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Categoría: Aprende sobre tu fe
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¿Qué es la Misa? Al participar en la Santa Misa la primera vez puede confundir. Aquí hay algunas preguntas y respuestas sobre algunas cosas

8 preguntas que muchos se hacen sobre la Santa Misa.

La Santa Misa comienza con la reunión de todos los fieles, luego viene la canción de entrada. El celebrante de la Santa Misa y otros ministros entran en procesión y reverencian el altar con una reverencia y/o un beso. Todos hacen la Señal de la Cruz y el celebrante extiende un saludo al pueblo reunido en palabras tomadas de la Escritura.

Como vemos la Santa Misa está llena de sígnos desde que comienza, es por ello que es importante primero definir lo que es la Santa Misa antes de responder algunas preguntas.

¿Qué es la Misa?

El Santo Sacrificio de la Misa no es sólo un ritual que nos recuerda el sacrificio del Calvario, sino que, a través del ministerio de los sacerdotes ordenados, Cristo continúa Su sacrificio de la Cruz hasta el fin de los tiempos.

La Santa Misa es el sacrificio por el cual la Iglesia no sólo recuerda a Jesucristo, sino que realmente lo trae a Él, Su Muerte salvadora y Su Resurrección al presente, para que Sus seguidores lleguen a ser parte de él. La Iglesia puede hacer esto porque Jesús está unido a Su Iglesia en el Espíritu Santo. Cuando la Iglesia Católica celebra la Eucaristía, Jesús está verdaderamente allí, y es Él quien hace una vez más lo que hizo en la Última Cena.

La Misa es una oración al Padre, en la que le damos gracias y alabanza por la redención misericordiosa que nos ha ofrecido en su Hijo Jesucristo. También pedimos perdón por nuestros pecados y rogamos la bendición del Padre sobre nosotros mismos y sobre nuestro prójimo.

Ya se trate de los no católicos que asisten a una misa con su pareja católica o gente que pide información acerca de la fe; si no se han criado yendo a Misa, su primera vez en ella (y la segunda y la tercera...) pueden ser bastante confusas, haciendo que las personas se sientan como si estuvieran desubicadas.

Preguntas sobre la Santa Misa.

En la Misa, Jesús dio a Su Iglesia un recuerdo de Su Muerte y Resurrección, que es un verdadero sacrificio. He aquí algunas de las preguntas más comunes que los que son nuevos en Misa se hacen, con sus respuestas.

1. ¿Por qué sentarse, levantarse y arrodillarse?

¿Lo llamamos "Aeróbicos Católicos"? ¿Así es como nos mantenemos en forma? ¡Es una broma! Cada postura durante la Misa tiene su función y significado.

Sentarse.

Cuando nos sentamos, nos dedicamos a la escucha activa, dando toda nuestra atención a las lecturas, la homilía y algunas de las oraciones.

Levantarse.

Nos levantamos por un par de razones: para escuchar el Evangelio (estamos sentados durante otras lecturas de la Biblia) y reconocer que estamos en la presencia de Cristo, ya que el Evangelio es la Palabra de Dios que nos habla en el presente. Escuchamos acerca de la vida de Jesús y lo que Él dijo, permaneciendo así de pie en honor y respeto a Él. A veces, estar de pie juntos demuestra nuestra unidad en la oración como Cuerpo de Cristo, y también estamos juntos de pie preparándonos para recibir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía.

Arrodillarse.

Arrodillarse es una postura penitencial y reverencial. Reconocemos nuestra naturaleza pecadora y nuestra necesidad de la sanación de Dios, por lo que nos arrodillamos ante la presencia Real de Cristo en la Eucaristía (la mayoría debe hacerlo durante la consagración mientras las oraciones de consagración Eucarística son realizadas por el Sacerdote) pidiendo por esa sanación.

2. ¿Qué es ese movimiento que hacen frente a sus rostros antes de leer el Evangelio?

Este es uno de mis favoritos, porque incluso muchos católicos no saben la respuesta.

Antes de leer el Evangelio, cuando la comunidad se encuentra de pie y lista para escuchar, nos hacemos LA SEÑAL DE LA CRUZ (por lo general con un pulgar o haciendo la cruz con el pulgar e índice) en la frente, los labios y el corazón que significa que estamos diciéndole a Dios que mantendremos siempre el Evangelio en nuestras mentes, en nuestros labios y en nuestros corazones.

Si mantenemos el Evangelio en estos tres lugares, todos nuestros pensamientos, palabras y deseos estarán alineados con Jesús.

Es un recordatorio físico para nosotros de que necesitamos no sólo escuchar el Evangelio, sino vivirlo cada día de nuestras vidas. Muchos, pero muchos católicos no saben esto, y solo hacen un garabato loco en su cabeza y torso.

