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Cómo prepararse para una muerte santa y feliz. 10 consejos útiles

 
 

Hacer todo lo posible por obtener la gracia de una muerte santa y feliz determinará nuestro destino por toda la eternidad

 

La gran mujer Doctora de la Iglesia que vivió hasta la misma edad que Nuestro Señor (33 años), vivió un estigma invisible, que fue directora espiritual de sacerdotes, Obispos, incluso el Papa, Santa Catalina de Siena hizo esta poderosa afirmación:

“Los dos momentos más importantes de nuestra vida son: Ahora y en la hora de nuestra muerte".

¿Te suena familiar? Por supuesto – ¡es la parte final del Ave María!

Siendo esto verdad deberíamos hacer todo lo que esté en nuestro poder para obtener la gracia de una muerte santa y feliz que determinará nuestro destino por toda la eternidad – ya sea en el cielo o en el infierno; ¡no hay otra posibilidad!

Y por supuesto, elevar nuestro corazón, mente y mirada a Nuestra Señora es clave para alcanzar la unión eterna con su Hijo, Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Ofreceremos, entonces, 

diez breves sugerencias sobre cómo obtener la gracia de las gracias, la gracia de una muerte santa y feliz.

Ciertamente, ésta es la gracia de las gracias, morir en la gracia de Dios de manera que estemos con Él por toda la eternidad. Que Nuestra Señora interceda por nosotros para alcanza la más sublime meta.

1.- El tiempo es de la esencia

Todos nosotros deberíamos imitar a los santos y luchar para vivir cada día de nuestras vidas como si fuese el último.

La verdad es que ninguno de nosotros tiene la certeza moral de que viviremos más allá del día de hoy; más aún, más allá de esta hora, incluso este segundo.

Nuestra vida en la tierra es tanto incierta como precaria. Diariamente nos llegan noticias de muertes prematuras, en ocasiones se trata de individuos, en otros momentos de grandes cantidades de personas, como en el caso de los tsunamis.

Muchos de los santos trataron verdaderamente de vivir cada día como si fuese el último; ¡hagamos lo mismo!

2.- El enemigo mortal número uno y dos

Debemos identificar rápidamente qué obstáculos pueden prevenir que cumplamos el propósito de nuestra vida – ¡una muerte santa y feliz!

El enemigo mortal número uno es el pecado mortal, que priva a nuestra alma de la gracia santificadora y de la Amistad amorosa de Dios. Sin embargo, hay algo incluso peor y es ¡morir en pecado mortal!

Si cometemos un pecado mortal, debemos correr al confesionario y bañarnos en el amor infinito de Dios de inmediato; nunca permitas que el sol no llegue a nuestra alma espiritualmente muerta.

Si se diese el caso en que tomamos veneno, llamaríamos a una ambulancia inmediatamente. Deberíamos de cuidar mucho más a nuestra inmortal alma. La vida espiritual prevalece sobre la vida física y corporal.

3.- Oración

San Alfonso María de Ligorio, otro Doctor de la Iglesia, es citado en el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la extrema importancia de la oración para la salvación de nuestra alma inmortal. Éstas son sus palabras:

"El que reza se salva y el que no reza se condena".

En otras palabras, nuestra salvación eterna está directamente relacionada con nuestra vida de oración. "Lo que es el aire para los pulmones, eso es la oración para el alma". ¡La oración es el aliento de vida del alma!

4.- Vida en la presencia de Dios

Los santos tienen una práctica común – vivir constantemente en la amorosa y misericordiosa presencia de Dios.

Santa Teresa de Ávila, otra Doctora de la Iglesia, observó que pecamos cuando estamos siendo ajenos a la presencia de Dios.

Los niños son menos propensos a ser traviesos cuando están bajo la atenta mirada de su madre; de la misma manera sucede en nuestra vida espiritual. ¡Simplemente nos comportamos mejor cuando estamos atentos a la mirada de nuestro amoroso Padre sobre nosotros!

5.- Piensa a menudo en el cielo

La oración más famosa del nuestro es la Oración del Señor o el Padre Nuestro. En esta oración que provino del Sagrado Corazón de Jesús, comenzamos diciendo: "Padre Nuestro, que estas en el cielo..."

No debe transcurrir un día sin que pensemos en el Cielo y su gloria, grandiosidad y la alegría eterna.

“Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios.” (Sal 42,1)

¡Así debemos buscar también nosotros a Dios y el Cielo!

6.- La Eternidad

Otra cosa que tienen los santos en común es que tienen en mente el concepto de eternidad. Amigos, la vida es verdaderamente corta.

San Pedro nos recuerda de este hecho:

“Ante el Señor un día es como mil años y mil años son como un día” (2 Pedro 3,8)

El salmista reitera lo mismo:

“El hombre: sus días son como la hierba, él florece como la flor del campo; un soplo pasa sobre él, y ya no existe y nunca más se sabrá dónde estuvo” (Salmo 103,15-16)

San Agustín, un Padre de la Iglesia y Doctor de Gracia, de manera sucinta expresa esta verdad con estas palabras:

“Nuestra vida en comparación con la eternidad es un simple abrir y cerrar de ojos”.

Ciertamente, eternidad significa esto: por siempre y para siempre, sin fin… Que el concepto de eternidad nos ayude a estar preparados para una muerte santa y feliz.

7.- Pan de vida

Para los católicos, la llave que abrirá las puertas del Cielo para nosotros es la unión con Jesús mismo.

Jesús está en el cielo con Su Cuerpo Glorificado. Sin embargo, Él también está en la tierra en Su Cuerpo Místico, la Iglesia. En el mero corazón del Cuerpo Místico están los Sacramentos, y el más grande de todos los Sacramentos es Jesús mismo en la Sagrada Eucaristía: el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús.

Una muerte santa y feliz puede obtenerse al recibir a Jesús en la Santa Comunión frecuentemente, fervientemente y llenos de fe.

Debemos tener el deseo ardiente de que nuestra última comida en esta tierra será para nutrir nuestras almas con el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Santa Comunión. Recuerda las palabras de Jesús mismo:

"El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día” (Juan 6,54)

8.- Vive una vida de amor y caridad

Somos llamados a no enfocarnos en nosotros mismos sino en Dios y en servir a Dios en nuestros hermanos y hermanas que son reflejos de Dios mismo. Jesús dijo:

“En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí” (Mt 25,40)

Una vez más los santos tienen un amor hacia Dios que quema, pero también tienen un amor ferviente para con su vecino. Trata de poner en práctica las obras de misericordia espiritual y corporal.

Santa Madre Teresa de Calcuta, posiblemente la mujer más famosa del siglo XX, nos desafía con estas palabras:

“Debemos dar hasta que duela”.

9.- Cuidado con los ídolos y distracciones modernas

En el tiempo de Moisés, el peligro con respecto a la idolatría era el de arrodillarse frente al cordero de oro. Hoy existen incontables corderos de oro que podemos definir como ídolos: drogas, sexo, pornografía, dinero, poder, vanidad, placer, la idolatría de sí y muchos más.

Se debe resaltar este punto porque es muy fácil desviarse, engañarse, esclavizarse ante el mundo y sus promesas vacías.

Por esta razón, San Luis de Montfort en su clásico “La Verdadera Devoción a María” insiste en la necesidad de vaciar nuestros corazones del mundo antes de entregarnos completamente a Jesús y María.

10.- Muere en los brazos de Nuestra Señora

Como mencionamos antes, el amor hacia Nuestra Señora es esencial para obtener una muerte santa y feliz.

Uno de los deseos más grandes de Nuestra Señora es que todos alcancemos el cielo y glorifiquemos a la Santísima Trinidad junto a ella por toda la eternidad.

Ciertamente, si rezamos el Santo Rosario todos los días, ¡nos estamos preparando a nosotros mismos para una muerte santa y feliz 50 veces al día! ¡Así de sencillo!

El Rosario está compuesto de 50 Avemarías en los que decimos:

“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Que Nuestra Señora nos ayude a obtener la gracia de las gracias: una muerte santa y feliz. ¡Amén! 

Adaptación y traducción al español por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: FatherBroom.com, autor: Fr. Ed Broom, OMV

María Mercedes Vanegas rostro perfil NicaraguaMaría Mercedes Vanegas, es nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y -a ejemplo de San Francisco Javier- misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: «Y es que "Ay de mí si no predico el Evangelio", pues "muchos cristianos se dejan de hacer…, por no haber personas que se ocupen en la evangelización"»

 
 
 
 
 
 
 
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