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Cómo explicarle eso de las cenizas a los más pequeños

 
 
   
 
 
 

Ver las cenizas en la pequeña frente de los niños sigue siendo motivo de reflexión ¿Cómo le explicamos las cenizas a los niños?

 

En el mundo de los católicos milenarios, no hay un hashtag anual más esperado que "#ashtag" (de "ashes" o cenizas en inglés) – a menos que, por supuesto, hayas renunciado a las redes sociales para la Cuaresma.

Vivo en una ciudad muy católica, así que no es extraño caminar por la ciudad con cenizas en la frente. No es inusual que alguien vea tus cenizas y comente:

"¡Ah, sí! ¡Es miércoles de ceniza! ¡Tengo que ir a la iglesia más tarde!".

Incluso los adultos menos religiosos pueden admitir sus fallas y la necesidad de mejorar.

El Miércoles de Ceniza y la Cuaresma no es un gran salto lógico para los adultos, y es mucho más fácil explicar por qué los católicos adultos necesitan este recordatorio.

Lo que es más difícil de explicar es por qué los bebés y los niños también necesitan esas cenizas.

Recuerdo el primer miércoles de ceniza de mi hija mayor, y la pequeña mancha de cenizas en su pequeña cabecita. Por supuesto, pensé que era adorable, pero también recuerdo haberme sorprendido por las implicaciones de esas cenizas. ¿Realmente acababa de aceptar y declarar públicamente que mi dulce niña es "polvo y en polvo se convertirá", algún día?

Ese bebé está recibiendo la Primera Comunión este año, y entiende lo que es el Miércoles de Ceniza ahora. Pero ver esas cenizas en su pequeña frente (y en las pequeñas frentes de sus hermanitas de cuatro y siete meses de edad) sigue siendo motivo de reflexión.

Es en momentos así cuando recuerdo que los católicos somos un poco contraculturales. Todos los demás se entusiasman acerca de cuán dulces e inocentes son los bebés... pero nosotros reconocemos que nuestros bebés están manchados por el pecado original y que pasarán la vida luchando con la concupiscencia (es decir, la propensión al pecado). Por supuesto, también creemos que esos mismos bebés nuestros están llamados a ser grandes santos y un día experimentarán la unión perfecta con Dios en el cielo...

Entonces, ¿cómo le explicamos esas cenizas a nuestros hijos? "Mamá y papá saben que necesitan ese recordatorio de que eres un pecador desde el principio". No. "Mamá y papá quieren que recuerdes que un día morirás y te convertirás en cenizas y tierra". Ummm ... no exactamente. ¿Qué debemos decimos?

Comencemos por compartir con nuestros hijos la historia de Adán y su creación por Dios. Dios lo formó de la arcilla de la tierra, y entonces Adán está formado de polvo y suciedad. No es sino hasta que Dios insufla vida en Adán que Adán se convierte en humano, hecho a la imagen y semejanza de Dios.

Entonces, el origen de la humanidad es polvo. Sin Dios, no somos más que polvo.

Esto es para lo que nuestros cuerpos están destinados. Creemos que, un día, Jesús vendrá nuevamente. Cuando lo haga, levantará nuestros cuerpos y los glorificará, reuniendo nuestras almas (que pueden estar en el cielo antes de eso) y nuestros cuerpos.

Pero hasta entonces, cuando morimos, y nuestros cuerpos son enterrados, eventualmente se volverán polvo nuevamente, justo como Adán era antes de que Dios lo creara.

Pero ¿por qué queremos que nos recuerden esto? Más aún, ¿por qué querríamos recordarles esto a nuestros hijos? ¿No es acaso un poco morboso?

Antes de explicarlo más a profundidad, permítanme señalarles una vieja tendencia en el mundo católico, una que recientemente ha visto un resurgimiento (¡en las redes sociales, de hecho!) – el "Memento mori", traducido más o menos como "recordatorio de la muerte".

Esta práctica milenaria usualmente involucra la colocación de un cráneo en alguna parte – en el escritorio, etc. La idea es que, al reconocer nuestra mortalidad, existe libertad. Cuando somos libres para enfrentar la muerte, somos libres de esperar en la resurrección. Somos libres de decir: "Oh muerte, ¿dónde está tu victoria?"

Entonces, volviendo a nuestros hijos y sus preguntas sobre las cenizas. Recordar nuestra eventual muerte puede dar miedo, hasta que se nos recuerda que Jesús ya ha conquistado la muerte. Como decimos en nuestra familia:

"¡Jesús ya derrotó a las cosas aterradoras!".

Entonces, recibimos estas cenizas en nuestra frente para recordarnos a nosotros mismos que no somos más que polvo, y que es la vida de Dios en nosotros lo que nos hace más que polvo y cenizas. Pero también recordamos que eso significa que somos pequeños y débiles. No somos más que polvo, y necesitamos la gracia de Dios para liberarnos de las cenizas.

Es por eso que comenzamos la Cuaresma con cenizas, para recordar quiénes somos sin el aliento de Dios que nos da la vida. Por nuestra cuenta, no somos más que polvo y cenizas. Necesitamos a Dios.

Las cenizas nos recuerdan que necesitamos la gracia de Dios, pero también nos recuerdan que algún día moriremos. Sin embargo, dadas a nosotros en el contexto de la Cuaresma, nos recuerdan que la muerte no es el final de la historia.

Con la vida de Dios en nosotros, no debemos temer a la muerte. Podemos vivir con la esperanza de la resurrección. Primero, habrá la resurrección de nuestras almas, es decir, nuestras almas pueden ir al cielo (y al purgatorio, pero esa es una lata de gusanos para otro día).

Entonces, un día, Jesús vendrá nuevamente y glorificará nuestros cuerpos. Cuando lo haga, el cuerpo y el alma se reunirán y viviremos para siempre.

Desde un punto de vista gracioso, desde que perdimos a nuestro tercer hijo antes de que naciera, mis hijas mayores se han sentido fascinadas por la glorificación del cuerpo y esto frecuentemente forma parte en sus conversaciones.

De especial preocupación para mi hija de cuatro años es si Jesús dejará ella tenga todos sus animales de peluche en el cielo / en la glorificación de los cuerpos. Puede que haya estudiado teología, pero le digo que hay algunas cosas que simplemente no podemos saber.

Por lo tanto, a pesar de parecer morboso, esas cenizas realmente no lo son. Son un recordatorio de quiénes somos sin Dios, pero también son un recordatorio de que no somos nada sin Dios.

Al apartarnos del pecado y abrazar el don de la gracia de Dios, podemos comenzar a mirar hacia delante – ¡con esperanza! – hacia la resurrección.

Adaptación y traducción por María Mercedes Vanegas para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Catholic Exchange, autor: Michele Chronister

María Vanegas rostro firma personal pildorasdefe.netMaría Mercedes Vanegas, es nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y - a ejemplo de San Francisco Javier - misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: Ay de mí si no predico el Evangelio, pues muchos cristianos se dejan de hacer, por no haber personas que se ocupen en la evangelizació

 
 
 
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