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Categoría: Caminando en la fe
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En este segundo Domingo de Cuaresma, la Iglesia nos presenta el episodio de la Transfiguración del Señor. Oración para el segundo Domingo de Cuaresma

Oración para el segundo Domingo de Cuaresma: Transfiguración al amor.

La oración del segundo Domingo de Cuaresma quiere traerte algo especial para tu vida interior, una meditación profunda sobre ser transformado en el amor de Dios. La Cuaresma es un período de ayuno, moderación y abnegación que tradicionalmente observamos los católicos y algunas denominaciones protestantes. Al rezar la oración familiar para el segundo Domingo de Adviento, aprendemos como configurarnos al amor del Señor.

Tiempo de Cuaresma.

Este período cuenta con seis semanas previas a la Pascua. Comienza con el miércoles de ceniza y termina con el domingo de Pascua. Es uno de los momentos más importantes del año para muchos cristianos de todo el mundo y que tiene un nivel similar de importancia para el Adviento: la preparación para la Navidad.

La duración del ayuno de Cuaresma se estableció en el siglo IV en 46 días (40 días, sin contar los domingos).

Durante la Cuaresma, los cristianos nos privamos de algunas cosas o las usamos con moderación, como signo de desprendimiento y de no apego a las cosas terrenales, fortaleciendo así nuestro espíritu para una mejor vida de santidad. En el segundo Domingo de Cuaresma presentamos la Transfiguración del Señor, un evento en donde Cristo revela la Gloria de Dios a los Apóstoles.

Segundo Domingo de Cuaresma.

En este segundo Domingo de Cuaresma, la Iglesia nos presenta el episodio de la Transfiguración del Señor, la Gloria de Dios manifestada a sus discípulos en la que Jesús se revela con todo su poder.

La Transfiguración del Señor.

¿Qué hace el episodio de la Transfiguración en pleno desarrollo de la Cuaresma? ¿Por qué la Iglesia nos presenta esta imagen de las vestiduras resplandecientes de Jesús (Cfr. Marcos 9,3) en medio de esta temporada de penitencia, con su característico color púrpura?

Esto es, debido a que, como lo fue para los discípulos que lo vieron antes de presenciar todos los eventos de la pasión y muerte de Cristo, es un signo de esperanza, un recordatorio para nosotros de la meta de nuestro viaje de Cuaresma.

Jesús compartió nuestra humanidad, compartió nuestro sufrimiento, compartió incluso nuestra muerte, de modo que, en esos momentos de prueba, también nosotros estamos invitados a compartir la gloria que reveló a sus discípulos en su Transfiguración.

Dios nos transfigura con su amor.

Esa esperanza gloriosa, en la que observamos al Hijo del Hombre, lleno de todo su esplendor, nos regala un signo de su amo. Con este amor, él puede transformar, o, podríamos decir, transfigurar nuestras vidas incluso ahora, arrojando una luz diferente sobre todos nuestros desafíos, dificultades y tristezas. Para el segundo Domingo de Cuaresma compartimos junto con San Pablo la convicción de que: "Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?... ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica". (Romanos 8,31.33)

¿Qué aprendemos de la transfiguración del Señor?

La manifestación gloriosa de Jesús nos invita a renovar nuestras vidas. Este evento que reflexionamos en el segundo Domingo de Cuaresma, no invita a dar un giro radical y orientarnos a través de ese amor puro y resplandeciente que Dios nos muestras.

Debemos llegar a conocer mejor el amor de Dios y permitirnos ser eclipsados ​​por esa presencia transformadora, adoptando una lógica sencilla y espiritual que nos lleva cara a cara con Jesús. Entonces, solo así, nuestros rostros también brillarán de forma resplandeciente.

Oración del segundo Domingo de Cuaresma en audio.

La transfiguración del Señor revela la Gloria de nuestro Dios. Al rezar en familia la oración para el segundo Domingo de Cuaresma nos invita a transfigurar nuestros corazones y alinearnos al Señor.

Escucha y medita la oración correspondiente al segundo Domingo de Cuaresma. También puedes leerla en la descripción.

Oración para el segundo Domingo de Cuaresma.

Preparemos el corazón para transfigurarnos a este amor puro de Cristo. A continuación, reza en familia la oración del segundo Domingo de Cuaresma.

Padre amado y lleno de misericordia, Tú llenas de paz mi vida, me has hablado y me sigues hablando hoy en todos los momentos que me toca vivir y en cada acto de caridad que puedo apreciar. Muchos son los ruidos y distracciones del mundo que me desorientan y quieren apartar mi corazón de tus milagros. Ayúdame a reconocer tu luz en cada situación de mi vida.

Quiero experimentar tu amor que todo lo sana, que todo lo transfigura, ese amor que sana todas las heridas, que cierra toda cicatriz y da fuerzas para vencer todo pecado y mal hábito que quiera atarme un mundo de dolor. Tu amor es más grande que cualquiera de mis sufrimientos, tu perdón es más grande que todas mis faltas y tu gracia es más reconfortante que mis continuas traiciones a tu divinidad.

Quiero reconciliarme con tu gracia y que vengas con todo tu poder y transfigures mi alma y mi corazón para vivir lleno de alegría y hacerme sentir amado en tu presencia gloriosa. Ya no me quiero sentir perdido, por eso, te abro mi corazón, quiero dejarme transformar por tu poderosa presencia y convertirme en un luchador incansable que tiene por bandera la esperanza y la humildad.

Te entrego toda mi voluntad, muévela y dirígela con la luz incandescente del sacrificio divino de tu amor, con el ardor del fuego de tu Espíritu Santo. Ayúdame a encontrar caminos llenos de paz. Líbrame de toda angustia y hazme vivir confiado bajo tu protección y amparo. Me confío a Ti, a tu divina providencia, a tu amor infinito. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

  • Virgen Sagrada María, acompáñame.
  • Virgen Sagrada María, sé la salvación del alma mía.

Reflexión segundo Domingo de Cuaresma.

El segundo Domingo de Cuaresma podemos apreciar esta breve visión de Jesús en toda su gloria. Esta revelación también va dirigida a nosotros hoy. Como los discípulos, también experimentamos miedo, dudas e incluso falta de fe. Pero con su Transfiguración, Jesús viene a fortalecernos interiormente. Y eso es lo que necesitamos, que Jesús nos anime y nos fortalezca en medio de las pruebas y dificultades de la vida mientras hacemos nuestro camino de Cuaresma. Al rezar nuestra oración para el segundo Domingo de Cuaresma, alineamos nuestro corazón con el corazón de Cristo. Vamos encaminados a la Pascua. Esta es la esperanza en la que se nos pide que tengamos fe al atravesar la Cuaresma. Cuando tengamos la tentación de rendirnos y ceder, miremos a Jesús cambiado y transformado. Con la oración para el segundo Domingo de Cuaresma, vemos las promesas reveladas de Jesús. Hagamos lo que la voz de Dios nos dice a cada uno de nosotros: "Este es mi Hijo, escuchadle". Feliz Segundo Domingo de Cuaresma.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
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