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Categoría: Evangelio del día

Evangelio del día domingo 8 de marzo 2026: Vive en el gozo del Señor y medita las lecturas de hoy, Juan 4,5-42, pide sabiduría con esta reflexión católica.👋🤓

"El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna" es la frase del evangelio del día domingo 8 de marzo de 2026, con las lecturas del día y la reflexión católica que inspira en la tercera semana de Cuaresma. La Palabra diaria en San Juan 4,5-42 nos muestra a Jesús que rompe todos los límites, acercándose a una mujer samaritana para conversar con ella. Con este gesto, el Señor revela que el amor de Dios no está limitado por prejuicios, tradiciones humanas o diferencias sociales. Explora las lecturas de hoy con la reflexión del día explicada.

Índice lecturas de hoy

Celebraciones del día

Reza la Oración del Tercer Domingo de Cuaresma 2026: Un momento de arrepentimiento y conversión familiar para reconocer el amor de Dios y renovar nuestro corazón
Conoce al Santo del Día: San Juan de Dios: Fundador de la Orden Hospitalaria, entregó su vida a los enfermos y necesitados con un amor que cambió la medicina

Mensaje del Evangelio

El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna (Cf. Juan 4,5-42)

 

Evangelio del día Juan 4,5-42: El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna

Lecturas del día domingo

Éxodo 17,3-7: Golpea la roca y brotará agua de ella

Atormentado por la sed, el pueblo se quejaba contra Moisés. ¿Por qué nos sacaste de Egipto? ¿Querías que yo muriera de sed, mis hijos y mi ganado? Moisés se dirigió al Señor. ¿Cómo voy a tratar a este pueblo? Un poco más y me apedrearán", dijo el Señor a Moisés. "Toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y ponte al frente del pueblo; toma en tu mano el bastón con el que golpeaste el río, y vete. Yo estaré delante de ti allí, sobre la roca, en Horeb. Golpearás la roca y de ella brotará agua para que beba el pueblo".

Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel. El lugar recibió los nombres de Masá y Meribá a causa de las murmuraciones de los hijos de Israel y porque pusieron a prueba al Señor diciendo: "¿Está o no está el Señor con nosotros?". Palabra de Dios.

Salmo del día

Salmo 95(94): Que hoy escuchéis su voz. No endurezcáis vuestros corazones (R)

Venid, cantad al Señor nuestra alegría; aclamad a la roca que nos salva. Lleguemos ante él, dando gracias, aclamemos al Señor con cánticos. /R

Entrad; inclinémonos y postrémonos; arrodillémonos ante el Dios que nos hizo, porque él es nuestro Dios y nosotros el pueblo que pertenece a sus pastos, el rebaño que es conducido por su mano. /R

¡Oh, que hoy escuchéis su voz! No endurezcáis vuestros corazones como en Meribá, como aquel día en Masá en el desierto, cuando vuestros padres me pusieron a prueba; cuando me pusieron a prueba, aunque vieron mi obra". /R

Segunda lectura

Romanos 5,1-2.5-8: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones

Hermanos y hermanas: Por medio de nuestro Señor Jesucristo, por la fe, somos juzgados justos y estamos en paz con Dios, ya que por la fe y por Jesús hemos entrado en este estado de gracia en el que podemos gloriarnos esperando la gloria de Dios. Y esta esperanza no es engañosa, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Todavía estábamos indefensos cuando, en su momento, Cristo murió por los hombres pecadores. No es fácil morir ni siquiera por un hombre bueno, aunque, por supuesto, por alguien realmente digno, un hombre podría estar dispuesto a morir, pero lo que demuestra que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores. Palabra de Dios.

Evangelio del día domingo

Lectura del día: Juan 4,5-42: El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna

En aquellos días, Jesús llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía.

Una mujer de Samaria fue a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame de beber". Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: "¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?". Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos.

Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva".

"Señor", le dijo ella, "no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?".

Jesús le respondió: "El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna".

"Señor", le dijo la mujer, "dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla".

Jesús le respondió: "Ve, llama a tu marido y vuelve aquí".

La mujer respondió: "No tengo marido".

Jesús continuó: "Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad".

La mujer le dijo: "Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar".

Jesús le respondió: "Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad".

La mujer le dijo: "Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo".

Jesús le respondió: "Soy yo, el que habla contigo".

En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: "¿Qué quieres de ella?", o "¿Por qué hablas con ella?".

La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?". Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.

Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: "Come, Maestro". Pero él les dijo: "Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen". Los discípulos se preguntaban entre sí: "¿Alguien le habrá traído de comer?".

