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Categoría: Reflexiones
Boletín diario del Evangelio de hoy por email
manos de un anciano tomando un baston

Un enfermero encontró una desgarradora Carta que un anciano abandonado dejó al morir y la compartió a sus colegas

Una desgarradora Carta que un anciano abandonado dejó al morir hizo reflexionar a muchas personas en un asilo de ancianos y podría ser muy conmovedora para muchos, incluso para usted que está por leer esta historia.

El abuso de ancianos abandonados es un problema creciente de salud pública en el mundo entero y las estadísticas muestran que cada año, cientos de miles de ancianos son abusados de alguna manera.

Esta nota invita a la reflexión enfocándose en la perspectiva principal de un anciano abandonado. El abandono de los ancianos es un fenómeno desafortunado, y aquellos que contribuyen al abandono de ancianos deben enfrentar una responsabilidad penal similar a los abusadores que se dedican a la negligencia de ancianos u otros tipos de abuso de ancianos.

Extraído del portal Aleteia, les traemos esta publicación que estamos seguros traerá a su conciencia una profunda reflexión

Desgarradora Carta que un anciano abandonado dejó al morir.

La siguiente es la historia de un anciano que, como mucho otros, terminó su vida en un asilo, olvidado por todos, comenzando por su familia que lamentablemente lo visitaba raramente. 

Esta es la historia de Mak Filiser que una mañana, en su soledad, volvió a la casa del Padre, y mientras los enfermeros que lo cuidaban, quizá con benevolencia pero también con mucha superficialidad, encontraron una hoja doblada, una desgarradora carta que iba a conmover a muchos.

Uno de ellos, tras leerlo decidió enseñársela a los colegas, como advertencia, como lección para encontrar tiempo de cuidar no sólo el cuerpo, sino el espíritu de las personas que están a su cargo

La hoja era una poesía con el título: "escorbútico viejo"

¿Qué ves enfermero? ¿Qué ves? ¿Qué estás pensando… cuando me miras?

¿Ves un hombre viejo, irritable… no muy sabio, con hábitos inciertos… con ojos lejanos? Que regatea con la comida…y no responde, cuando dices en voz alta…¡espero que la pruebes! ¿Y que pierde un calcetín… o lo zapatos? Que a veces resistiendo y a veces no… te permite hacerlo a tu manera, bañarse y comer… ¿así para llenar el largo día?

¿Es esto que estás pensando? ¿Es esto que ves?

Abre los ojos enfermero… no me estás mirando a mí. Acepté el regalo de nacer… y comí según su agrado

He sido un niño de 10 años… con un padre y una madre, hermanos y hermanas… que se amaban.

Un joven de dieciséis años… con las alas a los pies soñaba que pronto… encontraría a una mujer para amar.

Fui un esposo de veinte años… con el corazón que se me salía por el pecho.

A los veinticinco años… tuve junto a mí a mi esposa que necesitaba de mí para seguir adelante… y tuve una casa y era realmente feliz.

Un hombre de treinta años… mis hijos crecieron rápidamente, unidos entre ellos… con una relación que debería durar.

A los cuarenta años, mis jóvenes hijos… crecieron y siguieron sus caminos, pero mi mujer se quedó junto a mí… para ver que todo fuera bien.

A los cincuenta años, una vez más… los niños jugaban sentados en mis piernas, y luego me llegaron los días oscuros, mi mujer murió.

Miraba el futuro…y sentía escalofríos de terror.

Y crecieron mis hijos…y también sus hijos. Y hoy pienso en los años transcurridos… y al amor que conocí.

Ahora son un hombre viejo.. y la naturaleza ha sido cruel

Es una burla la vejez… te miran todos como si fueras un imbécil.

El cuerpo se deshace… la gracia y la fuerza, desaparecen.

Pero dentro de esta carcasa vive aún un joven, y de vez en cuando… mi corazón se inflama y me vuelvo incierto.

Recuerdo las alegrías… recuerdo el dolor. Y estoy amando y viviendo… la vida de nuevo.

Pienso en los años, que siempre son muy pocos… y que pasaron rápidamente.

Y aceptar el hecho desnudo y crudo… que nada puede durar.

Por lo tanto, gente abran los ojos… abran y vean. No ven un nuevo viejo e irritable. Miren más de cerca… ¡me ven…a mí!

No abandonemos a nuestros ancianos, no los dejemos en la soledad que a menudo la vejez obliga a sufrir.

Recordemos que son personas, con una vivencia, una sabiduría, una historia que contar…

Publicado originalmente en: Aleteia español
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