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Categoría: Aprende a orar

Si no sabes enfrentar esa vida solitaria, podría causar desequilibrio. Reza con el Salmo 23, es el salmo de la Victoria que vence la soledad

¿Has sentido la soledad? ¿Te has sentido deprimido últimamente? ¿Sientes que no le importas a nadie y que nadie te entiende? ¿Te sientes triste, sombrío, desconcertado y confundido? ¿Sientes como si la vida no tuviera ningún significado o propósito? ¿Sientes que es hora de tirar la toalla y decir: ¡basta, he tenido suficiente!? Quiero mostrarme como rezar con el Salmo 23, que es el salmo de la victoria frente al terrible mal de la soledad.

San Ignacio de Loyola llama a ese estado: desolación, soledad profunda. Una de las manifestaciones más comunes de la desolación es la soledad, sentir que estás solo en el mundo y que nadie parece interesarse en ti y hacia dónde vas en la vida.

Si no sabemos cómo enfrentar apropiadamente la soledad entonces ese estado puede causar estragos en nuestro día a día, y hacer un daño irreparable en nuestra vida espiritual, e incluso en nuestra vida natural.

Una mala decisión hecha en estado de desolación puede ser determinante, ¿Cuántos jóvenes hoy en día recurren a la violencia hacia otros y caen en un aparente océano de interminable desolación?

"Nuestro auxilio está en el nombre del Señor, quien hizo el cielo y la tierra". (Salmo 121,2)

Ese estado de desolación, manifestado a través de un profundo sentimiento de soledad, está presente, hoy más que nunca, en todas las sociedades y situaciones. Sin embargo, somos personas de esperanza. San Pablo no los recuerda con estas palabras esperanzadoras en estas citas bíblicas:

"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?". (Romanos 8,31)

"Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte". (2da Cotintios 12,10)

La fuerza es por supuesto Dios, los Salmos dicen que Dios es una roca, así como la luz y la salvación.

Para sobreponernos al estado devastador de la soledad que todos experimentamos en algunos periodos de nuestras vidas, recurramos a estas simples pero eficaces prácticas que pueden ser llevadas a cabo en cualquier lugar con un mínimo esfuerzo.

Salmo 23: Dios es mi Pastor.

Cuando las nubes negras descarguen una tormenta torrencial sobre tu solitaria y desamparada alma, abre tu Biblia y ve al Antiguo Testamento, al más famoso de todos los Salmos, el Salmo 23:

Salmo de David.

  1. El Señor es mi pastor, nada me faltará;
  2. En verdes pastos Él me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce,
  3. Y reconforta mi alma; me guía por senderos de justicia, por amor de su nombre.
  4. Aunque pase por el valle de sombra y muerte, no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo.
  5. La mesa la has preparado para mí frente a mis adversarios, has ungido mi cabeza con aceites y mi copa está rebosando.
  6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Con el Salmo 23: silencia tu alma y tu corazón.

Encuentra un lugar silencioso, así puedes leer, orar, meditar, escuchar y permitir que Dios le hable a las profundidades de tu corazón. Él habla al silencio de nuestros corazones si se lo permitimos.

"El Señor es mi pastor, nada me faltará..."

Con estas palabras el Salmo 23 se dirige personal e íntimamente a tu solitaria y abandonada alma. Reza estas palabras de forma tranquila y en calma y con un espíritu abierto, rézalas una segunda o tercera vez, entonces ¡algo maravilloso pasará! La gracia gentil pero poderosa de Dios tocará las profundidades de tu alma con este conocimiento:

"No estoy solo; Nunca he estado solo en mi vida; Realmente nunca estaré solo, por esta simple pero profunda razón: El Señor es mi pastor, nada me faltará..."

Escena contemplativa: A partir de allí se formara una escena en tu mente, tú caminando junto a Jesús el Buen Pastor en un verdoso y aromático pasto.

Detente y mira en los ojos del Buen Pastor, quien realmente te ama como la luz de sus ojos, eres de gran importancia para Él, ahora y siempre. Él vino al mundo para salvarte, y a tu alma inmortal, como si fueras la única persona en todo el universo creado.

Descárgate: Ahora es el momento de abrir tú herido, solitario, triste y deprimido corazón y hablarle.De todas las personas en el mundo, el Buen Pastor es quien mejor escucha, no solo escucha nuestras palabras, sino que también puede leer los secretos más profundos de nuestro corazón.

No hay necesidad de usar una máscara con Él, te conoce incluso mejor que tú mismo. Si alguna vez hubo un lector de mentes o un lector de corazones, en definitiva es Jesús, el Buen Pastor.

