Categoría: Evangelio del día

Santo Evangelio del día Viernes y Lecturas de Hoy 26 de Junio 2026 - San Mateo 8,1-4

Evangelio del día Viernes 26 de junio 2026 🙌 Medita las lecturas de hoy, Mateo 8,1-4: ¿Te sientes indigno o herido? Deja que Jesús te toque y te devuelva la paz

"Señor, si quieres, puedes limpiarme" es la frase del evangelio de hoy Viernes 26 de junio de 2026, con las lecturas del día y la reflexión católica que inspira en el Viernes de la semana XII del tiempo ordinario. La Palabra diaria en San Mateo 8,1-4 nos muestra a Jesús bajando del monte para encontrarse con el sufrimiento humano. Un leproso, marginado por la sociedad, se acerca con profunda fe y humildad, reconociendo el poder del Maestro para sanarlo con un solo toque lleno de compasión y misericordia pura. Explora las lecturas del día con la reflexión de hoy explicada.

Índice lecturas de hoy

Santo del día

San Josemaría Escrivá de Balaguer fue un humilde y piadoso sacerdote que fue el fundador del Opus Dei y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Mensaje del Evangelio

Si quieres, puedes limpiarme (Cf. Mateo 8,1-4)

Evangelio de hoy Viernes, Mateo 8,1-4: Si quieres, puedes limpiarme

Oración de serenidad: Jesús, Divino Médico de almas

Señor Jesús, Divino Médico de almas, vengo ante Ti reconociendo mis propias lepras invisibles: esos rencores, miedos, egoísmos e indiferencia que me alejan de tu amor. Como el leproso del Evangelio, me arrodillo con total confianza, sabiendo que Tú conoces mi miseria. Si quieres, Señor, puedes limpiarme de toda mancha que oscurece mi corazón. Extiende tu mano compasiva y toca mis heridas más profundas, aquellas que sufro en silencio y que escondo del mundo. Devuélveme la alegría de sentirme perdonado y restaurado. Confío ciegamente en tu misericordia inagotable, que no rechaza a quien te busca con humildad. Amén.

Lecturas del día Viernes

2 Reyes 25,1-12: Destierro a Babilonia y destrucción del Templo

En el año noveno del reinado de Sedecías, en el mes décimo, el día diez del mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, avanzó con todo su ejército contra Jerusalén. Acamparon frente a ella y construyeron una empalizada a su alrededor. La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del rey Sedecías. El día nueve del cuarto mes, cuando el hambre arreciaba en la ciudad y la población del país no tenía pan, se abrió una brecha en el muro de la ciudad. Entonces el rey y todos los guerreros huyeron de noche, saliendo por la puerta entre los dos muros, cerca del jardín del rey, mientras los caldeos rodeaban la ciudad. Tomaron el camino de la Arabá. Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en las llanuras de Jericó. Todo su ejército se había dispersado, abandonándolo. Arrestaron al rey y lo llevaron ante el rey de Babilonia, en Riblá, donde pronunciaron sentencia contra él. Degollaron a los hijos de Sedecías en su presencia; a Sedecías le sacaron los ojos, lo ataron con doble cadena de bronce y lo llevaron a Babilonia. El día siete del quinto mes, era el año decimonoveno del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nebuzaradán, comandante de la guardia, servidor del rey de Babilonia, entró en Jerusalén. Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; prendió fuego a todas las casas de los nobles. Todo el ejército de los caldeos que acompañaba al comandante de la guardia derribó las murallas que rodeaban Jerusalén. Nebuzaradán, comandante de la guardia, deportó al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y a la masa de la gente. El comandante de la guardia dejó solamente a los más pobres de la tierra, como viñadores y labradores. Palabra de Dios.

Salmo del día

Salmo 137(136): Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti (R)

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar, acordándonos de Sión. En los sauces de las orillas teníamos colgadas nuestras cítaras. /R.

Allí nuestros carceleros nos pedían cantos, y nuestros opresores, alegría: "¡Cántennos algún canto de Sión!". /R.

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor en tierra extranjera? Si me olvido de ti, Jerusalén, que se paralice mi mano derecha. /R.

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén por encima de mi mayor alegría. /R.

Evangelio del día Viernes

Lectura del día: Mateo 8,1-4: Si quieres, puedes limpiarme

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme".

Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda limpio". Y al instante quedó limpio de su lepra.

