FACEBOOK
TWITTER
WHATSAPP
TELEGRAM
Categoría: Familia

Muchas mujeres jóvenes caen en la trampa de rogar por amor y atención: Descubre la verdad que sana tu corazón y te devuelve la dignidad que Dios ya te dio

¿Alguna vez sentiste que tu valor dependía de que alguien te eligiera, te mirara o te quisiera? Muchas mujeres jóvenes cargan una herida silenciosa: la tentación de rogar por cariño, de bajar el estándar con tal de no sentirse solas, de “arreglar” a un chico que claramente no está listo para amar de verdad. Este error pasa desapercibido porque se disfraza de romanticismo o de "luchar por lo que quieres". Sin embargo, cuando colocas tu dignidad en manos de otra persona, terminas herida y más vacía. La historia que vas a leer, vivida por una chica de secundaria hace más de veinte años, puede ser espejo de lo que muchas viven hoy. Y lo más importante: hay una salida hermosa, llena de esperanza y de la mano de Dios, que devuelve la paz al corazón.

Antes de entrar de lleno en esta gran historia de enseñanza, vamos a conocer primeramente cómo Dios te mira.

4 verdades sobre cómo Dios valora a las mujeres

1. La primera persona a quien Jesús se aparece resucitado es una mujer

María Magdalena fue la primera testigo del Resucitado (Jn 20,11-18). En una cultura donde el testimonio de la mujer valía menos, Jesús la elige como primera mensajera de la victoria sobre la muerte. Esto revela cuánto honra Dios el corazón femenino.

2. En la cruz, Jesús entrega su propia Madre a la Iglesia

Al decir “Mujer, ahí tienes a tu hijo” y “Ahí tienes a tu madre” (Jn 19,26-27), Jesús confía a María como madre de todos los discípulos. La mujer es colocada como guardiana de la fe y de la comunidad naciente. Ninguna cultura de la época dio a la mujer un lugar tan alto.

3. Santa Teresa Benedicta de la Cruz defendió la dignidad específica de la mujer

Edith Stein, filósofa y mártir, escribió que la mujer tiene una misión propia de formar corazones y de llevar la humanidad hacia la plenitud. Su pensamiento, recogido en la Iglesia, muestra que la feminidad no es un defecto que hay que compensar, sino un don que enriquece al mundo.

4. El Catecismo afirma que nadie puede ser tratado como objeto

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “la persona humana debe ser siempre tratada como un fin y nunca como un medio” (cf. CIC 1700-1715 y la enseñanza sobre la dignidad inviolable). Esta verdad protege a toda mujer de ser usada o de rebajarse a sí misma por conseguir atención.

El más grande error

Cuando estaba en secundaria, tuve mi primer gran desilusión. Él era alto, piel bronceada y unos cabellos rubios rizados de ensueño. Mantuve mi interés en él hasta que recibí una invitación a su fiesta de cumpleaños número trece.

Mujer, no mendigues amor. Dios te ama. Te puedes haber equivocado, pero no aceptes cualquier cosa. No le supliques atención y amor a nadie

Honestamente, no podía creer que me había invitado. En realidad nunca habíamos hablado y, ciertamente, yo no era el tipo de chicas con las que a él le gustaba coquetear. Así que al llegar a mi casa, supliqué a mi mamá que me dejara ir a esa fiesta. Era una de mis primeras fiestas donde irían chicos y chicas. ¡Y yo había sido invitada! Me sentí tan afortunada cuando mi mamá me dio permiso.

Estaba muy nerviosa. Quería que mi ropa y mi cabello estuvieran perfectos. Quería que él lo notara y que quisiera platicar conmigo. Era cursi, lo sé, pero estaba en secundaria, el clímax de la locura.

De camino a la fiesta no pronuncié una sola palabra. Mi mamá me preguntó que si todo estaba bien, le dije que estaba nerviosa y lo que me causaba este chico. Ella sonrió y me dijo que me divirtiera y que disfrutara con mis amistades. Así que decidí hacerlo.

Al subir los escalones, llamé a la puerta y me abrió su mamá. Ella me dio la bienvenida y me llevó donde estaban todos los chicos. Era la típica fiesta de los años noventas, donde había pizza, música y se veía a todos bailando el "break dance" de M.C. Hammer. La verdad es que me estaba divirtiendo bastante hasta que el festejado sugirió hacer el juego de "girar la botella".