No tengas miedo: San Juan Pablo II, insistía al principio de su pontificado, que el mundo en general, así como los corazones individuales, no deberían estar asustados de abrir una puerta a Jesucristo, en otras palabras abrir sus corazones a Jesús, el Buen Pastor de sus vidas.

Habla con Dios como con un amigo.

Utiliza palabras simples; el Señor no es exigente ni quisquilloso en el lenguaje, dile todo. Recuerda las palabras del Apóstol San Pedro "Reparte tus preocupaciones con el Señor, porque Él cuida de ti".

  • ¿Estás temeroso del futuro y de lo que depara para ti?: ¡Díselo al Señor!

  • ¿Dudas del pasado debido a la cantidad y gravedad de los pecados que cometiste?: reparte tus pecados en el corazón del Buen Pastor, Él no viene por los santos sino por los pecadores.

  • ¿Está tu corazón severamente herido incluso desde la infancia?: ¡no temas! El Profeta Isaías nos enseña sobre las heridas de Jesús: "Por sus heridas fuimos sanados".

  • ¿Estás sufriendo alguna enfermedad que parece no tener cura?: Nunca olvides que Jesús curó a los ciegos, los lisiados, los sordos, los paralíticos, los leprosos; incluso los trajo de vuelta a la vida. Él es el Camino, la Verdad, y la Vida. Permite que Jesús sea el Doctor de tus dolores y enfermedades.

  • ¿Hay muchos miedos y dudas ante tus ojos?: entonces dilo con todo tu corazón: ¡Jesús en ti confió!

Con el Salmo 23 de la victoria, Dios te escucha.

De todo lo que le dices al Buen Pastor, Él escucha más atentamente a un amable, compasivo y amoroso corazón. Más aún, el Buen Pastor nunca está impaciente con nadie, no, Él es la paciencia viva, además, nunca está demasiado ocupado para caminar con nosotros, escucharnos y consolarnos.

En los momentos de extrema soledad no caigas en los falsos dioses de este mundo: la bebida, las drogas, la pornografía, o la sexualidad ilícita. Esto solo te llevará a un pozo más profundo de soledad.

Más bien, con la oración del Salmo 23, ve hacia el Buen Pastor, y ábrele tu solitario corazón porque la verdad es que: "El Señor es mi Pastor, nada me faltará..." Es el Salmo de la victoria que te ayudará siempre a vencer la soledad.

Oraciones para superar la soledad.

A continuación, te regalamos unas cortas oraciones inspiradoras para pedir ese auxilio divino y poner tu corazón en dirección a las gracias del Cielo que te ayudarán en esos momentos de soledad y encontrar ese amor universal que será un escudo contra los sentimientos solitarios.

1. Oración para vencer la soledad #1

Querido Dios, hoy me invade un profundo pesar, una desgarradora tristeza intenta adueñarse de mi alma y llevarme por caminos de soledad. Por favor, acércame a tu amor, cúbreme con pensamientos llenos de esperanza. Envía ese amor sanador a mi corazón. Sé que estás vivo y presente en todo lo que hago, en todo lo que me rodea. Ayúdame a experimentar tu presencia en la brisa suave de la mañana, en el canto del os pájaros, en el roscío de la lluvia, en el suave consejo de esas voces de mis seres queridos que desean mi bien. Pon tu esperanza en mi corazón. Llévame a los pastos verdes sinfín de tus consuelos y abrázame con la ternura de tu amor. Ayúdame a no sentirme solo ni vacío a lo largo de mi día. Amén.

2. Oración para combatir la soledad #2.

Señor, ayúdame a  fortalecer mi espíritu frente a esta dura batalla que estoy dando contra la soledad. Dame la comprensión que necesito para saber discernir el camino a seguir. Gracias por estar allí para mí por tus bendiciones diarias. Permite que pueda dar mi siguiente paso para avanzar y derrotar este espíritu solitario que intenta socavarme en mi interior. La soledad no tiene ningún poder sobre mí cuando te te has presente en mi vida. Te ruego que por favor me ayudes a pelear la buena batalla de la fe y continuar corriendo la carrera con resistencia, con paciencia y perseverancia en el nombre de Jesús. Tú que eres el gran conquistador y vencedor, dame tu fuerza para poder yo también cantar con una alegría eterna elas maravillas que obras en mí. Aleja de mi vida el desaliento y la soledad. En tu amor puedo conseguir esta gran victoria para mi vida. Que tus ángeles me vigilen, permanezcan cerca a mi alrededor y me protejan de toda mala influencia que quiera arrastrarme por caminos de desesperación. Que tu palabra sea el centro de su corazón. Ven a vivir en mi interior para siempre Señor. Amén.

Recursos que inspiran.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Catholic Exchange

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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