Utilizamos Cookies para mejorar la experiencia de usuario. Te invitamos a leer nuestra política de privacidad
Política de Cookies y ajustes
FACEBOOK
TWITTER
WHATSAPP
TELEGRAM
Categoría: Meditación
Boletín diario del Evangelio de hoy por email
rezo del avemaria pasos para venerar a maria madre de dios

Adoramos solo a Dios, a María la veneramos como Madre de Dios, Madre de Cristo, cooperadora en la Redención. Sigue estos pasos para Venerar a la Virgen María

5 Pasos para Venerar a María, Rezando el Avemaría.

Cuando queremos hablar con la Virgen María podemos decirle lo que queramos de manera sencilla y natural, lo que brote del corazón, y cuanta más devoción pongamos, mejor. La fórmula del rezo del Avemaría es un excelente vehículo de crecimiento espiritual, probado por millones de veces durante siglos, para tener un encuentro filial con nuestra Madre del cielo. Se proponen entonces algunos pasos para rezar el Avemaría y tener un encuentro verdadero con Dios.

El Rezo del Avemaría.

Muy pocos lo saben o meditar al respecto, pero el rezo del Avemaría nos ofrece palabras y actitudes adecuadas para venerarla, invocarla, decirle algo que sabemos que a ella le agrada y que a nosotros nos hace bien.

Rezando esta oración con la debida calma y con viva conciencia, poco a poco el Espíritu Santo irá afinando la sensibilidad de nuestra relación filial con Ella, de tal modo que apenas pronunciemos las primeras palabras del avemaría, brotarán del corazón profundas resonancias que favorecerán el contacto de fe y amor con la Santísima Virgen.

5 Pasos para Rezar el Avemaría.

A continuación se sugieren algunos pasos para rezar bien el avemaría o para renovar el modo en que lo hacemos.

1. Recordando a María,

Así es, recordamos a la Virgen María, viva y presente en el rezo del Avemaría. Lo primero es acordarse de ella. Simplemente con la memoria o con la ayuda de una imagen nos colocamos espiritualmente en su presencia.

Se trata de ponerse delante de la Virgen María que está en el cielo, no de una estampa o de una estatua de mármol o de yeso, sino de su persona; las imágenes solo nos hacen presente a la persona, como las fotografías de los grandes momentos o de nuestros seres queridos.

2. Acto de fe, amor y confianza filial

Teniéndola ya presente, establecemos un contacto de fe y amor con María; si no, la oración mariana por excelencia no será oración.

Nos acercamos a María con la confianza y el cariño con los que todo buen hijo se acerca a su madre, con el deseo de darle afecto, mostrarle gratitud y también de obtener de ella lo que necesitamos, seguros de que nos mirará con amor y nos escuchará con atención.

3. La veneramos.

Le decimos que estamos aquí para expresarle afecto, respeto, admiración. Adoramos sólo a Dios, a María la veneramos como Madre de Dios, descanso del Espíritu Santo, Madre de Cristo, Su cooperadora en la Redención y también madre nuestra.

Ella nos lleva siempre a Jesús, que es "el único Mediador, es el Camino de nuestra oración; María, su Madre y nuestra Madre es pura transparencia de Él: María muestra el Camino, es su Signo" (Catecismo 2674)

La Constitución Dogmática Lumen Gentium, nos enseña: "Ninguna criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única. La Iglesia no duda en atribuir a María un tal oficio subordinado: lo experimenta continuamente y lo recomienda al corazón de los fieles para que, apoyados en esta protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador."

Te propongo que antes de seguir leyendo, te prepares de esta manera y reces luego un avemaría. Verás cuánto ayuda. Y esto vale igual para las personas más avanzadas en la vida de oración.

4. Avemaría: Alabando a la Madre de Dios.

En la primera parte del avemaría la exaltamos, la elogiamos, celebramos a la humilde esclava del Señor por las maravillas que ha hecho Dios en ella y por medio de ella, en todos los seres humanos. Usamos las palabras del arcángel Gabriel, las de santa Isabel, y nos unimos a su asombro, a su admiración llena de afecto, al contemplar un alma tan bella y dócil al Espíritu Santo, tan humilde esclava del Señor.

"Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres. Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús".

5. Suplicando a la Virgen María.

En la segunda parte del Avemaría la invocamos. María dio su sí a Dios en la Anunciación, lo sostuvo durante la infancia y la juventud de Jesús en su vida oculta en Nazaret, y al acompañarlo discretamente en la vida pública, y lo renovó en silencio manteniéndose en pie hasta el final junto a su Hijo crucificado.

Desde entonces, Ella se ha ocupado de proteger e interceder como la mejor de las madres por los hermanos de su Hijo. La encíclica Lumen Gentium lo explica así: "Una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora."

"Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros pecadores. Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

Avemaría en Latín.

Áve María, grátia pléna, Dóminus técum; benedícta tu in muliéribus, et benedíctus frúctus véntris túi, Jésus. Sáncta María, Máter Déi, óra pro nóbis peccatóribus, nunc et in hóra mórtis nóstræ. Amen.

San Gabriel Arcángel, en su saludo de la anunciación, viene cargado con grandes sorpresas para María: la llama la "Llena de Gracia", le dice que en su seno descansará el Hijo del Dios vivo y además le trae la buena noticia del Embarazo de su anciana prima Santa Isabel. El Ave María nos dice a nosotros: "Detente y mira la alegría que ha irrumpido dulcemente en el corazón de María. Esa alegría comienza con Jesús: es la gracia. Y es una alegría que podemos ver en María". 

En el poderoso rezo del Avemaría encontramos la bendición de Jesús presente. María se convierte en la Madre de Dios, no es que ella se eleve por encima de Dios, sino que se ha sometido al Plan del Padre eterno convirtiendo en Madre de la segunda persona de la Santísima Trinidad. Así entonces, María no se hace Madre ella misma, sino que es Dios quien interviene, y la convierte en Madre de su Hijo predilecto.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Padre Evaristo Sada, L.C
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
Contenido publicado originalmente en Píldoras de fe, bajo el Link: https://www.pildorasdefe.net/noticias/5-sencillos-pasos-para-rezar-y-meditar-bien-el-Avemaria - Puede copiar esta información en su Blog citando siempre la referencia a esta fuente consultada. Para compartir en sus redes sociales, utilice los botones compartir. Conozca términos legales - Pildorasdefe.net
Canal Oficial de Pildorasdefe en Telegram
Apoya a Píldoras de Fe Nuestro portal se sostiene de tu generosidad. Ayúdanos a seguir llegando a más personas. Dona ahora
Deja tus comentarios
Tus palabras importan, te invitamos a dejar tus comentarios sobre este tema, los leemos contínuamente. (Espera un momento que se cargue el sistema de comentarios)

RECURSOS DE UTILIDAD