Si no estás familiarizada con este juego, te lo explico, se hacen dos círculos, uno de chicos y otro de chicas, un chico gira la botella en medio del círculo de las chicas y la que es señalada por la botella, es besada por el chico. Era una cosa bastante loca para una chica de secundaria. Estaba tan asustada como emocionada por este juego.

Cuando me senté, pensé en qué haría si me tocara besar a alguno de los chicos "corpulentos" ¿correría? ¿Le diría que no? ¿O qué tal si tuviera que besar a alguien que fuera atractivo?

Mientras estaba entretenida con estas ideas, el chico del cumpleaños llegó a nuestro círculo y giró la botella.

"Respira Ashley. Solo respira" era todo lo que podía pensar. "Probablemente, no sea a mí" me decía a mí misma mientras la botella giraba y giraba... ¡Entonces sucedió lo inesperado!!! Cuando la botella empezó a detenerse, vi que me iba a señalar directo a mí.

- "Oh, Dios mío...", dije dentro de mí.

Mi corazón latió a mil por hora mientras él caminaba hacia mí. Cerca, más cerca, y más cerca. Todos los chicos gritaban "oooooohhh, aaaaaaaahhhhh" y pensé que me estaba riendo de nervios y cerré los ojos para prepararme al gran beso. Ese beso era una locura, pero realmente deseaba esa experiencia, después de todo, ese chico me encantaba. Esperé con mis ojos bien cerrados, hasta. Nada.  No sucedió nada.

Empecé a escuchar que todos se reían, y cuando abrí los ojos pude ver que ese chico movía su cabeza de un lado a otro diciendo: 

- "No, no quiero besarla. Paso"

Estaba aterrorizada. Las risas golpeaban mis oídos. Reaccioné como si "yo tampoco quiero besarte". Pero por dentro estaba totalmente avergonzada y con el corazón apachurrado.

Un bombardeo de pensamientos

¿Cómo pudo hacerme esto? No despreció a ninguna otra chica, ¿por qué a mí sí? Deseaba con todas mis fuerzas que esta fiesta se terminara. Cuando mi mamá me recogió, mis ojos se llenaron de lágrimas. Ni siquiera podía hablar. Ya cuando me consoló pude decirle lo que había pasado.

- "Mamá, ¿por qué razón no le gusto? ¿Qué tengo mal? ¿Por qué no me quiso besar? ¿Qué tengo que hacer para gustarle?"

Todo esto le preguntaba a mi mamá, que probablemente estaba desilusionada porque su hija preadolescente había participado en ese juego y resultó con el corazón partido.

En cuanto llegamos a la casa, me preparó una merienda mientras mis ojos se desahogaban. Finalmente, cuando las lágrimas se acabaron, ella me dijo algo que no olvidaré jamás:

"Ashley, tú eres muy especial, eres una chica preciosa y pequeña, y no necesitas forzar a alguien a que te bese o incluso que te ame. Tú eres digna de amar y mereces un amor que te corresponda así como eres. El chico ni siquiera se merecía besarte, y no merece ninguna de tus lágrimas"

Yo estaba casi esperando que me dijera: "Vamos al centro comercial y  te compraré un maquillaje para que la próxima vez le llames más la atención"

Pero eso no fue lo que dijo. Ahora le agradezco por esa gran sabiduría que compartió conmigo ese día.

El mayor error que muchas mujeres jóvenes cometen

Eso sucedió hace más de veinte años y honestamente aún puedo sentir cómo esas palabras se convirtieron en un punto de partida para mí y me ayudaron a enfocar mi mirada hacia lo que Dios tiene preparado para mí.

Así es, amigas, esto pudo haber sido solamente otra tonta historia de secundaria, pero es la manera en la que muchas chicas y mujeres tienden a responder hacia el amor y las relaciones hoy en día.

Muchas de nosotras sentimos que debemos forzar el amor romántico y terminamos regateando lo que Dios nos regala para nuestras relaciones, terminando heridas en ese proceso.

Dios no nos pide que le supliquemos su amor

Dios voluntariamente nos envió a su Hijo para morir por nosotros en la cruz debido al gran amor que nos tiene. Esto es amor verdadero.

Así como mujeres jóvenes, nosotras aspiramos a conectarnos con el compañero de nuestra alma, y esto es una cosa buena cuando elegimos amar y ser amados a la manera de Dios.

Cuando tratamos de convencer a alguien que nos ame, nos ponemos a nosotras mismas en una postura muy comprometedora, ya que bajamos nuestro estándar e ignoramos los valores en un esfuerzo por "arreglar" al hombre, esperando a que madure un poquito, o simplemente hacerle creer que nosotras estamos mereciendo su amor. Este es un círculo tóxico que solamente conduce a la desilusión y al rompimiento del corazón.

