes bíblicos les den una luz en esta preciosa joya, diamante, regalo de la misericordia que Jesús nos ha dado a todos y que sirvamos como una catapulta que nos lance al confesionario para que podamos experimentar el océano infinito de la misericordia de Dios.

"Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia". (Salmo 118).

Adaptación por Manuel Rivas, PildorasdeFe.net. Con información de: Catholic Exchange

pildorasdefe manuel rivasManuel Rivas, Salvadoreño, feliz esposo y padre de familia. Testimonio fiel de como Dios puede tocar nuestras vidas. A través de estos medios quiero ayudar a llevar el mensaje de Jesús a todo el que lo necesite y poner mi vida a trabajar para su obra

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