Categoría: Celebración del día

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: El triunfo de la Cruz sobre las tinieblas

El 14 de septiembre la Iglesia celebra la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: El hallazgo de Santa Elena, dedicación del Calvario y retorno del Santo Madero

El madero que debía humillar a un condenado se volvió el signo más alto de la Iglesia. El 14 de septiembre no miramos un instrumento de muerte como si fuera una derrota: miramos el lugar donde Jesús entregó la vida y nos abrió la puerta del cielo. En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia recuerda tres momentos que se cruzan en un mismo día: el hallazgo de la Vera Cruz por Santa Elena, la dedicación de las basílicas del Calvario y del Santo Sepulcro, y el regreso del Santo Madero a Jerusalén después de que los persas lo llevaran como trofeo. Quien se acerca a esta fiesta no contempla un objeto lejano. Se pone delante del amor concreto de Cristo, que no evadió el dolor y lo convirtió en salvación.

Fiesta: 14 de septiembre

En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia no celebra un palo viejo, sino el trono desde el cual Cristo pagó nuestras deudas y nos reconcilió con el Padre. Venerar ese madero es confesar que la salvación no nace de nuestras fuerzas, sino de las cinco llagas del Señor. Por eso este día invita a mirar la propia cruz con fe, no con amargura.

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

Esta fiesta reúne tres acontecimientos que sostienen la memoria cristiana: el descubrimiento de los fragmentos de la Vera Cruz por Santa Elena, la dedicación de la basílica y el santuario construidos en el Calvario por su hijo, el emperador Constantino, y el triunfo de la Cruz, por la cual Cristo venció a la muerte, derrotó el pecado y nos concedió la salvación.

La verdadera Santa Cruz fue uno de los tesoros más queridos de la Iglesia y un objeto muy venerado por los fieles. En este día se honra con la Exaltación o Elevación de la Cruz, y esa memoria se ha celebrado sin interrupción hasta hoy.

En el antiguo calendario romano, el hallazgo se recordaba el 3 de mayo. El 14 de septiembre quedó fijado en Jerusalén y en el calendario actual como fecha de la dedicación y, más tarde, también del retorno del Santo Madero.

Historia de la Santa Cruz

Hacia el año 320, la emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la verdadera Cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo. Ella y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del hallazgo la Basílica del Santo Sepulcro, donde guardaron la reliquia. Le pusieron por nombre la basílica de la Resurrección.

La consagraron el 14 de septiembre. Por eso este día se eligió para celebrar la fiesta llamada Exaltación de la preciosa y vivificadora Cruz, lo que hoy conocemos como Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

El rey Cosroes II de Persia, en el año 614, invadió Jerusalén y se llevó la Cruz, poniéndola bajo los pies de su trono como signo de desprecio al cristianismo. En el 628 el emperador Heraclio lo derrotó, recuperó el Santo Madero y lo llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año.

Desde entonces, esa fecha quedó señalada en los calendarios litúrgicos como la Exaltación de la Santa Cruz, la Exaltación de la Vera Cruz.

La Sagrada Biblia y los historiadores dan por sentado que Jesús murió en una Cruz y no en un madero como quieren hacernos creer algunos

El regreso de la Santa Cruz

Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, vestido con todos los ornamentos reales. De pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar.

Entonces el arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "Es que todo ese lujo de vestidos que lleva está en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles". El emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo pudo seguir la procesión. Aquel gesto sencillo anticipó lo que esta fiesta pediría siempre al cristiano: bajar del trono para poder cargar el madero.

Los fragmentos de la Santa Cruz estaban en el cofre de plata con el que los persas se los habían llevado. Cuando el patriarca y los clérigos lo abrieron, los fieles veneraron las reliquias con fervor y se contaron muchos milagros.

Para evitar robos, la Santa Cruz fue partida en varios pedazos. Uno fue llevado a Roma, otro a Constantinopla, un tercero se dejó en un cofre de plata en Jerusalén. Otro se partió en astillas para diversas iglesias, que se llamaron Veracruz, verdadera cruz.

Celebrando la Fiesta de la exaltación de la Cruz

Aunque el origen de la fiesta también tuvo un marco histórico y político, hoy goza de un sentido claro en la Iglesia. Recordamos que la Cruz en la que entregó su vida Jesucristo es el signo digno de nuestra lealtad. La salvación no viene de una victoria terrenal, sino de la Crucifixión de Cristo y de nuestra unión con Él.