Mujer, Dios no te pide "componer" a ningún hombre, solamente él puede hacer eso. Así que por favor deja de pretender hacerlo. En su lugar, cree en la verdad de Dios que dice que somos mujeres "temerarias y maravillosamente hechas" con dones únicos y talentos que Él nos ha dado intencionalmente para traerle gloria y hacer la diferencia en el mundo.

Detengamos el ponernos a nosotras mismas en la agonía de forzar a alguien que queremos que nos ame cuando claramente no es para nosotras. Nosotras podemos salvar al mundo del dolor evitando relaciones románticas con hombres que no tienen el corazón para Dios, tal como nosotras, no importa que tan atraídas estemos hacia ellos.

Chica dulce, Dios tiene un maravilloso plan para tu vida, ya sea con o sin un hombre. Mantente deseosa de abrazar la espera de la voluntad de Dios.

Mujer, que nadie robe tu dignidad

Pídele a Dios que abra tus ojos para ver lo que él tiene para ti. No te enfoques en encontrar al hombre que tú quieres rogándole a Dios que puedas convencerlo de que te ame, mejor pídele a Dios que llegue el hombre correcto en Su tiempo. Sé que esto es difícil, pero por esta vez, entiéndeme. No lo arregles. Cuando lo tratamos de hacer, nos envolvemos en un remolino de juegos torcidos y superficiales que no nos llevarán más que a un tonto juego de secundaria de "girar la botella" Y sabemos hacia donde nos llevaría.

Tú eres digna de amar y mereces amor. Ninguna persona puede llenar nuestra vida de amor como Dios. Solamente Él puede residir en nuestros corazones. Oro por ti y por cada una para que crean hoy en esta verdad.

7 verdades que toda mujer joven necesita grabar en su corazón

1. Tu dignidad viene de ser imagen de Dios, no de ser elegida por un hombre

Desde el primer capítulo de la Biblia, Dios declara que el ser humano, varón y mujer, fue creado a su imagen y semejanza (Gn 1,27). Esta verdad no cambia según la respuesta de un chico en una fiesta o en una relación. El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que “la dignidad de la persona humana se basa en que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios” (CIC 1700). Nadie puede aumentar ni disminuir ese valor con su rechazo o su aprobación.

2. El verdadero amor es siempre un don, nunca una conquista

San Juan escribe: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo” (1 Jn 4,10). El amor que viene de Dios es gratuito, no se gana mendigando ni se fuerza con esfuerzo humano. Cuando intentas “ganarte” el cariño de alguien, estás invirtiendo la lógica del Evangelio. El amor verdadero se recibe con gratitud, no se arranca con súplicas.

3. Forzar una relación es una forma sutil de idolatría

Cuando colocas todo tu sentido de valía en que una persona te corresponda, esa persona ocupa un lugar que solo Dios debe tener en tu corazón. El profeta Jeremías advierte contra los “ídolos que no salvan” (Jr 2,11-13). Un novio o un interés romántico puede convertirse en ídolo si de él depende tu paz. Solo Dios puede llenar ese espacio sin decepcionarte.

4. La espera paciente es tiempo de preparación, no de castigo

La esperanza cristiana no es pasividad. Santa Teresa de Ávila decía: “Solo Dios basta”. El tiempo de espera puede ser el espacio donde Dios te está formando para amar y ser amada de verdad. Muchas santas jóvenes vivieron años de espera o de soledad aparente antes de descubrir la vocación que Dios tenía para ellas. Ese tiempo nunca es perdido cuando se vive unido a Él.

5. Solo Dios puede transformar un corazón; tú no eres salvadora de nadie

Intentar “arreglar” a un hombre que no tiene relación con Dios es una carga que no te corresponde. Jesús dijo claramente: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Tu misión no es convertir a alguien para que te ame. Puedes acompañar, orar y dar testimonio, pero la conversión del corazón es obra exclusiva del Espíritu Santo. Soltar esa responsabilidad te libera.

6. Tu identidad en Cristo es suficiente, incluso si no hay un novio a la vista

San Pablo escribe: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Ga 2,20). Esta identidad no depende de tu estado civil. Muchas mujeres han descubierto una plenitud profunda en la soltería vivida por el Reino o en el tiempo de preparación antes del matrimonio. Tu valor no está en “tener pareja”, sino en pertenecer a Cristo.

