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LA VIRGEN

Mayo, mes de María. Día 25: El milagro del cojo de Calanda

 
 
   
 
 
 

La Virgen María estaba presente con los Apóstoles en la sala superior mientras esperaban en oración el descenso del Espíritu Santo

 

El mes de Mayo es normalmente parte de la temporada de Pascua, el período de cincuenta días que dura desde la Pascua hasta Pentecostés.

Durante este tiempo pascual celebramos la Resurrección del Señor de entre los muertos, una celebración que culmina con su Ascensión al Padre y el envío del Espíritu Santo a la Iglesia en Pentecostés.

Este, es un momento oportuno para dedicar a la Santísima Virgen María, para recordar su intenso gozo por la Resurrección de su Hijo y por su consuelo y guía que ella dio a los Apóstoles durante este período difícil.

Durante la Pascua, se hace hincapié en la presencia de María en los comienzos de la Iglesia. Estaba presente en la primera comunidad de discípulos.

En Hechos 1,14, la Virgen María estaba presente con los Apóstoles en la sala superior mientras esperaban en oración el descenso del Espíritu Santo con esperanza. Como dijo el Papa Juan Pablo II en Redemptoris Mater:

"María estaba en el Cenáculo, donde los Apóstoles se preparaban para asumir esta misión con la venida del Espíritu de Verdad: estaba presente con ellos. En medio de ellos, María fue "dedicada a la oración" como "madre de Jesús" (cf. Hechos 1: 13-14), del Cristo Crucificado y Resucitado".

La presencia maternal de María era humilde y discreta pero fundamental. Entre ellos, actuó como guía, testigo excepcional del misterio de Cristo, un papel que tuvo desde su concepción y nacimiento, así como un modelo de fe verdadera.

1.- Háblale a Jesús sobre María.

Jesús mío, me gusta orar a María, tu Santa Madre, ella me enseña con su manera de vivir, a ser dócil a tu Palabra, a tomarla en serio, y a dejarse guiar por ella; pero también María se presenta como una servidora, como una que sale a ayudar a su prima Isabel, cuando esta la necesita.

Así quiero ser yo, mi Señor y mi Dios, quiero ser uno que es dócil a tu Palabra y que sale de sí a servir a los hermanos que tanto necesitan de Ti.

Gracias por darme la oportunidad de ver a María y de aprender de ella, gracias por su amor de Madre y por todas las bendiciones que a través de ella, nos has dado a nosotros que la amamos y la descubrimos como modelo de discípulo que Tú nos has llamado a seguir.

Confío en tu compañía y en tu Bendición Señor, gracias por todo lo bueno que me das por ayudarme a ser cada día un mejor ser humanos.

Cómo mi madre María, me uno a sus eternas palabras de entrega que hacen y harán eco en nuestra historia de salvación: Hágase en mí según tu Palabra.

Amén

2.- Oración inicial.

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

  • "No tienen vino": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
  • "Hágan lo que Él les diga": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.
  • "He aquí la esclava del Señor": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

3.- Día 25: El milagro del cojo de Calanda.

Finales de julio de 1637. Miguel Juan Pellicer, natural de Calanda (Teruel) tuvo un accidente durante su trabajo. Cayó al suelo y le pasó por encima de la pierna derecha una de las ruedas del Carro de su tío rompiéndosela más o menos a la altura del tobillo.

Le llevaron al hospital de Valencia y, al ver que cada vez empeoraba más, lo trasladaron a Zaragoza donde llegó a primeros de octubre, con mucha fiebre y la pierna totalmente gangrenada. Antes de ingresar en el hospital fue a la iglesia del Pilar, donde se confesó y comulgó.

Ya en el hospital, viendo los médicos que la pierna no tenía curación decidieron cortarla cuatro dedos por debajo de la rodilla.

Se la serrucharon sin más anestesia que una bebida bien cargada de alcohol mientras él se encomendaba a la Virgen del Pilar. Después de la operación, dos médicos enterraron la pierna en el cementerio del hospital.

Cuando se repuso de la operación, pasó dos años y medio pidiendo limosna en la puerta del Pilar y durmiendo en una posada o en los bancos del hospital. Regresó a Calanda.

Una noche soñó que se untaba el muñón con el aceite de la lámpara de la iglesia del Pilar. Al entrar sus padres en la habitación notaron una extraña fragancia; la madre se aproximó con el candil a su hijo y vio que le salían de entre las sábanas no una sino las dos piernas.

Era su misma pierna amputada: con antiguas cicatrices de niño y la lesión cerca de tobillo que le hizo el carro cuando le pasó por encima.

Además se comprobó que la pierna enterrada en el cementerio del hospital no estaba. Todo el pueblo fue testigo del milagro y el párroco celebró una misa en acción de gracias.

¡Qué grande eres, Madre mía! No necesito ver milagros, porque ya has hecho miles. Pero sí necesito que aumentes mí fe cada día, hasta tenerla tan grande como la tuya. ¡Creo, Madre, pero haz que crea más y más!

4.- Oración final.

Amado Jesús, al igual que María, tu Santa Madre, quiero estar abierto siempre a la acción del Espíritu Santo, configurarme completamente a tu amor y tu misericordia.

Como ella, acepto también ser tu esclavo, tu siervo, atento siempre a escuchar tu Palabra y hacerla una acción de vida.

Deseo responderte siempre con generosidad y sencillez, como lo hizo María, quien supo escucharte y obedecerte desde siempre.

Y a ti, Oh María, amada universal del Verbo, la nueva Eva escogida, auxilio de los pecadores y de los que buscan tu intercesión, acógeme siempre bajo tu manto protector, soy también tu hijo y sé que te preocupas por mí.

Te ruego que poses tu mano sobre mis hombros y me guíes por el camino de tu hijo Jesús.

Como tú, quiero poder decir y sentir con toda la pasión de mi alma: "Mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador".

Amén.

 
 
Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Padre José Pedro Manglano

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

 
 
 
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