Evangelio de hoy Jueves y Lecturas del día 10 de Septiembre 2026 - Lucas 6,27-38
Evangelio de hoy Jueves 10 de septiembre 2026 🙌 Lecturas de hoy, Lucas 6,27-38: ¿Amor que vence el rencor? El perdón que trae misericordia y la paz que permanece
"Sean misericordiosos, como el Padre es misericordioso" es la frase del evangelio de hoy Jueves 10 de septiembre de 2026, con las lecturas del día y la reflexión católica que inspira en el Jueves de la XXIII semana del Tiempo Ordinario. La Palabra diaria en San Lucas 6,27-38 nos muestra a Jesús enseñando un amor que no se debe quedar solo como retribución a todo el que nos ama. Él nos invita a bendecir a quien maldice, a hacer el bien sin esperar recompensa y a perdonar como perdona el Padre. Así nos revela que la misericordia no es un adorno del cristiano, sino el camino para parecernos al Padre, que es bueno también hasta con quienes lo desprecian. Reflexionemos con las lecturas del día y la reflexión de hoy explicada.
Índice lecturas de hoy
Santo del día
Mensaje del Evangelio
Sean misericordiosos, como nuestro Padre es misericordioso (Cf. Lucas 6,27-38)

Lecturas del día Jueves
1 Corintios 8,1-13: El conocimiento hincha; el amor edifica
Queridos hermanos: Ya sé que todos ustedes conocen lo que está permitido con respecto a la carne inmolada a los ídolos. Pero, ¡cuidado!, porque el puro hecho de conocer, llena de soberbia; el amor, en cambio, hace el bien. Y si alguno piensa que ese conocimiento le basta, no tiene idea de lo que es el verdadero conocimiento. Pero aquel que ama a Dios, es verdaderamente conocido por Dios.
Ahora bien, con respecto a comer la carne ofrecida a los ídolos, sabemos que un ídolo no representa nada real y que no hay más que un solo Dios. Pues, aun cuando se hable de dioses del cielo y de la tierra, como si hubiera muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y es nuestro destino, y un solo Señor Jesucristo, por quien existen todas las cosas y por el cual también nosotros existimos.
Mas no todos saben esto. Pues algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, siguen comiendo la carne como si estuviera consagrada a los ídolos, y puesto que su conciencia está poco formada, pecan. No es, ciertamente, la comida lo que nos hará agradables a Dios, ni vamos a ser mejores o peores por comer o no comer. Pero tengan cuidado de que esa libertad de ustedes no sea ocasión de pecado para los que tienen la conciencia poco formada. Porque si a ti, que sabes estas cosas, te ve alguien sentado a la mesa en un templo de los ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que está poco formada, a comer de lo sacrificado a los ídolos?
Entonces, por culpa de tu conocimiento, haces que se pierda el hermano que tiene la conciencia poco formada, por quien murió Cristo. De esta manera, al pecar ustedes contra sus hermanos, haciendo daño a su conciencia poco formada, pecan contra Cristo. Por lo tanto, si un alimento le es ocasión de pecado a mi hermano, nunca comeré carne para no darle ocasión de pecado. Palabra de Dios.
Salmo del día
Salmo 138: Señor, no dejes que me pierda (R)
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. /R.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. /R.
Examíname, Dios mío, para conocer mi corazón, ponme a prueba para conocer mis sentimientos, y si mi camino se desvía, no dejes que me pierda. /R.
Evangelio del día Jueves
Lectura del día: Lucas 6,27-38: Sean misericordiosos, como nuestro Padre es misericordioso
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman.
Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman solo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien solo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.
Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos.
Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentarios al Evangelio de hoy
El Evangelio de hoy nos introduce en una misericordia que no es de libros, sino concreta; no debe ser vista jamás como un sentimiento bonito que se queda solo en las palabras. Jesús no nos pide ignorar el daño que nos han causado; nos invita a no devolverlo e ir más allá todavía: pedir por el bienestar de los que nos lastiman. Como cristianos, estamos llamados a orar por quien nos ha hecho daño, a dar sin calcular y a dejar de condenar. Quien se sabe hijo del Altísimo aprende a tratar a los demás como desea ser tratado.
Con razón, esta página evangélica se considera la carta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal, según una falsa interpretación de «presentar la otra mejilla» (cf. Lc 6, 29), sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12, 17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad... El amor a los enemigos constituye el núcleo de la «revolución cristiana», revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los «pequeños», que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida.
Pidamos a la Virgen María, dócil discípula del Redentor, que nos ayude a dejarnos conquistar sin reservas por ese amor, a aprender a amar como él nos ha amado, para ser misericordiosos como es misericordioso nuestro Padre que está en los cielos (cf. Lc 6, 36).
- Papa Benedicto XVI, Ángelus, 18 de febrero de 2007.
Evangelio del día: video
¿Qué enseñanza tiene Dios en el día de hoy? Esta es la meditación en audio del Evangelio de hoy Jueves, según San Lucas 6,27-38: "Sean misericordiosos, como nuestro Padre es misericordioso".
Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy Jueves.
Oración al Espíritu Santo
Uniendo las enseñanzas del Evangelio con una reflexión y oración del día al Espíritu Santo, permitirá que sus inspiraciones sean fuerza y paz para el camino.
Intenciones del día: peticiones de oración
En el evangelio del día Jueves 10 de septiembre de 2026, con las lecturas del día en San Lucas 6,27-38, reflexiona sobre "Sean misericordiosos, como nuestro Padre es misericordioso". El Evangelio de hoy nos invita a una misericordia que se extiende más allá de lo que podemos sentir, una que no lleva cuentas de las heridas que cargamos. En la casa, en el trabajo y en la calle, debemos tratar a los demás como queremos ser tratados, perdonar a quienes nos lastiman y dar sin calcular lo que vamos a recibir. Esa es la medida que Jesús pone a nuestra vida.
- Si se desea: dejar en comentarios intenciones por las que orar.
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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre el Evangelio y la misericordia del Padre
Amar al enemigo no es fingir que el daño no existió ni rendirse ante la injusticia. Es responder al mal con un bien que no nace del instinto, sino de la misericordia del Padre. Benedicto XVI recuerda que "presentar la otra mejilla no es cobardía: es romper la cadena". El Catecismo enseña que "la caridad no se queda en los que ya corresponden" (cf. CIC 1825). Esa es la novedad cristiana.
Porque la medida con que se mide vuelve. Jesús lo dice sin rodeos: no juzgar, no condenar, perdonar y dar. Quien guarda rencor se encierra; quien perdona deja espacio a la misma misericordia que ha recibido. "Perdonen y serán perdonados" (Lucas 6,37). El Padre nos pide un corazón que no cierre la puerta que a nosotros mismo nos han abierto.
Empieza en lo concreto y cerca: un nombre en la oración, una palabra que no devuelve el golpe, una ayuda que no espera el recibo. San Pablo lo resume: "Vencer el mal con el bien". No hace falta sentir afecto de inmediato; hace falta no alimentar la cuenta. Con el tiempo, esa práctica abre el corazón y lo hace parecer un poco más al Padre, que es bueno también con el que no agradece.
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