¿Quieres encontrar el verdadero gozo? Recibe la Santa Comunión
     

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¿Quieres encontrar el verdadero gozo? Recibe la Santa Comunión

 
 
   
 
 
 

Jesús en la Eucaristía te da su ilimitado y más perfecto amor, para que te llene de alegría y destruya tu amor propio

 

La Santa Comunión es la fiesta del alma, es decir, una fuente de alegrías más profundas. Como el pan le da fuerza al cuerpo y un sentimiento de satisfacción, también lo hace el Pan de la Vida que trae paz y alegría a tú corazón a causa de los maravillosos frutos de la gracia que produce en tu alma.

Santo Tomás de Aquino dice:

"Este pan de los ángeles, que contiene en sí todas las delicias, satisface con su admirable poder el gusto de cuantos lo reciben digna y devotamente; sacia más que el maná del desierto y supera el goce de todos los placeres sensuales."

La Santa Comunión: un anticipo de las alegrías del Cielo

El Cristo glorioso que viene a ti escondido bajo las especies sacramentales, es el mismo Cristo que, habiéndonos redimido y santificado, será nuestra eterna alegría en el Cielo.

En la Santa Comunión, se abre para ti un mundo de vida, de luz y de amor, un derramamiento de gracia de los tesoros del Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda gracia, santidad y alegría cristiana. En esta fuente de alegría encontrarás la fuerza y ​​el coraje para emprender grandes cosas para la gloria de Dios y el bienestar de tu prójimo.

El cielo es la posesión de Dios en toda su gloria y belleza; por lo tanto, puesto que la Sagrada Comunión es la posesión de ese mismo Dios, aunque velada bajo las especies sagradas, se deduce que la Sagrada Comunión es un anticipo de las alegrías del Cielo.

Trata de hacerte alguna idea de la alegría celestial que incesantemente brota en el alma de Jesús, que está dentro de ti en la Santa Comunión con toda su felicidad infinita.

Tal vez en el pasado has sentido el consuelo espiritual y la paz, como un anticipo de las alegrías del Cielo. Ahora multiplica esa felicidad mil veces más de lo que puedas imaginar; esto todavía no es nada comparado con la felicidad que llena el alma de Jesús.

Como el Padre, Jesús es infinitamente perfecto y esto lo llena de infinita alegría. Cada una de sus divinas perfecciones – como su belleza, sabiduría, santidad, amor, misericordia y poder - es para Él un objeto de contemplación amorosa que sobrepasa un gozo inexpresable.

El amor que Él tiene por el Padre y el amor de su Padre por Él, inundan su Sagrado Corazón con una felicidad indescriptible que será nuestra admiración y dicha para la eternidad.

El Papa Pío XII comienza su carta encíclica sobre la devoción al Sagrado Corazón con estas palabras, las cuales dan título a su carta:

"´Y ustedes sacaran agua con alegría de las vertientes de la salvación´ (Isaías 12: 3)...  Esas bendiciones celestiales cuya devoción al Sagrado Corazón de Jesús vierte en las almas de los fieles, purificándolos, refrescándolos con el consuelo celestial y exhortándolos a adquirir todas las virtudes, no pueden ser contadas".

Jesús está en la Sagrada Hostia para compartir sus divinas perfecciones y felicidad contigo. Él te da allí su ilimitado y más perfecto amor, para que te llene de alegría y destruya tu amor propio. Él te trae su felicidad infinita para que, olvidándote de ti mismo y de tus problemas, puedas encontrar toda tu felicidad en Él y así gozar en la tierra de un anticipo de sus gozos celestiales.

¿Qué más necesitas que a Jesús para hacerte perfectamente feliz?

Jesús es tu tesoro, tu único bien, es todo lo que debes querer en este mundo. Él es y será siempre perfecto y perfectamente feliz. Tú debes regocijarse en este océano de alegría y paz del Sagrado Corazón.

Pero para disfrutar más de sus divinas perfecciones, debes amar más, elevarte por encima de ti mismo y vivir más en Él que en ti. Pide a Jesús que te ayude con su gracia, para que también experimentes algo de lo que los santos sentían ante el tabernáculo o cuando lo llevaban en sus corazones en la Sagrada Comunión.

¡Qué alegría pensar que lo posees dentro de ti y llevar a tu corazón toda la belleza, sabiduría, bondad, amor, santidad y felicidad que hay en el Cielo y en la tierra! ¿Qué hay en el cielo o en la tierra que pudieras desear, que no tengas al poseer a Jesús?

Pero esta alegría es sobre todo espiritual. Puesto que la Eucaristía es el "misterio de la fe", puede ocurrir que Dios no permita que experimentes todos estos sentimientos de alegría interior.

Si has traído todas las buenas disposiciones posibles para recibir a Cristo, y todavía te sientes indefenso, permanece en paz. Cristo actúa en silencio, pero seguro, en las profundidades más internas de tu alma para transformarla en Sí mismo. Ese es el efecto más precioso de este alimento celestial.

Cuanto más recibas a Cristo en el sacramento de su amor, mejor entenderás lo dulce que es el Señor.

La Santa Comunión es fortaleza para las pruebas de la vida

Este gozo espiritual traído a ti por la Sagrada Comunión te hará soportar las pruebas y sufrimientos de la vida con un corazón sereno y satisfecho. Tú puedes imitar, en cierta medida, la experiencia misteriosa en la vida de Jesús - la unión de la intensa agonía e intensa felicidad.

Sus palabras a los Apóstoles se cumplen en ti a través de la Sagrada Comunión: "Así que ahora tenéis dolor, pero yo os veré de nuevo y vuestros corazones se regocijarán, y nadie os quitará vuestro gozo".

En la Comunión lo ves con los ojos de la fe y tu corazón se regocija. Esta es la alegría verdadera y duradera, que ni el mundo ni los poderes del mal pueden quitarte.

Los momentos de unión con Jesús en la Sagrada Comunión son los más felices de tu vida, porque esta unión de amor es el clímax del amor de Dios por ti. Tu corazón está lleno de felicidad celestial, porque Dios mismo hace su pequeño cielo de placeres cuando Él te visita en la Santa Comunión. Anhela estar con Él y poseerlo aquí en la tierra a través de la Santa Comunión frecuente y te prepararás para una unión eterna con Él en el Cielo.

En la Sagrada Comunión disfrutas de un anticipo del Cielo, porque recibes el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad glorificados de Cristo, y su Sagrado Corazón es la fuente de alegría.

Este artículo es de un capítulo "El libro básico de la Eucaristía" el cual está disponible a través de Sophia Press

Adaptación y traducción por Jesús Carreón para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Spiritual Direction, autor: Charlie McKinney

pildorasdefe jesus carreon firmaJesús Carreón, Mexicano, técnico en computación, casado y padre de dos hijos. Poner un granito de arena para evangelizar, mi mayor satisfacción

 
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