Categoría: Evangelio del día

Lecturas de hoy domingo - Evangelio de hoy 26 de abril, 2020

Evangelio de hoy domingo II de Pascua 26 de abril 2020. Lecturas de hoy oración del día reflexión del Papa. Lucas 24,13-35. Evangelio del día domingo

Lecturas del día 26 de abril. II Domingo de Pascua.

Primera Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles, 2,14.22-33: El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: "Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él: "Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia". Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos. Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo."

Salmo de hoy. Salmo 16(15):1-2,5,7-11.

(R). "Señor, Tú me enseñarás el sendero de la vida".

  • Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: "Tú eres mi bien." El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. (R).
  • Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. (R).
  • Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. (R).
  • Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha (R).

Segunda Lectura: Primer Libro de Pedro 1,17-21.

Queridos hermanos: Si llamáis Padre al que juzga a cada uno, según sus obras, sin parcialidad, tomad en serio vuestro proceder en esta vida. Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por nuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza.

Aclamación del Evangelio de hoy.

¡Aleluya, aleluya! Señor Jesús, explícanos las Escrituras. Haz que nuestros corazones ardan dentro de nosotros mientras nos hablas. ¡Aleluya! (Cfr. Lucas 24,32)

Evangelio de hoy - Lucas 24,13-35.

Lectura del Evangelio de hoy 26 de abril - (III Domingo de Pascua. Que te arda el corazón en tu encuentro con Dios): "Aquel mismo día, dos de los discípulos de Jesús se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a siete millas de Jerusalén, y hablaban juntos de todo lo que había sucedido. Mientras hablaban de esto, Jesús mismo se acercó y caminó a su lado, pero algo les impidió reconocerlo. Les dijo: "¿Qué asuntos están discutiendo mientras caminan? Se detuvieron en seco, con las caras abatidas. Entonces uno de ellos, llamado Cleofas, le contestó: "Debes ser la única persona que se queda en Jerusalén que no sabe las cosas que han estado pasando allí estos últimos días. "¿Qué cosas?", preguntó. "Todo sobre Jesús de Nazaret" respondieron "que demostró ser un gran profeta por las cosas que dijo e hizo ante los ojos de Dios y de todo el pueblo; y cómo nuestros principales sacerdotes y nuestros líderes lo entregaron para ser sentenciado a muerte, y lo hicieron crucificar. Nuestra esperanza era que él fuera el que liberara a Israel. Y esto no es todo: han pasado dos días enteros desde que todo sucedió; y algunas mujeres de nuestro grupo nos han asombrado: fueron al sepulcro por la mañana temprano, y cuando no encontraron el cuerpo, volvieron para decirnos que habían visto una visión de ángeles que declaraban que estaba vivo. Algunos de nuestros amigos fueron a la tumba y encontraron todo exactamente como las mujeres lo habían reportado, pero de él no vieron nada. Entonces les dijo: "¡Tontos! ¡Son tan lentos para creer el mensaje completo de los profetas! ¿No estaba ordenado que el Cristo sufriera y entrara así en su gloria? Luego, comenzando con Moisés y pasando por todos los profetas, les explicó los pasajes de las escrituras que trataban de él. Cuando se acercaron a la aldea a la que iban, hizo como si siguiera adelante, pero le presionaron para que se quedara con ellos. "Es casi de noche" dijeron "y el día casi ha terminado". Así que entró para quedarse con ellos. Mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan y dijo la bendición; luego lo partió y se lo dio. Los ojos de ellos se abrieron y lo reconocieron, pero él se había desvanecido de su vista. Entonces se dijeron: "¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las escrituras? Salieron en ese instante y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los Once reunidos con sus compañeros, que les dijeron: "Sí, es verdad. El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón". Luego contaron su historia de lo que había sucedido en el camino y cómo lo reconocieron al partir el pan". Palabra del Señor.

Reflexión Papa Francisco del Evangelio de hoy.

En el Evangelio de hoy, dos hombres caminan decepcionados, tristes, convencidos de dejar atrás la amargura de un acontecimiento que terminó mal...

[...] Los dos peregrinos alimentaban solo una esperanza humana, que ahora estaba destrozada. Esa cruz, levantada en el Calvario, era el signo más elocuente de una derrota, que no habían previsto. Si ese Jesús estaba verdaderamente de acuerdo con el corazón de Dios, tenían que concluir que Dios estaba indefenso, en manos de los violentos, incapaz de oponer resistencia al mal.

