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Categoría: Caminando en la fe

Discernir la voluntad de Dios es una parte vital de nuestras vidas y está directamente conectado a colocarse la armadura de Dios

3 recomendaciones para discernir la voluntad de Dios.

Si he aprendido algo en la vida, es que, saber discernir la voluntad de Dios nunca termina, es un proceso para toda la vida. Incluso luego de que has discernido la vocación de Dios como un llamado para ti, hay muchas situaciones diferentes que constantemente requieren de discernimiento acompañado de oración.

Puede que se refiera a discernir qué casa comprar o cuántos hijos tener o qué empleo tomar; cada año tiene sus propios desafíos y trae consigo decisiones que tomar. Justo cuando crees que lo tienes todo resuelto, ¡aparece algo nuevo!

Discernir la voluntad de Dios es una parte vital de nuestras vidas y está directamente conectado a colocarse la "armadura de Dios". Una pieza de la armadura sobre la que San Pablo escribe en su carta a los Efesios es tener "Tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz" (Efesios 6,15). En el contexto histórico de San Pablo, los soldados romanos vestían "caligae" en sus pies, que eran sandalias militares para proteger a los pies en las largas marchas y era una ayuda en la batalla.

Para los Cristianos, somos enviados por Cristo para llevar el Evangelio a todos los rincones de la sociedad y hacemos esto especialmente al cumplir la voluntad de Dios. Al seguir la voluntad de Dios en nuestras vidas, nuestros pies están preparados para llevar el Evangelio de paz de Cristo al mundo.

3 pasos para discernir la voluntad de Dios.

Discernir la voluntad de Dios no es fácil y puede resultar muy confuso. Yo lo he experimentado por cuenta propia y quiero compartir un pedazo de mi propia historia al seguir la voluntad de Dios. La estructuraré en tres puntos principales que pueden utilizar para su propio proceso de discernimiento.

1. Enfrenta cada decisión con la oración

Personalmente he tenido que discernir la voluntad de Dios en muchas ocasiones a lo largo de los años. Al inicio tuve que tomar la muy importante decisión de qué hacer después de terminar la secundaria.

En los últimos dos años antes de graduarme, tuve una profunda conversión y sinceramente deseé cumplir la voluntad de Dios. Inicialmente creí que estaba llamado a ir a la universidad y estudiar diseño gráfico y luego a casarme. Mientras oraba, no lograba alcanzar la paz acerca de esta situación, pero sí me gustaba mucho esta chica con la que salía. No quería abandonarlo todo, de manera que perseveré y apliqué a la universidad local.

Luego las circunstancias cambiaron durante el último semestre de mi secundaria y tuvimos que terminar la relación. No estaba seguro de qué se suponía que debía hacer, pero tuve la ligera sospecha de que necesitaba entrar al seminario para estudiar y convertirme en sacerdote. Así que regresé a la oración y pasé la mayor parte de mi tiempo frente al tabernáculo en la iglesia local.

En ese tiempo había desarrollado una afección por Santa Teresa de Lisieux y decidí orar su famosa novena de la rosa. Para mi sorpresa, en el último día de la novena, al entrar en la iglesia había únicamente una sola rosa roja al pie del altar. No estaba en un florero sino que parecía que había sido dejada intencionalmente en el altar, un lugar muy extraño para una rosa. Lo tomé como un símbolo de que necesitaba aplicar al seminario.

Entre al seminario en el otoño de ese mismo año y pasé los siguientes tres años cultivando mi fe. Atesoro esos tres años y estoy eternamente agradecido por ellos. Sin embargo, en mi tercer año sentí un llamado a explorar la vida religiosa. Para discernir la voluntad de Dios, lo llevé a oración y visité unos cuantos monasterios religiosos. Sentí mucha paz en uno en particular y decidí aplicar allí para entrar. Fue aceptado y descontinué mis estudios en el seminario. Poco tiempo después de esa decisión, sentí una gran agonía y descontento, pero persistí e ignoré mis sentimientos. Ese mismo verano, antes de entrar a este monasterio en particular, hubo una serie de eventos que me llevaron a regresar a la oración y a discernir el llamado a una vida en el matrimonio.

Sentí paz con la decisión y regresé a la universidad a terminar mi último año en lugar de regresar al monasterio. Me casé el verano siguiente a mi graduación y poco tiempo después de eso tuve que discernir sobre dónde vivir y qué empleo tomar. Todo fue cayendo en su lugar de manera muy natural y todo se resolvió sin complicaciones, solo dejándome llevar por la voluntad de Dios.

