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Categoría: Celebración del día
Boletín diario del Evangelio de hoy por email
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Celebración del día de Todos los Santos. Solemnidad de los Santos que dedicaron su vida a Dios. Fiesta de la Víspera de todos los Santos de la Iglesia

Día de todos los Santos. Solemnidad ¡Víspera de los Santos!.

El Día de Todos los Santos, también conocido como la Solemnidad de Todos los Santos, o víspera de Todos los Santos, es una fiesta celebrada en honor a todos los santos, conocidos y desconocidos. Es el Día de Todos los Santos, está dedicado a todos aquellos que han seguido las enseñanzas de Jesús y han alcanzado el Cielo. Aunque millones, o incluso miles de millones de personas ya pueden ser santos, las celebraciones del Día de Todos los Santos tienden a centrarse en los santos conocidos, es decir, aquellos reconocidos en el canon de los santos por la Iglesia Católica.

Fiesta: 1 de noviembre.

Para comprender el significado de la Solemnidad del Día de Todos los Santos y la conmemoración de los difuntos hay que saber que existen tres estados en la Iglesia:

  1. La Iglesia peregrina en la tierra. En ella estamos nosotros hasta el día de nuestra muerte.
  2. La Iglesia purgante (en el purgatorio), la componen los difuntos que necesitan aún purificación antes de entrar en el cielo. Por ellos oramos el día de los difuntos, el 2 de noviembre, para que pronto vayan al cielo. (no rezamos por los que están en el infierno porque su condena es irreversible)
  3. La Iglesia triunfante, ya glorificada en el cielo. A ellos los santos honramos el 1 de noviembre.

Día de Todos los Santos.

La Iglesia nos manda echar en este día una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí con San Juan, a esa turba magna, a esa muchedumbre incontable de Santos, figurada en esas series de 12,000 inscritos en el Libro de la Vida, (con el cual se indica un número incalculable y perfecto) y procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales revestidos de blancas túnicas y con palmas en las manos, alaban sin cesar al Cordero sin mancilla.

Cristo, la Virgen, los nueve coros de ángeles, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con sus blancos vestidos, y los castos coros de Vírgenes forman ese majestuoso cortejo en el Día de Todos los Santos, integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos, mortificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos y perseguidos por Cristo.

Entre esos millones de Justos, a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos. Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto.

El Día de Todos los Santos ha de ser también la nuestra algún día, ya que por desgracia son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos, y de amontonar muchos tesoros en el cielo.

Alegrémonos, pues, en el Señor, y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos, llamemos a voces a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni tempestades. Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por harto más recias luchas y penalidades que las nuestras. Muy necios seríamos si pretendiéramos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.

¿Quiénes son los Santos?

Para comprender mejor el Día de Todos los Santos, describimos que la Sagrada Biblia llama "Santo" a aquello que está consagrado a Dios. La Iglesia Católica ha llamado "santos" a aquellos que se han dedicado a tratar de que su propia vida le sea lo más agradable posible a Nuestro Señor. Es lo que celebramos en este Día de Todos los Santos.

Hay unos que han sido "canonizados", o sea declarados oficialmente santos por el Sumo Pontífice, porque por su intercesión se han conseguido admirables milagros, y porque después de haber examinado minuciosamente sus escritos y de haber hecho una cuidadosa investigación e interrogatorio a los testigos que lo acompañaron en su vida, se ha llegado a la conclusión de que practicaron las virtudes en grado heroico.

¿Qué se necesita para ser Santo?

Comprendiendo que en el Día de Todos los Santos celebramos a todo aquel que imitó a Dios, veamos entonces cómo la Iglesia lleva este proceso. Para ser declarado "Santo" por la Iglesia Católica se necesita toda una serie de trámites rigurosos. Primero una exhaustiva averiguación con personas que lo conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. Si se logra comprobar por el testimonio de muchos que su comportamiento fue ejemplar, se le declara "Siervo de Dios".

Si por detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, se le declara "Venerable". Más tarde, si por su intercesión se consigue algún milagro totalmente inexplicable por medios humanos, es declarado "Beato".

Finalmente, si se consigue un nuevo y maravilloso milagro por haber pedido su intercesión, el Papa lo declara "santo". Para algunos santos este procedimiento de su canonización ha sido rapidísimo, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San Antonio, que solo duró 2 años.

Poquísimos otros han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 o 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran 30, 40,50 y hasta cien años o más. Después de 20 o 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de que obtenga más o menos pronto los milagros requeridos.

Los santos "canonizados" oficialmente por la Iglesia Católica son varios millares. Pero existe una inmensa cantidad de santos no canonizados, pero que ya están gozando de Dios en el cielo. A ellos especialmente está dedicada esta fiesta de hoy.

La Biblia afirma que al Cordero de Dios lo sigue una multitud incontable.

En el cielo están San Chofer de bus y Santa Lavandera de ropa. San Mensajero y Santa Secretaria. Santa Madre de familia y San Gerente de Empresa. San Obrero de construcción y San Agricultor. San Colegial y Santa Estudiante. Santa Viuda, Santa Solterona, Santa Niña y Santa Anciana. San Sacerdote, San Obispo, San Pontífice, San Limosnero, San Celador, Santa Cocinera, San Arrendatario y San Millonario, y muchos más que amaron a Dios y cumplieron sus deberes de cada día. Todos ellos forman parte de la celebración del Día de Todos los Santos.

Oración a Todos los Santos: Señor Jesús: que cada uno de nosotros logremos formar también parte un día en el cielo para siempre del número de tus santos, de los que te alabaremos y te amaremos por los siglos de los siglos. Amén.

Esto es lo que queremos denotar en la fiesta del Día de Todos los Santos. Es la voluntad de Dios: Que lleguemos a la santidad. "Así como Cristo es santo, también ustedes sean santos en toda su conducta". (1 Pedro 1,15)

Oración por la Fiesta de Todos los Santos.

Para celebrar el Día de Todos los Santos, puedes unirte con fe, rezando esta breve oración:

Querido Dios, gracias por el ejemplo de todos los santos de la Iglesia. Deseo unirme a su compañía, adorándote para siempre en el Cielo. Por favor, ayúdame a seguir sus pasos, y los tuyos, Jesucristo. Por favor, ayúdame a conformarme a tu imagen, buscando tu voluntad en todas las cosas, como hicieron los santos. Por favor, ayúdame a dedicarme, y a todo lo que hago, a Tu gloria, y al servicio de mi prójimo. Que pueda dar testimonio de tu misericordia con valentía como lo hicieron todos los santos mártires de la Iglesia. Lo ruego por tu Santo Nombre. Amén.

Santos de la semana

Adaptación, contenido agregado y edición: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información extraída de: EWTN.com
Biografía de Santos - Celebraciones y Fiestas de la Iglesia

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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