Cuando se realiza la Elevación de la Santa Cruz y nos postramos ante ella, proclamamos que pertenecemos a un Reino que no es de este mundo, y que nuestra ciudadanía verdadera está con los santos en la ciudad de Dios. (Efesios 2,19; Hebreos 11,10; Apocalipsis 21-22)

Así, en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, los cristianos vuelven a dedicarse al Señor crucificado y prometen su lealtad a Él, mediante la veneración de la Cruz vivificadora y la adoración de Cristo Crucificado. Ese es el sentido de esta fiesta: un día de conversión, de ayuno interior y de adhesión nueva al Señor.

Meditación: La Cruz, extremo de Amor

Esta fiesta nos muestra el camino doloroso y glorioso del amor de Jesús. La Cruz es trono para Él. Venció en ella al pecado y a la muerte, no al modo humano, sino al modo de Dios. El odio de los hombres se lanzó contra su Redentor, pero venció el Amor de Jesús. Ellos se unieron para atormentarlo. Él soportó todo y se sometió a la muerte con la mansedumbre de un cordero. Su Cuerpo llagado no encontró otro descanso que la Cruz.

Mientras Jesús sufría, amaba. Nos devolvió con amor tanta ofensa, la de entonces y la de cada día. En virtud de ese amor unido al sufrimiento, Él quería una sola cosa: salvar al género humano. Se sometió a la muerte para darnos vida. Fue en la Cruz donde nos conquistó el perdón del Padre. Celebrar esta fiesta es celebrar unos méritos que no merecíamos y que Dios, en su misericordia, nos regaló.

¿Por qué tanta mansedumbre en medio de tanta crueldad? Porque el cáliz de la Pasión lo tomó no de la mano de sus enemigos, sino de las del Padre; y por eso lo tomó con amor. Ahí está el secreto de padecer con fruto: recibir las tribulaciones, no como un golpe suelto de la gente, sino de la mano de Dios.

Secreto del amor: Exaltación de la Santa Cruz

El dolor en esta tierra no siempre se puede evitar; pero el amor tiene su precio, y ese precio, cuando se ofrece a Dios, no queda vacío. Este es el secreto del amor de Dios por los hombres, y también el gozo de los mártires. Puede ser el gozo de cualquier cristiano que reciba un aumento del amor de Dios. En esta fiesta recordamos ese misterio.

Del mismo modo que vale la pena gastarse por un amigo, un familiar o una persona querida, a quien ama a Dios le resulta posible gastarse también por Él.

Cuando decimos que sí a lo que nos cuesta, es porque amamos de verdad. Con Dios sucede lo mismo. A veces le ofrecemos sacrificios que nos parece que le gustarán; otras veces es Él quien llama a la puerta, por medio de otras personas o de forma directa.

Jesús cargó con la Cruz y nos invita a imitarlo. No hay camino cristiano sin Cruz. Dios la permite a quienes ama, y con ella suele dar otros bienes. Por eso el Apóstol pudo decir que no quería saber otra cosa que a Jesucristo, y este crucificado.

En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz unimos el corazón a ese madero glorioso para encontrarnos con Jesús. Busquémoslo allí. Él, con los brazos extendidos, espera para darnos el abrazo de su amor.

Eventos sobre la Exaltación de la Santa Cruz

Año por año recordamos los hechos que dieron origen a esta veneración en la Iglesia.

  • Año 326 D.C.: Santa Elena descubre la verdadera Cruz en Jerusalén el 3 de mayo.
  • Año 335 D.C.: Constantino dedica la Iglesia del Santo Sepulcro el 14 de septiembre. Celebramos entonces la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
  • Año 614 D.C.: Jerusalén es invadida por los persas, que roban la Verdadera Cruz.
  • Año 629 D.C.: La Verdadera Cruz es recuperada y traída de vuelta a Jerusalén el 14 de septiembre.

En la Iglesia Católica, venerar la entrega de Jesucristo a través de esta fiesta es también tradición en Semana Santa, sobre todo el Viernes Santo. Por eso tantos católicos y cristianos orientales guardan cruces y crucifijos en sus casas.

Si no tiene una cruz o un crucifijo en casa, considere elegir uno en este día. Hágala bendecir y colóquela en un lugar visible, donde pueda ser honrada y venerada.

4 datos sobre la Exaltación de la Santa Cruz

1. Tres cruces y una enferma que recobró la salud

La tradición cuenta que Santa Elena halló tres cruces cerca del Gólgota. El obispo Macario de Jerusalén las acercó, una a una, a una mujer gravemente enferma. Al contacto con la Vera Cruz, ella recobró la salud. Ese signo sencillo bastó para distinguir el madero de Cristo de los otros dos. La Iglesia guardó el recuerdo no como leyenda vacía, sino como testimonio de que Dios confirma su obra cuando quiere sostener la fe de su pueblo.