Al poco tiempo después de eso, sin embargo, aún tuve que discernir acerca de si quería quedarme con el trabajo que tenía, que era un trabajo a medio tiempo. Todas las otras puertas se cerraron y permanecí en mi trabajo que luego se convirtió en una posición a tiempo completo.

Desde entonces, nos hemos mudado dos veces y hemos tenido cuatro hijos. Durante cada decisión permanecimos juntos en oración y sentí paz, sabiendo que estábamos cumpliendo la voluntad de Dios. Puede que no hayan sido decisiones fáciles y en algunas ocasiones vinieron acompañadas de mucho sufrimiento pero siempre tuvimos una paz interior que confirmó que estábamos siguiendo la voluntad de Dios.

2. Busca consejo.

A lo largo de todos los altos y bajos de mi historia para el cumplimiento de la voluntad de Dios, no solamente me refugié en la oración, sino que además busqué consejos en las personas en las que confío. Primero que nada, conversé extensamente con mi director espiritual. Esto fue fácil mientras estaba en el seminario, pero tuve la oportunidad de conversar al respecto con varios sacerdotes tanto dentro como fuera del seminario quienes me dieron grandiosos consejos.

Al buscar discernir la voluntad de Dios es muy importante traer tu decisión a aquellos que actúan "en la persona de Cristo"; sacerdotes en los que confías. Dios puede obrar a través de ellos para revelarte Su voluntad.

Además de buscar consejos de los sacerdotes de confianza, también busqué consejos en amigos que me conocían muy bien y que estaban dispuestos a ser honestos. A menudo podemos encontrarnos envueltos en situaciones en las que necesitamos de una persona "externa" que pueda ver todo desde otra perspectiva y nos ofrezca su propio juicio.

Es importante ser selectivo en este proceso ya que no todas las personas están dispuestas a ser honestas. Sin embargo, este es un paso importante en el proceso de discernimiento. No recomiendo realizar todo el proceso de discernimiento en silencio y soledad. Debemos compartirlo con personas que estén dispuestas a poner a prueba nuestro juicio y ver si es verdadero.

3. No esperes ser sacudido.

Un error muy común que muchos cometemos es esperar que Dios nos envíe un terremoto para tomar una decisión obvia. Tal a como hemos hablado acerca del típico modo de actuar de Dios, Él usualmente nos habla en la "calma". Si esperamos un terremoto, podemos vivir en un constante estado de indecisión, siempre a la espera, sin actuar. Al menos en mi caso, Dios no me habló ni me dijo qué hacer. Él utilizó a otras personas para entregar Su mensaje, pero más importante aún, Dios me movió a seguir Su voluntad a través del sentimiento de paz. Es una paz que persiste y que se siente en el momento de la oración.

Así que cuando sentí esa paz, supe que tenía que actuar. En medio de todo ciertamente esto me resultó extraño. Terminé siguiendo tres caminos diferentes; sacerdocio, vida religiosa y matrimonio. Sin embargo, cuando miro hacia atrás, puedo ver como Dios fue guiándome todo el tiempo y me dio la formación que necesitaba para ser el hombre que soy hoy. Incluso veo que yo naturalmente no habría dejado el seminario si hubiese sentido el llamado al matrimonio, así que Dios actuó sobre esto y me hizo dejar el seminario en busca de la vida religiosa, sólo así me desvió hacia lo que Él realmente quería para mí.

No me arrepiento de nada ya que Dios sabe lo que hace. Sólo debo confiar. Discernir la voluntad de Dios, cuando esta puede parecer extraña a veces, no es sencillo, pero seguirla trae una paz que perdura.

Puedes usar estos tres principios para saber discernir la voluntad de Dios, sea la que fuese. No debe ser tu "vocación" en la vida, sino que puede ser incluso al discernir qué casa comprar o que empleo tomar. En todas las cosas, vistámonos con la Armadura de Dios.

Redacción: María Mercedes Vanegas, PildorasdeFe.net | Con información de: PhilipKosloski.com

pildorasdefe maria mercedes venegasMaría Mercedes Vanegas, Nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y - a ejemplo de San Francisco Javier - misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: Ay de mí si no predico el Evangelio, pues muchos cristianos se dejan de hacer, por no haber personas que se ocupen en la evangelización

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