3. ¿Cómo es qué todo el mundo parece saber lo que está pasando y qué esperar?

Esta es una de las mejores cosas de la misa católica. La forma en que lo hacemos en un lugar, es de la misma manera que lo hacen en todas partes del mundo.

Y la forma en que lo hacemos hoy es más o menos la misma forma en que se ha hecho desde el primer siglo. Eso es mucho tiempo para llegar a conocer cómo hacer algo.

Desde las oraciones que decimos hasta las lecturas bíblicas que se leen, las posturas y respuestas con las que participamos en ella, está todo planeado y es uniforme en todos los idiomas.

Esto es impresionante, ya que, si estás familiarizado con ello, sólo puede sumergirse en la celebración, dejar de lado todo lo que estaba pesando en su camino y dejar que el ritual suceda.

Hay fluidez, belleza y consuelo para el cansancio y las preocupaciones en esta hermosa rutina. Construido dentro de esta rutina se encuentra un ciclo de lecturas bíblicas que cambian semanalmente (pero sabemos lo que viene), canciones y oraciones de petición (las intenciones) que cambian semanalmente, y una homilía que debe cambiar de acuerdo con el Evangelio.

Así, nunca es exactamente lo mismo, pero siempre dentro del mismo formato. Se hace más fácil a medida que avanza. Además, la mayoría de las parroquias tienen un misal en las bancas, con el cual usted puede seguir todo el orden de la misa. Muchas parroquias utilizan misales completos, conocidos como "El Pan de la Palabra" o "Pan diario".

Una de las cosas más hermosas de todo esto es que si estás de viaje, puedes acudir a misa aunque sea en otro idioma, y aunque no entiendas las palabras exactas, siempre sentirás que estás en un ambiente y una celebración que te es familiar.

4. ¿Qué es esa "oblea" que todos reciben? ¿Puedo recibir una también?

La fuente y cumbre de todo lo que hacemos como católicos es la Eucaristía, también conocida como la Sagrada Comunión. Jesús dijo en el Evangelio

"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". (Juan 6,51).

Los católicos entendemos esto literalmente. En la Última Cena, Jesús tomó el pan y el vino, los bendijo y dijo: "Esto es mi cuerpo", "Esta es mi sangre" y "Haced esto en memoria mía." (Lucas 22)

Tomamos esto del Evangelio de Lucas literalmente, también. Lo que celebramos en la Misa es el sacrificio de Jesús por nosotros en la Cruz. Él hizo ese sacrificio una vez por todos, pero también nos dijo que tenemos que participar en él.

Nuestra celebración de este sacrificio no es uno nuevo, sino que trae al presente este único Sacrificio. La hostia y el vino son transformados en presencia real y verdadera de Jesús, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. No es un símbolo para nosotros, es una realidad. Y así, pedimos que sólo aquellos que están unidos con nosotros en esa creencia a través de la Iglesia Católica participen en la recepción de la Comunión.

5. ¿Por qué comienzan sus oraciones con la señal de la Cruz?

Esta práctica tiende a ser particularmente incómoda y difícil para los protestantes que se unen con los católicos para adorar (o se unen a la Iglesia Católica).

Como católicos, hay un par de razones por que comenzamos toda oración con "En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo", mientras hacemos la señal de la cruz en nuestro cuerpo.

En primer lugar, hacemos un llamado a todo el ser de Dios, la Santísima Trinidad. Estp nos recuerda que cuando oramos, incluso si nos enfocamos en uno de los miembros de la Santísima Trinidad (como cuando oramos específicamente a Dios Padre, a Jesús o al Espíritu Santo), siempre estamos comprometiendo a un Dios trinitario. Los tres están siempre presentes, los tres forman el único Dios.

La otra parte de este acto de hacer el signo de la cruz sobre nosotros mismos, como un recordatorio de que mientras nos dirigimos a la Santísima Trinidad en nuestra oración, nos acercamos a Dios con humildad; comprendiendo que sólo somos salvados por el sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la Cruz.

Toda nuestra relación con Dios comienza y termina con este acto desinteresado de Jesús y estamos llamados a imitar ese amor que Él tiene para nosotros, al hacer sacrificios por los demás.

Nos comunicamos con Dios con la esperanza de llegar a ser un poco más como Cristo, lo que significa que tenemos que ser lo más entregados y sacrificados que podamos, así como lo hizo Jesús.

6. ¿Por qué sumergen sus dedos en el agua cuando entran en la Iglesia?

El agua, ya sea en la fuente bautismal o las pequeñas fuentes fijadas a las paredes de la entrada de la Iglesia, es agua bendita.

