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Categoría: Familia

Jesús enseña que la verdad nos hará libres. Enseñar a los hijos a ser sinceros es vital para aprender a no mentir. toda mentira perjudica

10 consejos para enseñar a los hijos a no mentir.

La mentira, hoy en día, es uno de los graves problemas, por qué las personas se han acostumbrado a mentir, y muchas veces incluso descaradamente, sin que les importe que las otras personas, se den cuenta. En el mejor de los casos, le llaman equivocadamente "mentira piadosa", que es la que se puede hacer para evitar daños mayores. En esta sociedad de los medios de comunicación dirigidos, tenemos que estar muy alertas, para intentar distinguir lo que es verdad y lo que son "verdades a medias". Hay muchas cosas falsificadas que parecen verdaderas, no solamente productos, si no expresiones y discursos.

La virtud de la sinceridad, la tenemos que practicar continuamente, para que en los momentos que tengamos que ponerla en practica, no se nos haga difícil hacerlo. Jesús nos enseña que "la verdad nos hará libres" (Juan 8,32b). Enseñar a nuestros hijos a no engañar, fingiendo otra cosa, es una de nuestras primeras obligaciones como padres.

10 consejos para que los hijos aprendan a no mentir.

Estos son los 10 Consejos para todos los padres, para que eduquen a sus hijos en el precio valor de la sinceridad y nunca caigan en las trampas de las mentiras.

1. Decir la verdad delante de los hijos.

Siempre debe decira la verdad delante de sus hijos, aunque le cueste hacerlo, usted debe dar el ejemplo.

Arreglar los daños producidos por no haber dicho la verdad, suele ser mas costoso, que el enfrentarse a la realidad de decir la verdad. Mas vale ponerse un día rojo de vergüenza, que pasarse la vida colorado por haber mentido delante de éllos.

Nunca ponga a sus hijos en situación que les induzca a mentir o a engañar, procure que en su casa haya un clima que favorezca el decir la verdad. Esta virtud les servirá para toda la vida, si se han acostumbrado a practicarla desde pequeños.

2. Analice porque sus hijos mienten.

Si se entera de alguna mentira de sus hijos, procure analizar los motivos que les impulsaron a hacerlo.

Es muy posible que su autoritarismo a ultranza, les haya llevado a tomar una actitud de autodefensa o de miedo incontrolable y por eso utilizan la mentira o las posiciones ambiguas, para no enfrentarse a los padres. A los padres le interesa conocer la condición psicología que ha producido la conducta mentirosa de los hijos.

3. No pierda el control ante una mentira.

Debe hacer todo lo posible, luchas contra esas rabietas internas y controlar esas actitudes negativas ante una posible mentira de los hijos.

Los padres deben saber controlar sus posibles actitudes neuróticas, como la cólera exagerada, reproches, amenazas, vigencia excesiva, etc., ante la simple posibilidad de la mentira de los hijos. También deben ofrecer la suficiente confianza y comprensión a los hijos, para que no duden en admitir sus mentiras, como fallos que deben corregir.

Los padres deben dejar bien claro, con su actitud, que la mentira es reprobable, pero que el mentiroso siempre puede corregirse. Ejercer el privilegio del perdón, debe ir acompañado de un fuerte propósito de la enmienda y de una reposición del daño realizado, a terceros o a uno mismo.

4. Jamás reirse o aplaudir las mentiras de los hijos.

Muchas veces las mentiras empiezan como gracias o bromas, ocurrencias o astucias de los niños. Reírles esas gracias es muy perjudicial, pues se pueden acostumbrar a entender que, con mañas y astucias simpáticas o juego lingüísticos, pueden salir a flote de sus mentiras.

Corte esa situación desde el primer momento y hágales saber que la mentira, por muy adornada y oculta que esté siempre sale a flote. Un viejo refrán dice "Antes se le alcanza a un mentiroso que a un cojo".

5. No le invite a mentir por algún favor.

Los padres deben evitar obligar a mentir a los niños ante terceros, para favorecer a los padres, incluso en cosas de pequeña importancia, pues eso les hace creer que hay dos grados de mentiras: las de los padres y las de los hijos. Por ejemplo la típica frase de cuando alguien llama por teléfono "Dile que no estoy".

6. Evite una educación con castigos excesos.

Para eliminar las continuas mentiras, los padres deben evitar una educación excesivamente severa, de castigo y represiva, que pretenda corregir los mas mínimos defectos, multiplicar las advertencias y prohibiciones, ya que eso malogra la autoridad.

Debe haber pocas normas, pero bien definidas, para así poder mantenerlas con mas firmeza y asegurar su aceptación y cumplimiento.

7. Educar en la franqueza, donación y la confianza mutua.

Estas y otras virtudes son las que garantizan el equilibrio y la felicidad en el hogar, son el compendio de lo que los padres tienen que aprender a desarrollar, primeramente en sus relaciones matrimoniales, para después aplicarlas a las relaciones con sus hijos. Estas virtudes se aprenden consultando los libros especializados y preguntando a personas de confianza, que se suponga que están bien formadas en las relaciones matrimonios y entre estos y sus hijos.

8. Muéstrele ejemplos de personas que han mantenido la verdad con heroísmo.

Todos los días tendrá la oportunidad de leer en los periódicos, televisión o Internet, ejemplos verdaderos, de personas que han mantenido su verdad con heroísmo o simplemente, que han hecho algún bien a la sociedad manteniendo su verdad. Comente y explique a sus hijos estos actos y hágales ver todas las ventajas que la sociedad ha ganado, con la decisión de esas personas. Estos comentarios, darán a sus hijos un valor adicional de sociabilidad, que les ayudara a andar correctamente por la vida.

9. Explíquele la diferencia entre decir la verdad y ser un soplón.

Un tema difícil que tienen los padres que explicar a sus hijos, es el concepto de ser "soplón" (acusador o delator). Sobre todo, cuando alguien está presionando, para que a través de exigir una verdad conocida, se produzca un castigo a una tercera persona. La verdad en este caso, puede ser ocultada cuando las consecuencias de ocultarlas no son graves.

Si fueran a ser graves, como por ejemplo, denunciar un acto criminal que se ha visto, no hay ninguna duda que hay que contestar la verdad, para que la sociedad castigue a quien lo haya hecho y no vuelva a repetirlo. Esto es distinto, a contestar rápidamente cuando los padres preguntan, quien ha sido el hermano que ha metido el dedo en el pastel o ir anticipadamente a acusar las faltas de sus hermanitos o amigos.

10. Formarlos en la valentía cotidiana.

Los padres tiene que hacer que sus hijos se vuelvan valientes ante las situaciones de la mentira y que realicen, con toda normalidad, actos de valentía cotidiana. Cuanto mas valientes les hayamos enseñado a ser, mas capacidad de resistencia tendrán, para enfrentarse al habitual mundo de la mentira. Su actitud inspirará a otros jóvenes a no mentir y poco a poco, irán viendo la parte positiva que aporta el llevar una vida valiente, al margen de la mentira.

Publicado originalmente en: Blog mi cumbre
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