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Categoría: Caminando en la fe

Todos podemos caer en alguna tentación. Aquí te presentamos las 3 maneras de vencer las tentaciones que sufrimos y superarlas con éxito

3 maneras de superar y vencer las tentaciones.

Viéndolo desde el punto de vista de la definición, la tentación es un deseo de permitir que esos impulsos de disfrute a corto plazo nos dominen. Pero desde nuestro entorno espiritual, las tentaciones son la inclinación al pecado. La tentación también describe el hecho de dejarse persuadir por algo o alguien, para cometer un acto que nuestra conciencia nos recrimina.

A lo largo de las Sagradas Escrituras, podemos apreciar que las tentaciones son definidas de dos maneras distintas: una prueba a la estamos sometidos por parte de Dios, o una prueba por parte de Satanás. En algunos casos especiales, Dios ha permitido al demonio a tentar a los humanos, el más conocido es el ejemplo que podemos encontrar en el libro de Job. No podemos saber a ciencia cierta de que parte puede venir una tentación, si está diseñada por Dios para fortalecer nuestro espíritu o es arrojada a nuestra vida por el "Gran Tentador", el demonio, para adentrarnos y permanecer en el mundo del mal.

Afortunadamente, nuestro Señor Jesucristo nos ofrece muchas maneras y consejos para vencer las tentaciones. Su gran enseñanza la contemplamos en las tentaciones que vivió en el desierto y en su manera de enfrentar al demonio y sus tentaciones, quien se atrevió a tentarlo para desviarlo de su misión.

¿Qué es la tentación entonces?

La tentación es una fuerte atracción externa que halla eco en nuestro interior. ¿Por qué sufrimos la tentación? Porque somos libres. La tentación es la prueba de nuestra libertad.

¿Todos sufrimos tentaciones?

Sí, de modo que todos estamos sometidos a las tentaciones. El mismo Jesucristo se sometió a la tentación.

¿Las tentaciones son malas?

Las tentaciones son sólo tentaciones. El mal está en cuanto nos dejamos arrastrar por ellas. Cuando caemos en su seducción, pero es un bien para nosotros cuando logramos vencerlas.

"Estas pruebas mostrarán que su fe es genuina. Está siendo probada como pruebas de fuego y purifica el oro, aunque tu fe es mucho más valiosa que el mero oro. Así que cuando tu fe permanezca fuerte a través de muchas pruebas, te traerá mucha alabanza y gloria y honor en el día en que Jesucristo se revele al mundo entero." (1 Pedro 1,7)

Veamos ahora cómo actúan; a esto podríamos llamarlo fenomenología de las tentaciones. Las tentaciones se presentan como:

  • Algo muy apetitoso a nuestros sentidos.
  • Un reto a nuestra libertad.
  • Una verdad que va a reafirmar nuestra personalidad.
  • Algo que nos hará disfrutar y ser muy felices.
  • Razones incluso con argumentos religiosos (bíblicos, teológicos o canónicos).

Pero en realidad las tentaciones son como un anzuelo. El que lo muerde se destruye. Aunque quien se deja arrastrar por la tentación tenga una experiencia satisfactoria, ésta será fugaz y sus efectos causarán estragos en la persona caída, debilitando su voluntad (la próxima vez caerá más fácil), haciéndole perder la gracia de Dios; ofendiendo a Dios, al prójimo y a sí misma; apartándola de la Iglesia y cavando una brecha entre el sujeto y su familia, entre quien peca y la gente que le rodea.

Tipos de tentaciones.

La tradición de la Iglesia ha identificado siempre tres tipos de tentaciones que se ven reflejadas en aquellas con las que el tentador quiso hacer caer a Jesús en el desierto.

  • La tentación del poder: Este tipo de tentación se da en cualquier orden: político, social, familiar, laboral, religioso, etc., y se presenta como una afirmación perversa del yo. Por ejemplo, "Yo puedo todo lo que me dé la gana".
  • La tentación del tener: Esta es una de las tentaciones más grandemente explotada por la sociedad consumista. Entra por una publicidad despiadada, haciendo creer a la gente que mientras más cosas tiene, más vale.
  • La tentación del placer: Reduce la vida humana a la sensación placentera. La persona busca disfrutar todo lo que se le ocurre, aunque quede fuera de la voluntad de Dios.

3 maneras de vencer las tentaciones.

Quien no se entrena para vencer estas tentaciones desde niño, luego le costará mucho trabajo. Se pueden vencer a través de la Reflexión, la Oración y el Ejercicio de virtudes.

1. Reflexión

Es importante darnos cuenta de qué es lo que más nos tienta; estudiarnos para ver en qué está débil nuestra voluntad; no engañarnos. Distinguir con toda claridad lo que es blanco o negro, sin quedarnos en tonalidades grises, y prever, vigilar y no dejarnos sorprender.

2. Oración

También es fundamental pedirle ayuda a Dios, porque sólo con nuestras fuerzas no podemos vencer la tentación; necesitamos ser muy amigos de Dios para que Él sea quien venza por nosotros; elevar en todo momento nuestro corazón a Dios, frecuentar asiduamente los sacramentos y hacer adoración y visitas al Santísimo.

3. Ejercicio de virtudes.

Debemos ponernos propósitos concretos para fortalecer nuestra voluntad. Con respecto al dominio de nosotros mismos: cuidado con el exceso de la comida y la bebida; responsabilidad en el cumplimiento de mis deberes en la casa, en la escuela, en el trabajo. Con respecto a nuestras relaciones personales: no olvidar la fidelidad, mejorar la relación con el cónyuge, con los papás o los hermanos y practicar mucho la amabilidad; poner buena cara y ser muy serviciales.

"Velad y orad para que no caigáis en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". Mateo 26:41

Nunca debemos dejarnos confundir sobre lo que es realmente el bien y el mal. Dios puede permitir que las tentaciones nos ocurran muy a menuda para probar nuestra fe o fortalecer nuestra alma, o pueden provenir del mismo demonio en su ardua tarea por desviarnos de Dios. Pero de lo que estamos seguros es que toda tentación es externa. Según la Biblia, el pecado no es ser tentado; más bien, es entregarse a ese pecado. Pero al resistir la tentación, al vencer las tentaciones, el creyente obtiene grandes recompensas.

"Bienaventurado el que persevera en la prueba porque, habiendo superado la prueba, esa persona recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman." (Santiago 1,12)

La prueba de las tentaciones.

La tradición sugiere que Dios (o el mismo demonio) tienta a los cristianos, Esta tentación tiene realmente valor y no debe ser rechazada con demasiada fuerza.

"A este tercero lo pondré en el fuego; lo refinaré como a la plata y lo probaré como al oro. Invocarán mi nombre y yo les responderé; diré: "Son mi pueblo" y ellos dirán: "El Señor es nuestro Dios". (Zacarías 13:9)

Si no hay tentación, entonces no hay oportunidades para vencer la tentación y así fortalecer la fe. Por ejemplo: "¿Dónde estaría el valor en la práctica del celibato por parte de los sacerdotes si nunca experimenta la tentación de una mujer que se le acerca indebidamente y constantemente? Dios puede ponernos a prueba con algunas tentaciones, o quizás el demonio sea quien nos tiente. No importa de dónde venga, debemos estar listos y preparados para superarlas con las gracias que Dios mismo nos ha dado.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Desde la Fe

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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