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Categoría: Reflexiones
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Conoce el milagro del perdón, pues perdonar y pedir perdón puede hacer la diferencia entre el infierno y el cielo en tu matrimonio

A cualquiera le puede ocurrir el milagro del perdón y poder llegar a salvar el matrimonio del infierno, solo hay que estar abierto a este perdón, tener un corazón decidido a ofrecer el perdón.

Aunque en la vida, hayamos sido testigos de muchos milagros a nuestro alrededor, creo que el milagro más grande que le puede ocurrir a una persona es el milagro del perdón, vivir un proceso de perdón, sobre todo en el matrimonio.

El milagro del perdón.

El milagro del perdón es un proceso porque usualmente, cuando perdonamos a una persona que nos ha lastimado mucho y ha causado una profunda herida emocional, la sanación lleva su tiempo. Es un milagro de Dios, porque sólo Dios puede ayudarnos verdaderamente a perdonar desde lo profundo del corazón.

¿Ha sido usted traicionado pro su cónyuge en sus votos matrimoniales? ¿Su cónyuge le ha herido física y emocionalmente a través de los maltratos verbales, psicólógicos, indiferencia?

Hay muchas citas bíblicas que se refieren al verdadero perdón. voy a citarles una que siempre tengo en cuenta:

"Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo". (Colosenses 3,13)

Por el contrario, hay una exhortación que nos habla sobre la falta de perdón, que ocurre cuando almacenamos odio y rencor en el corazón:

"Si se enojan, no se dejen arrastrar al pecado ni permitan que la noche los sorprenda enojados, dando así ocasión al demonio".(Efesios 4,26-27)

Debemos perdonar siempre y dejar ir todo ese dolor. Algunos dicen que ha perdonado pero aún llevan heridas en su corazón y no olvidan lo sucedido, Allí aún se alberga la falta de perdón y es donde Dios necesita ser invitado para que traiga su sanación. Aquí es donde el milagro del perdón de Dios entra en juego.

A continuación, de una publicación extraída del Blog de Fray Nelson Medina, se expone el punto sobre el milagro del perdón y de cómo este puede salvar tu matrimonio del infierno

El perdón puede salvar tu matrimonio del infierno.

Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufrió un paro cardíaco. Casi a punto de morir, un ángel se presentó ante ella para decirle que, evaluando sus buenas acciones y sus errores no podría entrar al cielo; y le propuso permitirle estar en la tierra unos días más hasta lograr cumplir con las buenas acciones que le faltaban.

La mujer aceptó el trato y se regresó otra vez en su hogar junto a su esposo. El hombre no le dirigía la palabra porque hacía tiempo que estaban peleados.

Ella pensó:

"Me conviene hacer las paces con este hombre. Está durmiendo en el sofá, hace tiempo dejé de cocinarle. Él ahora está planchando su camisa para salir a trabajar, le daré una sorpresa".

Cuando el hombre salió de la casa, ella empezó a lavar y planchar toda la ropa de él. Preparó una rica comida, puso flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sofá que decía:

"Creo que puedes estar más cómodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibió a nuestros hijos, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la protección y la compañía del otro. Ese amor, aún con vida, nos espera en esa cama. Si puedes perdonar todos mis errores, allí nos encontraremos". (Tu Esposa)

Cuando terminó de escribir el último renglón: "Si puedes perdonar todos mis errores", pensó: ¿me he vuelto loca?, ¿yo voy a pedirle perdón cuando fue él quien empezó a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fábrica y no conseguía trabajo?

Yo tenía que arreglarme con los pocos ahorros que teníamos haciendo malabares, y todavía tenía que soportar su ceño fruncido. Él empezó a tomar, aplastado en el sillón, exigiendo silencio a los niños que sólo querían jugar.

Él empezó a gritarme cuando yo le decía que así no podíamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. Él lo arruinó todo; y ¿ahora yo tengo que pedirle perdón?

Enfurecida rompió la carta y escuchó la voz del ángel que decía:

"Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzarás el cielo, de lo contrario no podrás entrar".

La mujer pensó: "¿Valdrá la pena?", y rehízo la carta agregando aún más palabras cariñosas:

"No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupación al quedarte sin empleo, luego de tantos años con un salario seguro en esa fábrica. ¡Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueños de "cuando me jubile, haremos…".

Cuántas cosas querías hacer al jubilarte. Pude haberte impulsado a que las hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el día sentado en ese taxi. Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando rompí esas cartas de amor que habías escrito para mí, y prendí fuego a todas las telas de los cuadros que pintabas.

En ese momento me enfurecía verte allí, encerrado en ese cuarto gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada, o sentado en ese escritorio escribiendo tonterías para mí. Debí haberte impulsado a vender esos cuadros. Eran realmente hermosos.

Estaba desesperada, yo también me sentía segura con el salario de la fábrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agonía. Por favor perdóname mi amor. Te prometo que de hoy en adelante, todo será diferente. Te amo". (Tu Esposa)

Cuando el marido regresó del trabajo, al abrir la puerta notó algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su música favorita sonando suavemente y la nota en el sofá.

Cuando la mujer salió de la cocina con la fuente en la mano, lo encontró tirado en el sillón llorando como un niño. Dejó la fuente, corrió a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, él la alzó en sus brazos y la llevó hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasión del primer día.

Luego comieron la exquisita comida que ella había preparado, rieron mucho mientras recordaban anécdotas graciosas de los niños haciendo travesuras en la casa.

Él la ayudó a levantar la mesa como siempre lo hacía, y mientras ella lavaba los platos, vio por la ventana de la cocina que en el jardín estaba el ángel. Salió llorando y le dijo:

"Por favor ángel, intercede por mí. No quiero a este hombre sólo en este día. Necesito un tiempo más para poder impulsarlo con sus cuadros, y tratar de reconstruir esas cartas que sólo para mí y con tanto amor había escrito. Te prometo que en poco tiempo, él estará feliz, seguro; y ahí sí podré ir donde me lleves".

El ángel le contestó:

"No tengo que llevarte a ningún lado, mujer. Ya sabes dónde y cómo empieza el cielo. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre está muy cerca".

La mujer oyó la voz de su marido que desde la cocina le gritaba:

"Mi amor, hace frío, ven a acostarte, mañana será otro día".

Sí (pensó ella), gracias a Dios, mañana será otro día...

Redacción: Andrea Pérez, PildorasdeFe.net | Con información de: Fraynelson.com
Venezolana viviendo en Ecuador, hija de Dios, mujer de fe, madre y esposa. De profesión ingeniera, y de corazón misionera. Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual y buscando la coherencia, tomando como guía la frase de San Pablo: Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir (Ro 12,2)
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