Restaurando el Matrimonio, Día 29: No intente arreglar los defectos del cónyuge, ámelo
Devocional para matrimonios, Día 29: ¿Intentas día a día corregir los defectos de tu pareja? Descubre cómo el amor incondicional obra más milagros que el control
¿Cuántas horas de su vida en común han gastado intentando pulir, corregir o reformar los defectos que observan en su compañero? En la dinámica cotidiana de la convivencia conyugal, es sumamente frecuente caer en la tentación sutil de erigirnos como los directores técnicos de la personalidad ajena, creyendo erróneamente que nuestras observaciones críticas provocarán una evolución positiva. Lejos de sanar la relación, este afán fiscalizador levanta murallas infranqueables de frustración y hastío mutuo. En este vigésimo noveno amanecer de nuestro recorrido espiritual, nos enfrentamos a una revelación liberadora: el ser humano no se transforma por la presión de los reproches, sino por la fuerza redentora del afecto incondicional. ¿Están dispuestos a renunciar hoy al control y permitir que la gracia divina sea la única artífice del cambio en su hogar?
Restaurando el matrimonio, Día 29: El poder transformador del amor sobre el deseo de control
En un matrimonio sacramental, el amor de Dios se hace presente en los cónyuges en su unión total y también fluye a través de ellos para su familia y de la comunidad que le rodea.
Para el día 29 del devocional para los matrimonios, los cónyuges deben aprender que es el amor, y solo el amor, lo que cambia los corazones.
Devocional para matrimonios
Por su entrega permanente, fiel y exclusiva el uno al otro, Dios revela su amor incondicional a la pareja al realizar su alianza matrimonial. El sacramento del matrimonio cristiano involucra toda la vida de los cónyuges, mientras transitan la vida juntos y se vuelven más capaces de dar y recibir el uno del otro.
Su vida se vuelve sacramental en la medida en que la pareja coopera con la acción de Dios en su vida y se ve a sí misma viviendo "en Cristo" y Cristo viviendo y actuando en su relación, actitudes y acciones.
En el matrimonio, la gracia de este sacramento brinda a los cónyuges la ayuda particular que necesitan para ser fieles y ser buenos padres. "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne". (Marcos 10,7-8)
El Concilio Vaticano II recuerda que los esposos cristianos "se edifican mutuamente en la santidad mediante la vida conyugal" (Lumen Gentium, 11). Esta edificación mutua no surge de la imposición autoritaria, sino de la ofrenda generosa de la propia comprensión. Cuando dejamos de presionar al otro y nos concentramos en vivir santamente nuestra propia entrega, Dios utiliza nuestro ejemplo luminoso para obrar la conversión que anhelamos ver en nuestra familia.
Día 29 del devocional de matrimonios
Reflexión para el día 29: "No intente arreglar a su cónyuge, solo ámelo."
Habrá ocasiones en las que se sienta tentado a querer "arreglar" a su cónyuge o cambiar algo sobre su cónyuge que a usted no le gusta, pero resista esa tentación, ponga freno a esa idea inmediatamente.
Cuando uno de los cónyuges intenta cambiar al otro, ninguno de los dos cambia; al contrario, ambos terminan frustrados en su intento.
En lugar de querer arreglar, cambiar o coaccionar, solo ámense el uno al otro sin reservas. El amor es lo que Dios usa para cambiarnos a todos. El amor es la herramienta indiscutible que Dios usará para arreglarnos y convertirnos en todo lo que se supone que somos y seremos para el otro.
Depositar la responsabilidad del cambio en manos del Creador libera a la relación de cargas insostenibles. Santa Teresa de Calcuta afirmaba con profunda sencillez que "el amor, para que sea genuino, debe costarnos sin herir". Dejar de exigir reformas en la conducta del consorte para volcar sobre él una ternura desbordante desarma cualquier resistencia y siembra una paz inquebrantable en el ambiente doméstico.
Cita bíblica del día
"Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados". (1 Pedro 4,8)
Preguntas para la reflexión
- ¿Qué tan a menudo intento "arreglar" o manipular los comportamientos de mi cónyuge?
- ¿Estoy haciendo algo por corregirme a mí mismo primero en vez de fiscalizar a mi pareja?
Reflexión para los cónyuges: Abandonar el juicio para abrazar la gracia
Aceptar al consorte con sus virtudes y fragilidades es el paso definitivo hacia la madurez afectiva y espiritual dentro del sacramento.
Cuando suspendemos los juicios severos y los sustituimos por la oración intercesora, permitimos que el Espíritu Santo realice su obra maestra en el corazón del otro. Su misión principal en este mundo no es reformar a su compañero, sino amarlo apasionadamente hasta reflejar en él el rostro misericordioso de Cristo. Como nos exhorta el apóstol San Pablo:
"Sopórtense mutuamente y perdónense si alguno tiene queja contra otro" (Colosenses 3,13).
