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Categoría: Evangelio del día

Evangelio del día martes 3 febrero 2026: Lecturas del día y reflexión en Marcos 5,21-43: Medita las lecturas de hoy con fe católica. ¡Lee ahora!

Lecturas del Día y Reflexión en Marcos 5,21-43.

"Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate!" es la clave del evangelio del día martes 3 de febrero de 2026, con las lecturas del día en la semana IV del tiempo ordinario. La Palabra diaria en San Marcos 5,21-43 nos revela que la fe verdadera nace de la necesidad profunda, del deseo sincero de ser restaurados por Jesús. Su poder va más allá de nuestras expectativas humanas, invitando a confiar cuando la razón dice que ya no hay esperanza. Presta atención a las lecturas de hoy y medita esta reflexión del día.

Índice de lecturas.

Celebración del día:

Celebra el santo del día, San Blas: mártir, protector de niños, enfermos y animales, intercede contra males de garganta: con oración poderosa ¡Pide su protección!

Mensaje del Evangelio:

Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate! (Cf. Marcos 5,21-43)

 

Evangelio del día Marcos 5,21-43: Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate!

Lecturas del día martes.

2 Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30-19,3: Hijo mío Absalón, ojalá hubiera muerto yo en vez de ti.

Absalón se enfrentó inesperadamente a los siervos de David. Iba montado en una mula y, al pasar esta bajo las ramas de un gran terebinto, sus cabellos se enredaron en el árbol. Quedó suspendido entre el cielo y la tierra, mientras la mula que montaba huía. Alguien lo vio e informó a Joab de que había visto a Absalón colgado de un terebinto. Y tomando tres estacas en la mano, clavó una en el corazón de Absalón, que aún colgaba vivo del árbol.

David estaba sentado entre las dos puertas, y un vigía subió al tejado de la puerta que está sobre la muralla de la ciudad, donde miró a su alrededor y vio a un hombre que corría solo. El vigía gritó para informar al rey, quien dijo: "Si está solo, tiene buenas noticias que comunicar". El rey le dijo: "Hazte a un lado y permanece aquí presente". Así que se hizo a un lado y permaneció allí. Cuando entró el mensajero cusita, dijo: "Que mi Señor el rey reciba la buena noticia de que hoy el Señor ha tomado tu parte, liberándote de las garras de todos los que se rebelaron contra ti." El rey preguntó al cusita: "¿Está a salvo el joven Absalón?". El cusita respondió: "¡Que los enemigos de mi Señor, el rey, y todos los que se rebelan contra ti con malas intenciones sean como ese joven!".

El rey se estremeció, y subió a llorar a la sala que está sobre la puerta de la ciudad. Mientras lloraba, dijo: "¡Hijo mío Absalón! ¡Hijo mío, hijo mío Absalón! Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío".

Joab fue informado de que el rey lloraba y se lamentaba por Absalón; y la victoria de aquel día se convirtió en luto para todo el ejército cuando se enteraron de que el rey lloraba a su hijo. Palabra de Dios.

Salmo del día.

Salmo 86(85): Escucha, Señor, y respóndeme.

Inclina, Señor, tu oído; respóndeme, pues estoy afligido y pobre. Guarda mi vida, pues te estoy consagrado; salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios. /R.

Ten piedad de mí, Señor, porque a ti invoco todo el día. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Señor, elevo mi alma. /R.

Porque tú, Señor, eres bueno y misericordioso con todos los que te invocan. Escucha, Señor, mi oración y atiende al sonido de mi súplica. /R.

Evangelio del día.

Lectura del día: Marcos 5,21-43: Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate!

En aquellos días, cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva". Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho a manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada". Inmediatamente, cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?". Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?". Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido. Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad. Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?". Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".

Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme". Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!". En seguida, la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentarios al Evangelio.

El Evangelio del día nos presenta varias escenas realmente conmovedoras: la fuerza sanadora de Jesús y el encuentro con aquellos más necesitados de su gracia. Podemos decir que Jesús se acerca siempre a nosotros y nos invita a tocar espiritualmente su manto a través de la oración, los sacramentos y la vida de fe, confiando en que su gracia sigue sanando, restaurando y levantando, aun en las situaciones más difíciles. Como cristianos, tenemos un claro llamado interior a mantener la esperanza cuando todo parece perdido, recordándonos que para Dios no existen situaciones irreversibles. (Redacción: Comunidad de Pildorasdefe.net)

Evangelio del día: video.

¿Qué mensaje tiene Dios para mí en el día de hoy? Escucha la meditación en audio del Evangelio de hoy martes, según San Marcos 5,21-43: "Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate!", con el Padre Pedro Brassesco.

 

 

Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy martes.

Reza el Rosario del día.

Une las enseñanzas del Evangelio al rezo del Santo Rosario de hoy, el arma de estos tiempos: por todas tus intenciones y todas nuestras necesidades.

 

Frase del día.

Nuestra alegría y nuestra grandeza no se basan en ilusiones pasajeras de éxito y de fama, sino en sabernos amados y deseados por nuestro Padre que está en los cielos. (Papa León XIV, 18 de enero de 2026)

Intenciones del día.

En el evangelio del día martes 24 de enero de 2026, con las lecturas del día en San Marcos 5,21-43, reflexiona sobre "Niña, Yo te lo ordeno, ¡levántate!", invitándonos a acercarnos a Jesús con un corazón sincero, confiado y perseverante, incluso cuando nuestras fuerzas parecen agotadas y nuestras esperanzas debilitadas. ¿Qué peticiones suscita en ti? Comparte en comentarios, y estaremos orando por tus intenciones

Otros Evangelios del día.

Audio Evangelio: Padre Pedro Brassesco

Redacción y edición: Qriswell Quero,

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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