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Categoría: Evangelio del día

Evangelio del día domingo 29 de marzo 2026: Medita las lecturas de hoy, Mateo 26,14-27,66: ¿Acompañarás a Jesús hasta la Cruz o huirás como los demás? 🌿💔

"La Pasión de nuestro Señor Jesucristo" es la frase del evangelio del día domingo 29 de marzo de 2026, con las lecturas de hoy y la reflexión católica que inspira en el Domingo de Ramos. La Palabra diaria en San Mateo 26,14-27,66 nos presenta el relato de la Pasión de Cristo, que comienza con la cena pascual y el anuncio de la traición de Judas. También vemos la negación de Pedro y el abandono de los discípulos. Este punto nos muestra que incluso quienes están cerca de Jesús pueden fallar. Explora las lecturas del día con la reflexión de hoy explicada.

Índice lecturas de hoy

Celebración del día

El Domingo de Ramos, también conocido como el Domingo de Pasión, inaugura la Semana Santa y conmemora la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén

Mensaje del Evangelio

La Pasión de nuestro Señor Jesucristo (Cf. Mateo 26,14-27,66)

 

Evangelio del día Mateo 26,14-27,66: La Pasión de nuestro Señor Jesucristo

Oración de serenidad: Rey de Humildad y Gloria

Señor Jesucristo, hoy me uno con todo mi corazón a la multitud que te aclama con ramos de esperanza y cantos de victoria en todo el mundo. Te reconozco como mi único Rey y Salvador, aquel que entra en mi vida no con la fuerza del mundo, sino con la mansedumbre de un servidor fiel. Padre Celestial, permite que los gritos de júbilo de este día no se conviertan en silencio para el mañana. Que mi corazón sea una alfombra viva donde Tú puedas reinar con total libertad y soberana paz. Amén.

- Qriswell Quero, Pildorasdefe.net

Lecturas del día Domingo de Ramos

Isaías 50,4-7: No cubrí mi rostro contra el insulto. Sé que no seré defraudado

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Palabra de Dios.

Salmo del día

Salmo 22(21): Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (R)

Todos los que me ven se burlan de mí. Curvan los labios, sacuden la cabeza. Confió en el Señor, que lo salve; que lo libere si este es su amigo. /R.

Muchos perros me han rodeado, una banda de malvados me acosa. Me hacen agujeros en las manos y en los pies; puedo contar cada uno de mis huesos. /R.

Se reparten mi ropa entre ellos. Echan a suertes mi manto. Señor, no me dejes solo, fuerza mía, apresúrate a ayudarme. /R.

Hablaré de tu nombre a mis hermanos y te alabaré donde estén reunidos. Los que teméis al Señor, alabadle; todos los hijos de Jacob, dadle gloria. Veneradle, hijos de Israel. /R.

Segunda lectura

Filipenses 2,6-11: Cristo se humilló a sí mismo, pero Dios lo elevó a lo alto

Cristo Jesús, aunque era de naturaleza divina, no consideró la igualdad con Dios como algo a lo que aferrarse, sino que se despojó de sí mismo para asumir la condición de esclavo y se hizo como los hombres; y siendo como son todos los hombres, se humilló aún más, hasta aceptar la muerte, la muerte de cruz. Pero Dios lo elevó a lo alto y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres, para que todos los seres de los cielos, de la tierra y de los infiernos doblen la rodilla ante el nombre de Jesús y toda lengua proclame a Jesucristo como Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios.

Evangelio del día Domingo de Ramos

Lectura del día: Mateo 26,14-27,66: La Pasión de nuestro Señor Jesucristo

La Cena Pascual

En aquel tiempo, llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: "He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios". Y tomando una copa, dio gracias y dijo: "Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios.

Institución de la Eucaristía

Luego, Jesús tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes".

Anuncio de la traición de Judas

La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí. Porque el Hijo del hombre va por el camino que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!" Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.

El verdadero servicio

Y surgió una discusión sobre quién debía ser considerado como el más grande. Jesús les dijo: "Los reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como un servidor. Porque, ¿quién es más grande, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y, sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve.

Recompensa a sus discípulos

Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí. Y en mi Reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Anuncio de las negaciones de Pedro

Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo, pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos". "Señor, le dijo Pedro, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte". Pero Jesús replicó: "Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".

Lo que debe cumplirse

Después les dijo: "Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalia, ¿les faltó alguna cosa?" "Nada", respondieron. Él agregó: "Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado entre los malhechores. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí".  "Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas". Él les respondió: "Basta".

La oración de Jesús en Getsemaní

En seguida Jesús salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba: "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: "¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación".

