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Categoría: Internacionales
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Entender que es lo que se recibe en la Primera Comunión ayuda a todos los niños es entrar en la verdad y la importancia de lo que celebramos

Junto con el Sacramento del Bautismo, la Primera Comunión es uno de nuestros tres sacramentos de iniciación en la Iglesia Católica. Es a través de estos sacramentos de iniciación que desde niños nos convertimos en miembros de pleno derecho de la Iglesia. Recibimos la Sagrada Eucaristía por primera vez durante la Primera Comunión. La Sagrada Eucaristía se refiere al cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Cristo que están realmente presentes en la hostia consagrada y el vino (ahora llamado el Cuerpo y la Sangre de Cristo) en el altar. Para nosotros como católicos, no hay nada más grande que recibir a Jesús, realmente presente en la Eucaristía en la Misa.

La primera comunión.

La Primera Comunión es considerada una de las ocasiones más santas e importantes en la vida de una persona católica. Es la primera vez que una persona recibe el Sacramento de la Sagrada Eucaristía, que es comer pan consagrado y beber vino consagrado. La mayoría de los niños católicos reciben la Primera Comunión a los 7 u 8 años, ya que se considera la edad de la razón.

Las personas mayores pueden recibir la comunión por primera vez cuando han cumplido todos los requisitos de la Iglesia Católica.

Como católicos, sabemos que la Sagrada Eucaristía es la fuente y la cumbre de nuestra fe: es el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El Papa Francisco la ha llamado el "Sacramento del Amor":

"La Eucaristía está en el corazón de la ´iniciación cristiana´, junto con el Bautismo y la Confirmación, y constituye la fuente de la vida de la Iglesia misma. De este sacramento del amor, de hecho, brota todo auténtico camino de fe, de comunión y de testimonio".

Para los niños que se preparan para recibir la Primera Comunión, esto es algo muy importante. Y para todos nosotros, no importa cuántas veces hayamos recibido a Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía, siempre debe ser algo importante.

La siguiente, es una carta, a modo de reflexión, escrita por el Monseñor Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, que trata sobre los niños de la Primera Comunión.

Niños de primera comunión.

Los niños y niñas de primera comunión tienen siempre la misma edad, los que vamos pasando somos nosotros, sobre los que va recayendo el peso de los años. Pero los niños de primera comunión representan esa eterna infancia llena de inocencia, de ternura, de alegría, presente en el rostro de tantos niños y niñas, que vemos estos días vestidos de primera comunión.

Se trata de un momento feliz en la vida de cada uno de los cristianos, por otra parte inolvidable, como otras experiencias fuertes que vivimos en la infancia. El momento de la primera comunión, con sus antecedentes y consiguientes, es un momento de gracia especial por parte de Dios en la edad temprana de nuestra vida.

Podemos decir que Dios se vuelca sobre cada uno de estos niños y niñas para hacerles entender que Él siempre nos ama, que es bueno con nosotros, que está siempre dispuesto a perdonarnos, que nos quiere hacer felices en la vida terrena y en el cielo para siempre.

La importancia de saber vivir la Primera Comunión.

Los niños lo viven y lo creen sin especiales dificultades. Es de mayores cuando surgen las dificultades y cuando incluso pueden oscurecerse estas vivencias. Pero la referencia a aquella experiencia feliz de la primera comunión ha redimido a muchas personas a lo largo de su vida de adultos. De ahí la importancia de vivir bien esa experiencia de la primera comunión.

A lo largo de mi vida pastoral he encontrado con casos muy llamativos de personas que habían dejado casi totalmente toda práctica religiosa a lo largo de su vida y que incluso habían mostrado su actitud contraria a lo religioso, y ante una enfermedad inesperada o ante una desgracia de cualquier tipo, han reaccionado conectando con aquella experiencia de la primera comunión, reseteando su vida y centrándola en lo verdaderamente importante. Fueron felices con Dios, conocieron a Jesús, se sintieron hijos de su buena Madre, y, llegada la hora de la verdad, quieren conectar con aquella felicidad vivida en la primera comunión, que nadie pudo darles nunca.

Experiencia de Comunión centrada en Cristo.

