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Categoría: Matrimonio y noviazgo
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Es una palabra que nos da una fácil salida temporal, pero causa un rompimiento en la comunicación cuando la decimos una y otra vez

Cuando lees la frase "palabra de 4 letras" en el título, probablemente pienses que me estoy refiriendo a una palabra no muy cordial. Y así es. Pero, NO es la palabra que tú piensas.

Primero, permíteme compartir una historia contigo.

Cuando mi esposo Dave y yo nos mudamos a Florida, nuestro nivel de estrés era alto en todo momento. Dave se estaba ajustando a su nueva labor de liderazgo, y decidimos encargarnos de una remodelación al mudarnos. Sin mencionar que estábamos criando a nuestros dos hijos mayores que tenían dos y cuatro años para ese entonces. Las cosas eran LOCAS, por no decir menos.

Dave estaba ocupado con todas sus responsabilidades de liderazgo, y yo estaba desesperadamente tratando de manejar contratistas en la casa y haciendo montones de trabajo sola. Me enorgullezco de eso, pero en algún punto del camino me sentí amargada.

Estaba resentida por el hecho de que me sentía atascada en casa todo el día, tratando de mantener felices a los niños, mientras terminaba mis proyectos. Mis prioridades estaban completamente estropeadas, y extrañaba terriblemente a mis amigos y familia.

Pero, cometí un ENORME error en todo esto. Decidí interiorizar mi dolor y frustración y sumergirme en las labores domésticas y la crianza de nuestros hijos. El problema con la interiorización de sentimientos es que, ellos TIENEN que salir eventualmente. No desaparecen de forma mágica.

Yo era como un volcán a punto de hacer erupción, y un día, eso fue lo que hice.

Estaba colocando una varilla de cortina en nuestra habitación principal, la cual tenía un techo muy alto. Dave me había preguntado si necesitaba ayuda esa mañana, y dije "No" – aunque estaba desesperada por ayuda. Él acepto mi "No" y decidió salir a correr.

Estaba furiosa, y empecé a consumirme en pensamientos negativos hacia Dave. Pensamientos como:

"¡Ir a correr! ¡Que agradable poder tomar un descanso y salir a correr mientras tu esposa trabaja arduamente en esta casa!",

"¡Cómo se atreve a irse de la casa sin tomar un destornillador y hacer algo de trabajo! ¡Por Dios!", y

"¿Qué le pasa? ¿Será que no puede ver que mi "No" realmente no es un "No"? Digo, yo puedo hacer todo esto sola, pero un poco de ayuda sería bien recibida".

Sí. No fue mi mejor momento.

Me sentí molesta durante su carrera de 30 minutos. Y después él llegó a casa.

Me preguntó cómo me estaba yendo, mientras limpiaba el sudor de su frente. Podía notar que él estaba sintiendo que se liberaban todas esas increíbles endorfinas después de una buena carrera. Dios lo bendiga; él no tenía ni idea de lo que se venía.

Le dije que estaba BIEN y procedí a subir y bajar la escalera, mientras jugaba de forma muy molesta con una varilla y unos tornillos.

La palabra "bien" es la palabra a la que me refería en el título de este artículo. Honestamente, en ese momento, mi tono y lenguaje corporal estaban gritando obscenidades y disgusto.

Dave parecía pasmado, podía ver que estaba confundido. Le dije que estaba "bien", pero no PARECÍA como si estuviese bien en lo absoluto.

Él no sabía qué hacer.  Él no quería ofenderme al asumir que yo era incapaz de hacer la tarea en cuestión, sin embargo, él también notaba que estaba a punto de perder el control y probablemente necesitaba su ayuda.

Entonces, hizo la única cosa apropiada en ese momento. Me preguntó otra vez.

Dijo, "Cariño, ¿estás segura que estás bien?" Oh, no. Ahí está esa palabra otra vez.

Aquí fue donde perdí el control.  Volví mi cabeza hacia él como la chica de El Exorcista. Respiré profundo y le dije lo más agradable que podía en ese momento.

Dije, "¡No puedo ni mirarte en este momento!".

En ese momento tenía toda la intención de decir cada palabra que pronuncié. Estaba histérica y herida. ¿Por qué no había sido de más ayuda? ¿No podía darse cuenta de cuán molesta estaba por mi lenguaje corporal? ¿No sabe que "bien" realmente nunca es bien?

Nos quedamos de pie unos pocos minutos simplemente mirándonos el uno al otro. Después, Dave se dirigió hacia mí, me tomo de las manos, y dijo,

"Me has estado diciendo que estás ‘bien’ todo el tiempo que hemos estado remodelando esta casa. De manera que, cariño, honestamente pensé que estabas bien.  Lo siento por no haber sido de mayor utilidad. Quiero ayudarte como pueda".

Nos abrazamos y continuamos hablando sobre lo que realmente estaba pasando por mi mente y mi corazón, y lo que él estaba experimentando en el trabajo. Eso es exactamente lo que debimos haber hecho todo este tiempo. HABLAR.

¡No podemos leer la mente! Debemos verbalizar lo que está en nuestra mente y corazón. Lo aprendí de la forma más difícil.

Me disculpé con Dave por haber sido una lunática en ese momento, y por depender en gran medida de mi lenguaje corporal y tono en vez de mis palabras – excepto cuando se trataba de esa palabra de 4 letras, "bien".

Usé esa simple palabra como muletilla durante esos pocos meses.  No tenía la intención de decirla. Solo lo hacía porque no quería hablar, ese es el significado de la palabra "bien" cuando frecuentemente aparece en una conversación. "Bien" podríamos reemplazarla con, "No quiero hablar de eso" o "Vete".  Pero, estas palabras son peligrosas cuando se trata de nuestro matrimonio.

Estoy feliz de decir que Dave y yo nos perdonamos ese día, y Dios usó mi frustración y arrebato loco  para abrir mis ojos a algunas fisuras en nuestros hábitos de comunicación. En un esfuerzo por mantener abierta la línea de comunicación entre nosotros, raramente usamos "bien" como respuesta.

Por favor no me malinterpreten – no creo que "bien" sea una mala palabra. Solo pienso que es una palabra que nos da una fácil salida temporal, pero en esencia causa un rompimiento en la comunicación cuando la decimos una y otra vez.  Tristemente, este es el caso de muchas parejas, pero no tiene que ser de esta forma.

Querido lector, ¿se dicen tú y tu cónyuge a menudo que las cosas están "bien" cuando no lo están?

¿Usan la palabra "bien" para evadir hablar sobre asuntos difíciles?

Si contestaste que si a cualquiera de las dos preguntas, entonces te reto a que saques la palabra "bien" de tu vocabulario cuando le estás respondiendo a tu cónyuge. Este simple acto puede salvar tu matrimonio, al abrir las líneas de comunicación entre ustedes una vez más.

Adaptación por Hannia Isaza, PildorasdeFe.net. Con información de: Ashley Willis´s Blog
Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos (Salmo 18,3-4)
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