El arresto de Jesús

Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?" Los que estaban con Jesús, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron: "Señor, ¿usamos la espada?" Y uno de ellos hirió con su espada al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. Pero Jesús dijo: "Dejen, ya está". Y tocándole la oreja, lo curó. Después dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "¿Soy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos?  Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas".

Las negaciones de Pedro.

Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y dijo: "Este también estaba con él". Pedro lo negó, diciendo: "Mujer, no lo conozco". Poco después, otro lo vio y dijo: "Tú también eres uno de aquellos". Pero Pedro respondió: "No, hombre, no lo soy". Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo: "No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él también es galileo". "Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices". En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo. El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor le había dicho: "Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces". Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Ultrajes a Jesús

Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban; y tapándole el rostro, le decían: "Profetiza, ¿quién te golpeó?" Y proferían contra él toda clase de insultos.

Jesús ante el Sanedrín

Cuando amaneció, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo, junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante el tribunal y le dijeron: "Dinos si eres el Mesías". Él les dijo: "Si yo les respondo, ustedes no me creerán, y si los interrogo, no me responderán. Pero en adelante, el Hijo del hombre se sentará a la derecha de Dios todopoderoso". Todos preguntaron: "¿Entonces eres el Hijo de Dios?" Jesús respondió: "Tienen razón, yo lo soy". Ellos dijeron: "¿Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca".

Jesús conducido ante Pilato

Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato. Y comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión, impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mesías".  Pilato lo interrogó, diciendo: "¿Eres tú el rey de los judíos?" "Tú lo dices", le respondió Jesús. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud: "No encuentro en este hombre ningún motivo de condena". Pero ellos insistían: "Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo. Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.

Jesús ante Herodes

Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo, por lo que había oído decir de él, y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia.  Le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le respondió nada.  Entre tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia. Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato. Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.

Jesús de nuevo ante Pilato

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo, y les dijo: "Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad".

Jesús y Barrabás

Pero la multitud comenzó a gritar: "¡Que muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!"A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús. Pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!" Por tercera vez les dijo: "¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en él nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad".  Pero ellos insistían a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada vez más violento. Al fin, Pilato resolvió acceder al pedido del pueblo. Dejó en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.

Camino al Calvario

Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá: ¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron! Entonces se dirá a las montañas: ¡Caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ¡Sepúltennos!  Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?". Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados

La crucifixión de Jesús

Cuando llegaron al lugar llamado "La Carabela", lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos.

Ofensas a Jesús crucificado

El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!" También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!" Sobre su cabeza había una inscripción: "Este es el rey de los judíos".

El buen ladrón

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?  Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo". Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".  Él le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso".

La muerte de Jesús

Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Y diciendo esto, expiró. Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando: "Realmente este hombre era un justo".  Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo, al ver lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho. Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido.

La sepultura de Jesús

Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado. Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado. Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado. Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentarios al Evangelio de hoy

El Evangelio del día nos muestra la Pasión de Jesús, que se entrega por nosotros, y esa entrega nos invita a responder con fe, gratitud y compromiso. En este tiempo de Semana Santa, somos invitados a acompañar a Jesús en su camino hacia la cruz, no como espectadores, sino como discípulos. Esto implica reconocer nuestras propias traiciones, nuestras negaciones y nuestras faltas de fidelidad. Pero también implica confiar en que su misericordia es más grande que nuestro pecado. Hoy, debemos aprender el verdadero significado del amor: un amor que se dona, que perdona y que se mantiene firme incluso en medio del dolor. Jesús nos invita hoy a cargar nuestras propias cruces con esperanza y a confiar en que Su entrega es fuente de vida nueva para todos. (Redacción: Grupo de Evangelización de Pildorasdefe.net, 29 de marzo de 2026)

 

En el Evangelio de hoy, Jesús dice una cosa desde la Cruz, una sola cosa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". (Mt 27,46). Son palabras poderosas. Jesús había sufrido el abandono de los suyos, que habían huido... Estas palabras son, de hecho, las de un salmo (cf. 22,2); nos dicen que Jesús también llevó a su oración la experiencia de la desolación extrema. Pero el hecho es que él mismo experimentó esa desolación: experimentó el máximo abandono, del que dan testimonio los Evangelios citando sus mismas palabras... ¿Por qué sucedió todo esto? Una vez más, lo hizo por nosotros, para servirnos. Para que cuando estemos entre la espada y la pared, cuando nos encontremos en un callejón sin salida, sin luz y sin salida, cuando parezca que Dios mismo no responde, recordemos que no estamos solos. Jesús experimentó el abandono total en una situación que nunca antes había vivido para ser uno con nosotros en todo. Lo hizo por mí, por ti, por todos nosotros; lo hizo para decirnos: "No tengáis miedo, no estáis solos... Jesús nos dice a cada uno de nosotros: "Ánimo, abre tu corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios que te sostiene". (Homilía del Papa Francisco sobre el Evangelio de hoy, 4 de abril de 2020)

Evangelio del día: video

¿Qué mensaje tiene Dios para mí en el día de hoy? Escucha la meditación en audio del Evangelio de hoy domingo, según San Mateo 26,14-27,66: "La Pasión de nuestro Señor Jesucristo", con Fray Nelson Medina.

Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy domingo.

Oración al Espíritu Santo

Une las enseñanzas del Evangelio con una meditación y oración del día al Espíritu Santo, y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu vida.

Oración del día al Espíritu Santo: Domingo 29 de marzo 2026 🙏 Recibe la fuerza y el vigor para vencer tus pruebas con el Dador de Vida. ¡Renueva tu fe hoy! ✨

Frase del día 📒

La verdadera paz no es simplemente la ausencia de conflicto, sino que es un regalo de Dios. Esta paz no es como la que el mundo nos ofrece (cf. jn 14:27), que lamentablemente muchas veces se impone con violencia y engaño

- Papa León XIV, 7 de marzo de 2026

Intenciones del día: peticiones de oracion

En el evangelio del día domingo 29 de marzo de 2026, con las lecturas del día en San Mateo 26,14-27,66, reflexiona sobre "La Pasión de nuestro Señor Jesucristo", invitándonos a vivir profundamente el misterio del amor de Cristo, un amor que no se detiene ante el sufrimiento ni ante la injusticia. Nos llama a contemplar la Pasión no como un hecho lejano, sino como una realidad que tiene implicaciones directas en nuestra vida.

¿En qué necesidad te habló Jesús hoy a través del Evangelio de hoy domingo? Dinos en los comentarios, y estaremos orando por tus intenciones. Comparte esta reflexión del día domingo con alguien que necesite esperanza hoy. Suscríbete gratis y recibe tu bendición diaria cada mañana directamente en tu correo, con su reflexión católica.

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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre el Domingo de Ramos y la Pasión del Señor

El Domingo de Ramos es el portal de la Semana Santa. Combinamos la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén (el Rey que llega en un pequeño asno) con el anuncio de su Pasión y de su muerte. Es el contraste absoluto: los "hosannas" que se transformarán en "crucifícalo" en cuestión de días

Mateo escribe para una audiencia judeocristiana. Al mencionar específicamente el precio de la traición de Judas (Mateo 26,15), conecta directamente con la profecía de Zacarías. Es un recordatorio de que, incluso en el caos de la traición, el plan de Dios sigue un diseño perfecto.

En la narrativa de Mateo, el cáliz no es solo sufrimiento físico; es la Copa de la Alianza y, al mismo tiempo, el peso del pecado del mundo. Cuando Jesús dice: "Que no se haga mi voluntad, sino la tuya", está sellando la obediencia que revierte la desobediencia de Adán.

En Mateo 27,37, se nos dice que pusieron sobre su cabeza la acusación por escrito: "Este es Jesús, el Rey de los judíos". En latín, las siglas son I.N.R.I. (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum). Esto es crucial por tres razones: La Ironía Profética: Lo que Pilato puso como una burla era la verdad más absoluta del universo. La Visibilidad Pública: Mateo quiere que entendamos que la realeza de Jesús no es secreta; es proclamada ante el mundo entero, en el lenguaje del imperio. El Trono Inesperado: La Cruz no es el lugar de la derrota, sino el Trono desde donde el Rey comienza a reinar a través del amor y el perdón, no de la fuerza.

Sorprendentemente, un pagano: el centurión. Al ver los signos cósmicos (terremoto, tinieblas), confiesa: "Verdaderamente este era Hijo de Dios". Es el guiño del Padre celestial indicando que la salvación es para todos.

Este es el momento más desgarrador de la Pasión según San Mateo (Mat 27,46). Muchos piensan que es un grito de desesperación, pero es algo mucho más profundo: Conexión con los Salmos: Jesús está citando el Salmo 22. Al iniciar este salmo, está invitando a los presentes a recordar cómo termina ese poema: con una victoria total de Dios. Solidaridad Humana: Jesús baja hasta el abismo más profundo del sentimiento humano (el abandono) para que, cuando tú te sientas solo, sepas que Él ya estuvo ahí y te está sosteniendo la mano. La Unción del Sacrificio: En ese grito, se carga el peso del silencio de Dios ante el pecado, rompiéndolo para siempre con su último aliento.

Otros Evangelios del día.

Audio Evangelio: Fray Nelson Medina, OP.

Redacción y edición: Qriswell Quero,

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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