Así que, ese domingo por la mañana, estos dos huyeron de Jerusalén. En sus ojos aún tenían los acontecimientos de la Pasión, la muerte de Jesús; y en su mente la dolorosa vejación de esos acontecimientos, durante el descanso obligatorio del sábado. Aquella fiesta de Pascua, que debía entonar el canto de la liberación, se transformó, en cambio, en el día más doloroso de su vida. Dejaron Jerusalén para ir a otro lugar, a un pueblo tranquilo. Tenían todo el aspecto de las personas que intentan eliminar un recuerdo ardiente. Así que están en el camino, y caminan, tristes.

Esta escena, el camino, ya era importante en los relatos del Evangelio; ahora lo será aún más, en el momento en que la historia de la Iglesia comience a ser contada.

El encuentro de Jesús con esos dos discípulos de Emaús parece ser totalmente fortuito: es como las muchas encrucijadas que suceden en la vida.

Los dos discípulos están caminando en lo profundo de sus pensamientos y alguien desconocido se acerca a ellos. Es Jesús, pero sus ojos son incapaces de reconocerlo. Y entonces Jesús comienza su "terapia de esperanza". Lo que sucede en este camino es una terapia de esperanza. ¿Quién la hace? Jesús.

En primer lugar, pregunta y escucha: nuestro Dios no es un Dios invasor. Aunque ya conoce la razón de la decepción de esos dos, les da tiempo para poder comprender la profundidad de la amargura que les ha sucedido. De ello surge una confesión que es un estribillo de la existencia humana: "Teníamos la esperanza, pero... Esperábamos pero..." (v. 21). ¡Cuánta tristeza, cuántas derrotas, cuántos fracasos hay en la vida de cada persona! En el fondo todos somos algo así como esos dos discípulos. Cuántas veces en la vida hemos esperado, cuántas veces nos hemos sentido a un paso de la felicidad, y luego nos hemos encontrado decepcionados en la tierra. Pero Jesús camina con todas las personas descorazonadas que caminan con la cabeza baja. Y, caminando con ellos de manera discreta, logra darles esperanza de nuevo.

[...] Entonces Jesús repite para los dos discípulos el gesto cardinal de cada Eucaristía: Tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio. ¿No está toda la historia de Jesús en esta serie de gestos? ¿Y no hay, en cada Eucaristía, también el signo de lo que la Iglesia debe ser? Jesús nos toma, nos bendice, "rompe" nuestra vida, porque no hay amor sin sacrificio, y la ofrece a los demás, a todos.

El encuentro de Jesús con los dos discípulos de Emaús es fugaz, pero en él está todo el destino de la Iglesia...

[...] Todos hemos tenido momentos difíciles y oscuros en nuestra vida; momentos en los que caminamos tristes, con pensamientos profundos, sin horizontes, con solo un muro ante nosotros. Y Jesús está siempre a nuestro lado para darnos esperanza, para calentar nuestro corazón y decir: "Adelante, yo estoy contigo. Sigue adelante".

El secreto del camino que lleva a Emaús está todo aquí: incluso a través de apariencias contrarias, seguimos siendo amados, y Dios nunca dejará de amarnos. Dios siempre caminará con nosotros, siempre, también en los momentos más dolorosos, también (Homilía del Evangelio de hoy. Audiencia General, 24 de mayo de 2017)

Oración del día del Evangelio de hoy.

Señor, gracias porque me has dado el don de apreciar tu presencia en tu Pan vivo y poder hablar contigo como con un amigo. Que todas las naciones, consagradas a ti en la Eucaristía, sean liberados de todo mal, plaga o pandemia, que quiera robarnos la paz y la salud. Amén

Propósito para hoy.

Traeré a la memoria aquellas cosas en las que fallo continuamente. Las presentaré al Señor en oración de un Padrenuestro.

Frase de reflexión.

"Murió, fue sepultado, resucitó y se apareció. Es decir, Jesús está vivo. Este es el núcleo del mensaje cristiano". Papa Francisco

Audio Evangelio de hoy 26 de abril.

🎧 Escucha ahora la reflexión correspondiente al Evangelio de hoy en audio, comentado para la vida diaria. Vive y reflexiona la Palabra de Dios.

Antes de meditar las lecturas del día, pide la ayuda del Espíritu Santo para comenzar a escuchar la reflexión para el Evangelio del día de hoy 26 de abril. III Domingo de Pascua.

Intenciones de oración para hoy 26 de abril.

El Evangelio de hoy 26 de abril, podemos ver a Jesús caminando con los discípulos de Emaús. Hoy Jesús también camina con nosotros. Su presencia nos reconforta en medio de nuestras penas. Deja todas tus peticiones de oración en los comentarios. Entregaremos estas intenciones  y todo lo que te aflige a Jesús, quien es tu compañero de caminos por siempre. Que su Sangre preciosa te cubra y proteja tu hogar.

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