Oración del día de los esposos
Padre bueno, gracias por todos los dones y talentos que has puesto en cada uno de nosotros para amarnos a plenitud. Tú nos has bendecido con todo lo necesario para cumplir tu voluntad y alcanzar nuestra plena felicidad, y cada día nos damos cuenta de que nos has creado para amar.
Oh, mi Dios, Tú nos creaste para un propósito especial y único. Sabemos que somos muy distintos en temperamentos y pareceres, pero cuando nos sometemos enteramente a tu autoridad, esas diferencias desaparecen, y nos convertimos en fuente de crecimiento para el otro. Danos las fuerzas espirituales para amarnos sin señalar constantemente nuestros defectos. Ayúdanos a que podamos mejorar cada uno a través de la fuerza del amor.
Con tu gracia, Padre de bondad, hemos llegado a descubrir que, de los talentos de los cuales uno de nosotros carece, el otro los posee en admirable abundancia. Enséñanos a funcionar impecablemente como un solo cuerpo místico. Que podamos encontrar la inmensa alegría de trabajar unidos con el único fin de ver fortalecido nuestro matrimonio y todos nuestros sueños celestiales. Amén.
Devocional del día 29 en video
A continuación, puedes disfrutar también el día 29 del devocional para matrimonios de forma audiovisual: No intente arreglar a su cónyuge con sus propias fuerzas; ámelo con el amor de Dios hasta el extremo, y ese amor lo cambiará.
Devocional para matrimonios organizado en 31 cortas lecturas diarias que se pueden hacer en alrededor de cinco (5) minutos cada una, dedicado a las parejas, por la restauración del amor y la gracia de Dios en su relación. En el día 29 de este devocional para los matrimonios, los esposos deben saber que la mejor manera de arreglar al otro es amándolo hasta el extremo. Oramos por tu matrimonio; deja tus intenciones en los comentarios.
Sustituye la exigencia humana por la calidez del afecto
La verdadera revolución en la convivencia no se alcanza corrigiendo los errores del compañero, sino desbordando una comprensión tan radical que derrumbe cualquier armadura defensiva.
¿Estás dispuesto a renunciar hoy a tus críticas cotidianas y abrazar con absoluta devoción las imperfecciones de tu cónyuge, confiando en que el amor de Dios hará el resto?
Renunciar al papel de formadores para convertirnos en servidores del amor mutuo libera una corriente inagotable de dicha en el hogar. Cuando cobijamos las debilidades del otro con paciencia, la presencia divina se adueña de cada rincón de nuestra casa. ¿Tomarás hoy la firme decisión de amar sin condiciones ni demandas?
❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre el error de intentar cambiar a nuestro cónyuge
Pretender esculpir el carácter del cónyuge a nuestra medida denota soberbia y genera una resistencia implacable. Ningún ser humano reacciona positivamente ante la crítica constante o la coacción. El beato Cardenal John Henry Newman afirmaba que "crecer es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado muchas veces", pero ese es un proceso íntimo que obra el Espíritu Santo, no la exigencia humana. Al deponer el rol de jueces, permitimos que la gracia actúe con libertad.
El amor sacramental busca incansablemente el bien del otro de manera desinteresada y libre, imitando la entrega total de Cristo. En contraparte, el control busca satisfacer nuestras propias expectativas y comodidades egoístas. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que los esposos están llamados a una comunión de personas donde cada uno respeta la dignidad del otro (CIC 1607). Renunciar al dominio sobre el cónyuge es el requisito indispensable para experimentar la verdadera libertad en el hogar.
La gracia divina opera como un bálsamo celestial que ensancha nuestra paciencia y suaviza nuestras asperezas. Cuando la convivencia diaria nos enfrenta a las limitaciones humanas de nuestro compañero, el sacramento nos infunde una compasión sobrenatural. San Francisco de Sales aconsejaba sabiamente: "Sé paciente con todas las cosas, pero especialmente contigo mismo y con tus debilidades". Al recibir este auxilio espiritual, aprendemos a abrazar las imperfecciones del otro con tierna misericordia.
Jesús nos legó una enseñanza magistral al respecto con la parábola de la viga en el propio ojo. Antes de intentar corregir cualquier actitud en nuestra pareja, debemos realizar un profundo examen de conciencia personal. La Sagrada Escritura nos exhorta firmemente: "¿Cómo puedes decir a tu hermano: 'Déjame sacar la paja de tu ojo', teniendo tú una viga en el tuyo?" (Mateo 7,4). Purificar primero nuestro interior transforma mágicamente la atmósfera de la relación.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.