Cuando entramos en la Iglesia, nos mojamos los dedos en el agua y hacemos la señal de la cruz en nosotros mismos para recordar nuestro Bautismo, ya que a través de éste hicimos nuestra entrada a la Iglesia (como cristianos), recibimos nuestra identidad como hijos adoptivos de Dios y la primera llamada hecha por Dios a vivir de otra manera.

Entramos en el templo con esta señal para recordarnos que somos hijos de Dios y estamos en Su casa, compartiendo con otros hijos de Dios (nuestros hermanos) la comida más especial que Él puede darnos, la Eucaristía.

Nosotros decimos que la Iglesia es el "cuerpo de Cristo", y esta agua nos recuerda que nuestra familia parroquial y nuestra familia de todos los creyentes en el mundo, componen ese cuerpo.

Nos pertenecemos los unos a los otros, somos responsables de los demás, estamos llamados a compartir nuestra fe y nuestra vida con los hermanos. Y todos estamos unidos y nos han perdonado el pecado original a través de este único Bautismo.

7. ¿Por qué al entrar al templo se inclinan sobre una rodilla antes de ir sentarse?

Esta es otra de esas cosas que una gran cantidad de católicos no saben, así que me encanta compartirla.

Cuando entramos en la Iglesia, después de recordar lo que somos en el Bautismo, nos acordamos de lo que nos lleva allí: la presencia de Jesús en la Eucaristía.

Hay un receptáculo en la Iglesia que debe estar en un lugar muy destacado y que se llama Sagrario o Tabernáculo. Es donde guardamos a Jesús Eucaristía presente en las hostias que fueron consagradas en una Misa anterior (pan transformado en la Verdadera Presencia de Cristo).

Las guardamos allí para emergencias y para ser llevadas por un sacerdote al salir a visitar a enfermos, ancianos y hospitales. Ya que creemos que Jesús está realmente presente en la Eucaristía, nos arrodillamos en una rodilla en la dirección del Tabernáculo, un gesto llamado "genuflexión".

Al igual que en tiempos muy antiguos, hacemos una genuflexión como un reconocimiento de que nuestro Rey Jesucristo está ahí realmente. Nuestra respuesta a su presencia es por respeto, honor y homenaje.

8. ¿Por qué las iglesias tienen siempre una cruz con el cuerpo de Jesús en ella?

Llamamos a la cruz con el cuerpo de Jesús en ella, un crucifijo. Para los católicos, nuestro aprecio por la Cruz no es por la Cruz en sí misma, si no por lo que Jesús hizo por nosotros en esa Cruz.

Por supuesto, Jesús fue resucitado, Él no sigue muerto en la cruz, pero es importante para nosotros entrar en la experiencia de la crucifixión. No fue estéril y no puede ser estéril en nuestra memoria.

Jesús; 100% Dios, 100% hombre, realmente sufrió y murió en la cruz. Creemos que esta acción (junto con la resurrección) nos ofrece la salvación. También creemos que debido a que el sufrimiento de Jesús tuvo un sentido, nuestro sufrimiento también lo tiene. Cuando nos fijamos en el crucifijo, se nos recuerda que Dios conoce nuestro sufrimiento.

También nos recuerda que, al igual que Jesús no estuvo solo en su sufrimiento, nosotros tampoco lo estamos. Y por último, al igual que el sufrimiento de Jesús no fue el final de su historia; tampoco lo es de la nuestra.

Dios nunca deja sin respuesta este sufrimiento; y el crucifijo es nuestra bandera para la conquista definitiva de Dios sobre el pecado y la muerte a través de Su propio sufrimiento.

La Santa Misa.

La Misa es un sacrificio porque hace presente la propia ofrenda de nuestro Señor a Su Padre, en la Cruz. Cuando participamos en la Misa, en memoria de Él, entramos en esa ofrenda y nos hacemos parte de ella.

También, La Santa Misa nos hace presente la Resurrección de Jesús porque su sacrificio establece un vínculo de amistad y amor entre el Padre y sus hijos. Así como participamos en la Muerte de Jesús en la Misa, también participamos en la nueva vida del Espíritu que fue otorgada a Jesús en Su Resurrección.

El Santo Sacrificio de la Santa Misa es muy importante porque reúne todos los dones que el Padre nos ha dado en Jesucristo. Trae a nuestras vidas la presencia misma de nuestro Señor Jesús, Su sacrificio en la Cruz, y la vida nueva del Espíritu Santo que Él nos abrió por Su Resurrección.

Redacción: Andrea Pérez, PildorasdeFe.net | Con información de: Catholic365
Venezolana viviendo en Ecuador, hija de Dios, mujer de fe, madre y esposa. De profesión ingeniera, y de corazón misionera. Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual y buscando la coherencia, tomando como guía la frase de San Pablo: Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir (Ro 12,2)
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