7. Dios tiene un plan bueno, aunque no sea el que tú habías imaginado

El profeta Jeremías transmite la promesa de Dios: “Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de desgracia, planes de futuro y de esperanza” (Jr 29,11). A veces ese plan incluye un matrimonio hermoso. Otras veces incluye una vocación de consagración total. En ambos casos, es un plan de amor. Confiar en Él es el acto más liberador que puedes hacer.

Confía en el amor que ya te fue dado

El rechazo duele porque fuimos creadas para el amor. Sin embargo, el dolor no tiene la última palabra. Cuando dejas de mendigar cariño y te dejas amar por Dios, algo en tu interior se ordena. Ya no buscas completar lo que crees que te falta; descubres que ya estás completa en Él. Ese descubrimiento no te hace menos capaz de amar a otro; te hace capaz de amar de verdad, sin miedo y sin súplicas. La dignidad que nadie puede darte, nadie puede quitártela.

Oración por las mujeres jóvenes que esperan

Señor Jesús, tú que conoces el corazón de cada mujer y el deseo profundo de ser amada, te presento hoy a todas las jóvenes que están esperando. Sana las heridas de rechazos pasados. Líbralas del deseo de mendigar atención o de rebajarse para ser queridas. Enséñales a mirarte a ti primero, a descubrirse hijas amadas y a esperar con paz el plan que tienes para ellas. Que ninguna se sienta incompleta por no tener pareja. Que aprendan a valorarse como tú las valoras. Que el tiempo de espera sea tiempo de crecimiento y de intimidad contigo. Y cuando llegue el momento, si es tu voluntad, que se encuentren con alguien que las ame como tú las amas: con respeto, con generosidad y con fidelidad. María, Madre nuestra, acompáñalas. Amén.

Tu dignidad ya está asegurada. Deja de rogar por lo que ya te fue dado.

Dios te ama tal como eres. No necesitas convencer a nadie para que te quiera.

Hoy puedes elegir dejar de mendigar y empezar a recibir el amor que Él ya derramó sobre ti. Tu corazón merece descansar en esa verdad.

¿Estás dispuesta a dejar de rogar por amor y empezar a vivir desde la dignidad que Dios ya te dio? Él está esperando que le digas "sí" a esa verdad.

❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre no mendigar amor y tu dignidad

Cuando suplicas cariño, colocas tu valor en manos de otra persona. Esto genera dependencia emocional, baja autoestima y relaciones tóxicas. Dios te creó con un valor que nadie puede quitarte. San Juan Pablo II recordaba que la persona humana “no puede ser tratada como un objeto de uso”. Pedir amor a cambio de rebajarte te aleja de la verdad de tu dignidad.

La mujer es imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27). El Catecismo enseña que “la dignidad de la persona humana se basa en que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios” (CIC 1700). Este valor no depende de ser elegida por un hombre, ni de la apariencia ni de los logros. Es un don recibido en la creación y confirmado en el bautismo.

Si cambias tu forma de ser, ignoras tus valores, justificas faltas de respeto o sientes que “tienes que convencerlo” de que te ame, estás forzando. El amor verdadero no se conquista con esfuerzo agotador; se recibe como don. Cuando tienes que “arreglar” al otro o suplicar, la relación ya está desequilibrada.

La espera no es tiempo perdido. Es tiempo de crecer en tu relación con Dios, desarrollar tus dones y sanar heridas. Santa Teresa de Ávila decía: “Solo Dios basta”. Usa este tiempo para conocerte como hija amada de Dios. Él prepara lo mejor para ti, ya sea en el matrimonio, la consagración o la soltería vivida con sentido.

Adaptación y contenido agregado: Rafael Ruíz Stirk, con información de extraída de: Ashley Willis´s Blog

pildorasdefe rafael ruizMexicano, psicoterapeuta, casado, padre de tres hijos; catequista y defensor de la vida intrauterina. Amar a Dios es mi tesoro escondido, tocar los corazones es mi vocación y evangelizar es mi deber

Contenido publicado originalmente en Píldoras de fe, bajo el Link: https://www.pildorasdefe.net/amor/familia/el-mayor-error-que-mujeres-chicas-jovenes-cometen-hoy-en-dia - Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales - Pildorasdefe.net
Apoya esta misión


Si crees que este apostolado ha sido de bendición para tu vida, y si está en tus posibilidades hacer una ofrenda voluntaria, de modo que sigamos llevando de forma gratuita esta buena obra, puedes hacerla a continuación.

Recursos de Utilidad