Jesús les respondió: "Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: "Uno siembra y otro cosecha". Yo los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos".

Muchos samaritanos de esa ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que hice". Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días.

Muchos más creyeron en él a causa de su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo"Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentarios al Evangelio

El Evangelio del día nos muestra la conversación entre Jesús y la samaritana, que nos recuerda que Cristo siempre toma la iniciativa para encontrarse con nosotros, incluso en los momentos ordinarios de la vida. Así como la mujer llegó al pozo buscando agua material, muchas veces nosotros acudimos a las fuentes equivocadas intentando llenar nuestro vacío interior. La Cuaresma es precisamente un tiempo privilegiado para detenernos, escuchar la voz de Dios y permitir que Él transforme nuestra vida. Jesús nos invita a abrir el corazón y a recibir el agua viva de su gracia, que renueva nuestra fe y nos ayuda a vivir con mayor profundidad nuestra relación con el Padre. También nos invita a reconocer nuestras heridas y fragilidades sin miedo, porque Él no se acerca para condenarnos, sino para ofrecernos una vida nueva. (Redacción: Grupo de Evangelización de Pildorasdefe.net, 8 de marzo de 2026)

 

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana... Jesús dice a la mujer: "Dame de beber" (v. 7)... La sencilla petición de Jesús es el comienzo de un diálogo franco, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no habría debido ni siquiera dirigirle la palabra. ¡Pero Jesús lo hace! Jesús no tiene miedo. Jesús, cuando ve a una persona, va adelante porque ama. Nos ama a todos. No se detiene nunca ante una persona por prejuicios. Jesús la pone ante su situación, sin juzgarla, sino haciendo que se sienta considerada, reconocida, y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana... La mujer queda tocada por este encuentro: dirige a Jesús esos interrogantes profundos que todos tenemos dentro, pero que a menudo ignoramos. También nosotros tenemos muchas preguntas que hacer, ¡pero no encontramos el valor de dirigirlas a Jesús! La Cuaresma, queridos hermanos y hermanas, es el tiempo oportuno para mirarnos dentro, para hacer emerger nuestras necesidades espirituales más auténticas y pedir la ayuda del Señor en la oración. El ejemplo de la samaritana nos invita a expresarnos así: "Jesús, dame de esa agua que saciará mi sed eternamente"... (Homilía del Papa Francisco sobre el Evangelio de hoy, 23 de marzo de 2014)

Evangelio del día: video

¿Qué mensaje tiene Dios para mí en el día de hoy? Escucha la meditación en audio del Evangelio de hoy domingo, según San Juan 4,5-42: "El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna", con el Padre Pedro Brassesco.

Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy domingo.

Oración del día al Espíritu Santo

Une las enseñanzas del Evangelio con una meditación y oración del día al Espíritu Santo, y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu vida.

Oración del día domingo 8 de marzo 2026 al Espíritu Santo: Invoca al Paráclito y recibe una bendición de paz y fortaleza para tu familia hoy. ¡Reza con fe! 🙏✨

Frase del día

Cuando nosotros juzguemos a los demás y los miremos con desprecio, recordemos que el mal que vemos en el mundo tiene sus raíces allí mismo, donde el corazón se vuelve frío, duro y falto de misericordia (Papa León XIV, 15 de febrero de 2026)

Test del Evangelio del día

"Señor, dame de esa agua para que no tenga sed jamás..." 📖✨

Hoy, reflexionamos sobre la lectura del día de Juan 4,5-42. Que esta Cuaresma sea el momento de dejar nuestros viejos cántaros y convertirnos, como la Samaritana, en misioneros de la alegría.

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Intenciones del día

En el evangelio del día domingo 8 de marzo de 2026, con las lecturas del día en San Juan 4,5-42, reflexiona sobre "El agua que yo daré se convertirá en fuente de vida eterna", invitándonos a reconocer con sinceridad la sed espiritual que existe en nuestro corazón. A menudo vivimos ocupados en múltiples actividades, preocupaciones y metas, pero en lo más profundo del alma existe un deseo de plenitud que solo Dios puede satisfacer.

¿En qué necesidad te habló Jesús hoy a través del Evangelio de hoy domingo? Dinos en los comentarios, y estaremos orando por tus intenciones. Comparte esta reflexión del día domingo con alguien que necesite esperanza hoy. Suscríbete gratis y recibe el Evangelio del día cada mañana directamente en tu correo, con su reflexión católica. ¡No te pierdas ni un día!

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Otros Evangelios del día.

Audio Evangelio: Padre Pedro Brassesco

Redacción y edición: Qriswell Quero,

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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