Perdonar y pedir perdón es una decisión que sana el corazón y mejora la salud. Descubre por qué el perdón no es un sentimiento, sino un acto que trae Paz profunda
Perdonar y pedir Perdón: Difícil Decisión que Sana el Alma, Corazón y Salud
Perdonar y pedir perdón: una decisión que transforma la vida. Tomar la decisión de perdonar y pedir perdón es uno de los actos más difíciles que puede realizar una persona. Sin embargo, también es uno de los más sanadores. Muchas personas que han elegido perdonar han experimentado liberación emocional, restauración espiritual y verdadera paz interior.
La Sagrada Escritura nos confronta con una verdad clara:
"El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso..." (1 Juan 4,20)
El perdón no es opcional para quien desea vivir una fe auténtica. Guardar rencor mientras afirmamos amar a Dios es una contradicción espiritual profunda.
El perdón y la reconciliación en la vida cristiana
El perdón es uno de los pilares del Reino de Dios. Jesús lo dejó claro en el Padrenuestro: "Perdónanos como nosotros perdonamos".
En el Evangelio según San Mateo (5,23-24), Jesús no dice “si sientes que puedes perdonar”, sino:
"Ve primero a reconciliarte con tu hermano".
El mandato es directo. No depende del estado emocional. Depende de la voluntad.
¿Perdonar es olvidar?
No, no es así de sencillo. Perdonar no es borrar la memoria. Perdonar es recordar sin que el recuerdo te destruya. Perdonar es:
- Renunciar a la venganza.
- Es soltar el rencor.
- Es dejar de alimentar la herida.
- Perdonar es recordar sin sufrir.
La ciencia confirma el poder sanador del perdón
Algunos muy prestigiosos estudios científicos dirigidos por el Dr. Everett Worthington, experto mundial en psicología del perdón, muestran que practicar el perdón reduce niveles de estrés, ansiedad y depresión.
Investigaciones de la Johns Hopkins University indican que el perdón puede:
- Disminuir la presión arterial
- Reducir el cortisol (hormona del estrés)
- Mejorar la salud cardiovascular
- Disminuir síntomas depresivos
Otro artículo de revisión científica (Frente al perdón y salud pública), describe evidencia de que el perdón se asocia con menores niveles de depresión, ansiedad y síntomas negativos y mejores emociones positivas.
Y además, el Instituto de Salud de la Universidad de Harvard, publicó un estudio denominado: "No solo es bueno para el alma", que resume evidencia de que el perdón puede reducir ansiedad, depresión, estrés y mejorar salud física (mejor sueño, presión arterial, etc.).
La ciencia está confirmando lo que el Evangelio proclamó hace siglos: el perdón sana.
¿El perdón es una decisión o un sentimiento?
Muchos dicen: "No puedo perdonar porque no lo siento". Pero Jesús nunca condicionó el perdón al sentimiento. Jesús nos confirmó que perdonar es una decisión. En el evangelio según Mateo (5,23-24) encontramos esta exhortación de Jesús: "Si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y solo entonces vuelve a presentar tu ofrenda".
El perdón es una decisión moral y espiritual que precede al sentimiento. Primero decides. Luego el corazón se alinea.
Si esperas sentirte listo, puede que nunca lo estés.
El perdón no es una cuestión que dependa de nuestros sentimientos, de cómo nos sintamos en este momento o de creer si el otro merece o no nuestro perdón. El perdón es una decisión.
¿Perdonar es fácil?
¡Por supuesto que no! Perdonar no es fácil, nada fácil. Puede ser un proceso largo. Puede implicar lágrimas. Puede requerir terapia. Puede necesitar acompañamiento espiritual.
Pero permanecer en el rencor es más destructivo que atravesar el proceso del perdón.
- El rencor esclaviza.
- El perdón libera.
Dios nos quiere dar su gracia para perdonar. Nosotros tomamos la decisión y le pedimos que sea Él perdonando a través de nosotros.
Beneficios espirituales y emocionales de perdonar
Cuando perdonas:
- Descansas mejor
- Piensas con mayor claridad
- Recuperas energía emocional
- Rompes ciclos de resentimiento
- Restableces tu comunión con Dios
El perdón no cambia el pasado. Pero sí transforma tu presente.
Cómo comenzar el camino del perdón
Lo primero que hay que hacer para comenzar esta ruta hacia el verdadero perdón es reconocer el dolor sin negarlo
- Decide perdonar aunque no lo sientas
- Ora pidiendo la gracia de Dios
- Repite la decisión las veces necesarias
- Busca reconciliación cuando sea prudente
No se trata de justificar el daño. Se trata de no permitir que el daño te controle.
Conclusión: El perdón como obediencia que sana
El perdón no depende de si el otro lo merece. Depende del amor con el que Cristo te ha perdonado.
- Nosotros decidimos.
- Dios nos da la gracia.
Que el Señor conceda paz a tu corazón y te fortalezca para dar ese paso que puede sanar tu vida, tus relaciones y tu alma.
Oración para entrar en la gracia del perdón
Señor Dios de misericordia, hoy me presento ante Ti con un corazón herido, pero dispuesto. Tú conoces mis luchas, mis recuerdos y el peso del rencor que a veces intento justificar.
Dame la gracia de perdonar como Tú me has perdonado. Arranca de mí la amargura y enséñame a mirar con compasión a quien me ha ofendido.
Y si yo he sido quien ha causado dolor, dame humildad para pedir perdón sin orgullo ni excusas. Que tu Espíritu sane mis heridas, libere mi alma y me conceda la paz que solo nace del amor reconciliado.
Amén.
Sobre perdonar y pedir perdón.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.