2. La peregrina Egeria vio elevar el lignum crucis

Cuando Constantino consagró las basílicas del Calvario y de la Resurrección, hacia el año 335, el 14 de septiembre quedó marcado para mostrar al pueblo la reliquia. La peregrina Egeria describió cómo los fieles se acercaban a besar el lignum crucis con temor y alegría. Aquella exposición pública dio nombre a la fiesta: no solo se recuerda la Cruz, se la eleva ante los ojos de la Iglesia para que nadie olvide de dónde le viene la vida.

3. Heraclio no pudo avanzar vestido de emperador

En el año 614, Cosroes II saqueó Jerusalén y se llevó la Cruz como botín. Heraclio la recuperó y la devolvió el 14 de septiembre de 628. La crónica piadosa dice que, vestido de emperador, no pudo avanzar con el madero. El patriarca Zacarías le pidió despojarse del lujo. Descalzo y sin corona, sí pudo entrar. El gesto enseña que la Cruz no se carga con orgullo: se lleva con la pobreza de Cristo.

4. De un madero salieron muchas Veracruz

Para proteger la reliquia, la Cruz se fragmentó. Un trozo quedó en Jerusalén, otro pasó a Constantinopla y otro a Roma. De allí salieron astillas llamadas Veracruz, guardadas en iglesias de muchos países. No se trata de coleccionar madera, sino de tener cerca un signo visible de la Pasión. Quien se persigna delante de un crucifijo bendecido recuerda que su casa también puede ser un pequeño Calvario de fe y de esperanza.

La Cruz no es adorno, es victoria

La Cruz no es un adorno de pared. Es el lugar donde Jesús tomó el cáliz de la mano del Padre y lo bebió por amor. San Pablo lo dice: «nosotros predicamos a Cristo crucificado» (1 Corintios 1,23).

Quien hoy une su cansancio a ese madero no pierde tiempo: entra en la misma victoria que la Iglesia exalta el 14 de septiembre.

Oración por la Santa Cruz

Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a los hombres por medio de tu Hijo en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

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Hoy puedes dejar tu carga al pie de la Cruz

Hoy la Iglesia no te pide una teoría bonita. Te invita a mirar el madero y a decir, con el corazón sencillo, que Cristo sigue siendo tu única victoria verdadera.

Persígnate despacio. Ofrece lo que te pesa. Y deja que esta fiesta te devuelva una paz que no nace de ti.

Si hoy tu cruz pesa más de lo que puedes explicar, no la escondas detrás de una sonrisa. Llévala, despacio, hasta el madero de Cristo. Él ya la conoce. En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, ¿qué herida tuya quieres dejar, sin miedo, al pie de esa Cruz levantada?

❓ FAQ: Preguntas frecuentes sobre la Exaltación de la Santa Cruz

Se celebra el 14 de septiembre porque ese día une la dedicación de las basílicas del Calvario y del Santo Sepulcro, hacia el año 335, y el retorno de la Vera Cruz a Jerusalén. En el calendario antiguo también existió el 3 de mayo, ligado al hallazgo. Hoy la Iglesia latina concentra la memoria en septiembre, para honrar el madero en que Cristo nos redimió.

Santa Elena, madre de Constantino, buscó en Jerusalén los restos de la Pasión. La tradición afirma que halló tres cruces y que una enferma sanó al tocar la de Cristo. Sobre aquel lugar se alzó la basílica del Santo Sepulcro. El hallazgo no es un detalle de museo: es el recuerdo de que Dios quiso dejar un signo visible de la entrega de su Hijo por nosotros.

Porque en ella Jesús venció el pecado y la muerte. El evangelio lo explica con la serpiente alzada en el desierto: «tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna» (Juan 3,14-15). Exaltar la Cruz no es amar el dolor por el dolor. Es confesar que el Amor de Cristo convirtió un patíbulo en camino de salvación.

Coloca un crucifijo bendecido, reza ante él y une las fatigas del día a la Pasión del Señor. El Catecismo recuerda que la Cruz es el único sacrificio de Cristo, «único y definitivo» (CIC 1545). Quien se persigna con fe no hace un gesto vacío: pone su vida bajo el signo que la Iglesia eleva en esta fiesta para todo el pueblo de Dios.

Santos de la semana

Adaptación, contenido agregado y edición: Qriswell Quero, Con información extraida de: Iglesia.org
Biografía, celebraciones y Fiestas de la Iglesia

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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