Jesús le dijo: "Mira, no se lo digas a nadie; pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentarios al Evangelio de hoy

La liturgia de este día nos invita a contemplar la valentía de un hombre excluido que rompe las reglas para buscar su sanación, y la inmensa ternura de un Dios que se atreve a tocar lo impuro para transformarlo. Cristo nos enseña que el amor verdadero no huye del sufrimiento ajeno, sino que se acerca, abraza y restaura. Como cristianos en el mundo actual, estamos llamados a imitar este gesto: acercarnos a los "leprosos" de nuestra sociedad, a los solitarios y descartados, llevándoles el consuelo y la luz de la compasión infinita.

"El Evangelio nos presenta el encuentro de Jesús con un leproso. Este hombre se acerca a Jesús y le dice: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Es una oración muy sencilla. El leproso no hace grandes discursos, sino que expresa su dolor y su esperanza con unas pocas palabras llenas de fe. Reconoce el poder de Jesús y se abandona a su voluntad. Y Jesús, profundamente conmovido, extiende la mano, lo toca y le dice: «Quiero, queda limpio». La misericordia de Dios no se queda en la distancia, no nos ama desde lejos, sino que se acerca, nos toca y nos sana. Tocar al leproso significaba, según la ley de entonces, quedar impuro. Pero Jesús no teme contagiarse de la impureza, sino que su pureza contagia y limpia al enfermo. Así obra Dios con nosotros: no se avergüenza de nuestras heridas, de nuestros pecados. Él viene a nosotros, asume nuestra debilidad y nos purifica con su amor infinito. Pidamos la gracia de acercarnos a Jesús con la misma confianza del leproso."

- Papa Francisco, Ángelus, 15 de febrero de 2015

Evangelio del día: video

¿Qué mensaje tiene Dios para mí en el día de hoy? Escucha la meditación en audio del Evangelio de hoy Viernes, según San Mateo 8,1-4: "Si quieres, puedes limpiarme".

Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy Viernes.

Oración al Espíritu Santo

Une las enseñanzas del Evangelio con una meditación y oración del día al Espíritu Santo, y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu vida.

Oración del día al Espíritu Santo: Viernes 26 de junio de 2026: El Espíritu Consolador te ayuda a disfrutar el descanso sin alejarte de Dios. ¡Recibe su guía hoy!

Intenciones del día: peticiones de oración

En el evangelio del día Viernes 26 de junio de 2026, con las lecturas del día en San Mateo 8,1-4, reflexiona sobre "Si quieres, puedes limpiarme". Hoy, tenemos la clara invitación a confiar plenamente en el poder sanador de Jesús y a vencer el miedo de acercarnos a Él cuando nos sentimos solos, perdidos o indignos.

¿En qué necesidad te habló Jesús hoy a través del Evangelio de hoy viernes? Nunca olvides que ninguna de tus heridas asusta a Dios. Acércate a Él con humildad, deja que su mano te toque y restaure tu dignidad, porque su mayor anhelo es devolverte la profunda alegría de vivir plenamente. Dinos en los comentarios, y estaremos orando por tus intenciones. Comparte esta reflexión del día con alguien que necesite esperanza hoy. Suscríbete gratis y recibe tu bendición diaria cada mañana directamente en tu correo, con su reflexión católica.

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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre el descanso y la conexión con Dios

El descanso es un don de Dios, no un enemigo de la fe. El Espíritu Santo nos enseña a vivirlo con libertad y discernimiento. Cuando entregamos nuestro tiempo libre en la oración del día, él nos ayuda a elegir actividades que nos renuevan en lugar de vaciarnos. La Escritura invita a hacer todo para gloria de Dios, incluso el descanso (1 Corintios 10,31).

El Espíritu de Verdad no viene a condenar, sino a iluminar y levantar. Reconocer la tentación ya es un paso hacia la libertad. La oración al Espíritu Santo nos da la fuerza para elegir de nuevo y la humildad para volver cuando fallamos. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos" (1 Juan 1,9).

No se trata de rezar todo el tiempo, sino de llevar una disposición interior. El Espíritu Santo puede recordarnos su presencia en un paseo, en una conversación o en un momento de silencio. La oración del día nos ayuda a comenzar el descanso con la mirada puesta en lo que realmente da vida, para que el fin de semana sea renovación y no dispersión.

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