Por eso es importante que los mayores, sobre todo los padres, los catequistas, los sacerdotes y todos los que rodeamos a los niños de primera comunión les ayudemos a vivir una experiencia feliz centrada en Jesucristo, como el mejor de los amigos, que nos introduce en la vida de Dios para siempre.

En primer lugar, dejándonos evangelizar por estos niños y niñas. Es verdad lo que ellos sienten, es verdad que Dios es amigo, es verdad que Jesús me quiere, es verdad que María nuestra madre cuida de nosotros. No hemos de vivir en el entorno de estos niños "como si" todo eso fuera verdad, sino vivirlo de verdad, como lo viven ellos. Sin prejuicios, sin ideologías que matan nuestra inocencia, sin pretextos que retardan nuestra respuesta.

Por otra parte, no hemos de convertir la primera comunión en una simple fiesta social o de familia. Es bueno encontrarse, compartir esa alegría entre toda la familia.

Pero la mejor manera de ayudar a estos niños es entrar en la verdad de lo que celebramos. Es decir, el mejor regalo para estos niños es que sus padres y todos los que acuden a la primera comunión comulguen el Cuerpo del Señor, habiendo hecho una sincera confesión fruto de una sincera conversión. Los adultos hemos de evitar atiborrar a los niños con regalos, que incluso a ellos no les interesan.

El mejor regalo, el único insustituible es Jesús y ninguna otra cosa debiera distraer en este día la atención de los niños. Vendrán otras ocasiones en que podremos tener algún detalle, pero no hagamos víctimas a estos niños de una sociedad de consumo que nos asfixia y puede asfixiar en ellos la preciosa experiencia de la primera comunión.

Y, por último, enseñemos a estos niños a compartir: a compartir su fe en Jesús con otros niños, de manera que se hagan misioneros (no proselitistas) ya desde la infancia; a compartir su alegría con otros niños que viven en condiciones de pobreza extrema, y a veces no lejos de nosotros. A los niños no se les hace difícil todo esto, hagamos un esfuerzo los mayores para entrar en la órbita feliz de los niños de primera comunión. Dios quiere que la primera comunión de un niño o niña sea una ocasión de gracia para todos los que le rodean.

Recibid mi afecto y mi bendición,

Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

Una buena reflexión sobre los Niños y la primera Comunión que todos los Padres deben digerir.

¿Por qué es necesario para que los niños reciban la Primera Comunión?

Como mínimo, su hijo debe:

  • Ser bautizado en la Iglesia Católica, o en otra denominación cristiana reconocida por la Iglesia Católica. Básicamente, deben haber sido bautizados con agua y "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

  • Si su hijo es mayor de segundo grado, podemos requerir que complete el Rito de Iniciación Cristiana de Niños (RCIC).

  • Haber recibido el Sacramento de la Reconciliación. La instrucción para este sacramento tendrá lugar antes de la instrucción para la Primera Comunión. La recepción del Sacramento de la Reconciliación tendrá lugar unos meses antes de la Primera Comunión.

Oración para recibir la Primera Comunión.

La siguiente es una oración sencilla que los padres pueden enseñarle a sus hijos para que las reciten al momento de recibir la primera comunión. Es una oración corta y simple.

Mi Jesús, Creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo por encima de todas las cosas, y deseo recibirte en mi alma en este momento. Que tú seas desde ahora mi amigo y compañero de viaje. Prometo no dejarte. Acompáñame siempre y quédate conmigo en lo profundo de mi corazón.

Amén.

Oración de un Niño para recibir su Primera Comunión.

Señor Jesús, en el Sacramento de la Eucaristía, dejaste la manifestación de tu ilimitado amor por nosotros.

Gracias por darmela oportunidad de experimentar este amor al recibir este bendito Sacramento por primera vez.

Que tu presencia en la Eucaristía me mantenga por caminos de bien, con una fe y una confianza fortalecida, sintiendo un amor real hacia Ti y hacia los demás.

Que pueda darte frutos de alegría y felicidad. Que pueda continuar recibiéndote a lo largo de la vida y honrarte para siempre a través de mis palabras y acciones.

Amén.

La Primera Comunión de los niños es algo que quedará grabado en sus memorias para siempre, procuren que sea lo más especial para ellos y que vivan su encuentro con Cristo.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Diócesis de Córdoba
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
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