2 razones por las que el demonio nos quiere buscando la mejor parroquia
El demonio nos anima a ir por todos los vecindarios buscando parroquias que se ajusten a nosotros, a nuestros requerimientos
Aunque no lo creas, hay razones por las que el demonio nos quiere buscando la mejor parroquia. Yendo de aquí para allá sin andar satisfechos con ninguna de ellas. Sentí la necesidad de aclarar este artículo en particular porque sentí que ha influenciado a la gente en muchas formas.
Primero que todo, este artículo es una parte de una serie sobre el libro "Cartas del diablo a su sobrino" de C.S. Lewis y cuando llegué a esta "carta" en particular, traté de contextualizarla en los tiempos modernos. Puede que haya fallado en mis comentarios y me hago completamente responsable; dejo eso a juicio de ustedes, los lectores.
Segundo, para dar más información sobre el contexto personal, he sido parte de una parroquia por aproximadamente seis años y he colaborado en su transformación.
De manera particular, desde un punto de vista más "tradicional", ayudé a establecer una Misa tridentina mensual, animé al sacerdote a celebrar Misa "ad orientem", a usar los rieles en el altar de nuestra parroquia para la comunión y a establecer un coro que canta más a menudo en latín que antes.
Ninguna de estas cosas estaban antes de que yo comenzara a asistir a esta iglesia. Ahora, no estoy diciendo que TODO se debe a mí, sin embargo, sí inicié la discusión luego de sentir que esto era lo que Dios quería de mí.
Digo todo esto para ilustrar el hecho de que una renovación es posible en el contexto de una parroquia. SIN EMBARGO, uno debe discernir cuidadosamente el llamado de una persona y sus responsabilidades.
Si tú no estás en una posición de influencia y consideras necesario moverte a otra parroquia basado en el estado de tu alma y las almas de tus hijos, entonces DEBES hacerlo. Debemos seguir a nuestra consciencia y por lo tanto pido disculpas si hice demasiadas suposiciones y emití juicios en mi artículo sin percatarme.
Por último, si quiero advertirles acerca de la actitud "más santo que tú" que puede hacer que una parroquia se convierta en un "club" o en una "facción" y que está relacionado al primer punto de C.S. Lewis. Lo que sucede es que podemos aislarnos del mundo muy fácilmente y condenar a todos los demás al Infierno, excepto a los que forman parte de nuestra parroquia, porque nosotros "hacemos mejores las cosas".
Todos estamos llamados a la santidad y todos estamos en diferentes etapas de este viaje. Algunos más adentrados en el viaje que otros. Yo sé que yo estoy mucho más lejos que la mayoría de ustedes.
En fin, por favor discúlpenme si hice algún daño escribiendo este artículo.
- Philip Kosloski
A través de toda América, los Católicos están acostumbrados a "deambular" en busca de la "mejor" parroquia que se ajuste a nuestros gustos particulares. Los requisitos para la "mejor" parroquia pueden estar basado en una cantidad de variables, como la liturgia, la prédica o la fidelidad a la verdad.
Sorprendentemente esto es exactamente lo que el demonio quiere que nosotros hagamos.
2 razones por las que el demonio nos quiere buscando la mejor parroquia.
Escrutopo, el demonio protagonista del libro "Cartas del diablo a su sobrino", revela dos razones principales por las que el demonio nos anima a ir "por todos los vecindarios buscando parroquias que se "ajusten" a nosotros, hasta que nos convertimos en catadores o conocedores de parroquias" (Cartas del diablo a su sobrino, 81).
1. La Iglesia local unifica a personas de toda clase y con cualquier tipo de antecedentes.
"En primer lugar, dice Escrutopo, la organización parroquial debe ser constantemente atacada, porque, siendo un lugar de unidad y no de gustos, tiende a acercar a gente de diferentes clases e ideologías hasta crear el tipo de unidad que el Enemigo [Dios] desea. [Por el contrario, escoger a qué parroquia asistir] hace que cada iglesia sea una especie de club, y finalmente, si todo sale bien, en un círculo o facción" (81).
Previo al Concilio Vaticano II, a los Católicos se les instruía que ellos debían asistir a Misa y recibir todos sus sacramentos en la parroquia más cercana a ellos.
Había lo que se conocía como "límites parroquiales" y aunque aún existen y son parte del Código Canónico, los Católicos no están obligados a mantenerlos y pueden asistir a cualquier parroquia de su elección. Somos libres de asistir a Misa donde queramos y podemos bautizar a nuestros hijos en la iglesia que nos plazca.
El lago negativo de esta libertad es que las iglesias no son lugares que incluyen a "todos en el vecindario". En cambio, las parroquias se han convertido en "clubs" o "facciones".
A menudo esto tiene que ver con el sacerdote de la parroquia, pero no es la única razón. Los sacerdotes cambian de parroquias. Incluso si un sacerdote no es cambiado por 30 años, otro sacerdote le reemplazará en su momento.
Los feligreses de cada parroquia permanecerán aunque el sacerdote sea otro y siempre serán los responsables de formar la "cultura" general de la parroquia. Estamos destinados a evangelizar y a veces esa evangelización deberá ser con nuestro compañero feligrés.
Al final, Dios quiere unidad y no fragmentación.
2. Deambular entre parroquias nos hace "críticos" en lugar de discípulos.
"En segundo lugar, la búsqueda una parroquia que se "ajuste" a él hace al hombre un crítico donde el Enemigo [Dios] quiere que él sea un pupilo.
Lo que Él quiere de un laico en una iglesia es una actitud que pueda, ciertamente, ser crítica en el sentido de rechazar aquello que es falso o que no ayude, pero completamente incapaz de discriminar en el sentido de que no hace avalúos, no pierde el tiempo pensando en lo que rechaza, sino que se abre sin comentar y humildemente a cualquier cosa que alimente...
Esta actitud, especialmente durante los sermones, crea la condición (más hostil a nuestros intereses) en la que los temas abordados puedan ser realmente escuchados por el alma humana" (82)
Ninguna parroquia es perfecta.
Esto nos molesta a muchos de nosotros (muchas veces me olvido de esto yo mismo) y tendemos a criticarlas por no proclamar el Evangelio de la manera en la que nos gusta.
O podemos escandalizarnos porque no celebran la Misa de la manera en la que preferimos. O, a como dice Escrutopo, «la verdadera diversión está en crear odio entre los que dicen "misa" y los que dicen "sagrada comunión"» (84). Terminamos en un punto de vista "ellos contra nosotros" donde odiamos a los Católicos (y a los sacerdotes) que no se alinean a nuestra manera de ver las cosas.
A manera de nota, hay maneras correctas de hacer ciertas cosas (especialmente en la Misa) y deberíamos seguir las instrucciones de la Iglesia.
Sin embargo, lo que el demonio quiere de nosotros es que rechacemos completamente al sacerdote de nuestra parroquia local. Una mejor opción, una que agrada más a nuestro Padre Celestial, es orar por ellos (y su continua conversión).
No estoy diciendo que debemos estar contentos con una versión atenuada de la verdad o que todos deberíamos tomarnos de las manos y cantar kumbaya alrededor del altar.
Lo que yo (y C.S. Lewis) estoy diciendo es que deberíamos reconsiderar nuestra búsqueda de la parroquia ideal y enfocar nuestra atención en la evangelización y transformación, en lugar de la fragmentación y aislamiento.
Nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y - a ejemplo de San Francisco Javier - misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: Ay de mí si no predico el Evangelio, pues muchos cristianos se dejan de hacer, por no haber personas que se ocupen en la evangelización





