Celebra el santo del día San Pedro Damián (21 febrero): monje benedictino, Doctor de la Iglesia, reformador y promotor de la vida contemplativa: ¡Invócalo hoy!
El santo del día San Pedro Damián (21 de febrero) es uno de los grandes Doctores de la Iglesia y reformadores del siglo XI. Monje benedictino, ermitaño, predicador incansable y cardenal cercano al Papa León IX, fue una figura central en la Reforma Gregoriana. Con su vida austera, sus escritos profundos y su defensa de la disciplina eclesiástica, combatió la simonía, el nicolaísmo y la corrupción clerical. Sus obras, llenas de mística y celo por la santidad, ejercieron enorme influencia en la vida religiosa medieval. Canonizado y proclamado Doctor de la Iglesia en 1828 por León XII, su ejemplo de humildad y entrega inspira a los fieles a vivir la fe con radicalidad y contemplación.
Fiesta: 21 de febrero
Martirologio Romano: Memoria de san Pedro Damián, cardenal obispo de Ostia y doctor de la Iglesia. Habiendo entrado en el eremo de Fonte Avellana, promovió denodadamente la vida religiosa y en los tiempos 162 difíciles de la reforma de la Iglesia, trabajó para que los monjes se dedicasen a la santidad de la contemplación, los clérigos a la integridad de vida y para que el pueblo mantuviese la comunión con la Sede Apostólica. Falleció el día veintidós de febrero en Favencia, de la Romagna (1072)
Biografía de San Pedro Damián
San Pedro Damián era el último de varios hermanos y perdió a sus padres cuando todavía era niño. A su cargo quedó un hermano que lo trataba muy mal y lo hacía vivir como si fuera el último de los criados. Otro sacerdote llamado Damián se enteró de la situación en la que vivía este niño y lo recogió y educó lo mejor que pudo.

San Pedro Damián aprendió de este hermano consagrado a Dios, a vivir su fe de manera intensa todos los días, y tanta era la gratitud que le tenía, que tomó como segundo nombre, el de aquel que le había amado y enseñado tanto.
Ya en los estudios, San Pedro Damián destacó como alumno y más adelante como un gran maestro. A la vida intelectual unía una vida espiritual, cotidiana e intensa.
Vocación de San Pedro Damián
Desde muy joven, San Pedro Damián se había acostumbrado a la oración, la vigilia y el ayuno.
El reconocimiento y las satisfacciones de sus labores profesionales, no llegaban, sin embargo, a colmar su hambre cada vez mayor de encuentro con Dios; por ello decide dejarlo todo y hacerse monje benedictino de la reforma de San Romualdo.
Al comienzo, San Pedro Damián se sometía a grandes penitencias, pero Dios le permitió descubrir que no valía la pena enfermar al cuerpo si después no se podía servir bien al Señor en otras tareas.
Gran formador de hombres santos
San Pedro Damián fue elegido abad hacia el año 1043, gobernó con sabiduría a sus hijos y fundó cinco nuevos monasterios, además de dirigir espiritualmente a hombres que luego prestarían grandes servicios a la Iglesia, como Santo Domingo Loricato y San Juan de Lodi.
Su fama de santidad y su sabiduría fueron motivo para que varios Papas le encargaran misiones especiales.
El Papa Esteban IX lo nombró obispo y cardenal en 1057, pero el buen monje anhelaba la vida sencilla del monasterio y finalmente el Papa Alejandro II, accediendo a sus ruegos, lo liberó de sus responsabilidades y le permitió volver a ser un sencillo monje como cualquiera.
San Pedro Damián luchó mucho para erradicar la simonía de la Iglesia, delito por el que algunos hombres indignos y ambiciosos compraban cargos religiosos. Escribió gran cantidad de obras con un estilo vehemente y muy estricto. Decía: "Es imposible restaurar la disciplina una vez que esta decae; si nosotros, por negligencia, dejamos caer en desuso las reglas, las generaciones futuras no podrán volver a la primitiva observancia. Guardémonos de incurrir en semejante culpa y transmitamos fielmente a nuestros sucesores el legado de nuestros predecesores".
San Pedro Damián fue muy conocido por su severidad en sus escritos y en sus prédicas; sin embargo, trataba a los pecadores con mucha misericordia. A veces su retiro era interrumpido por encargos de suma importancia de los Papas, quienes lo enviaban a resolver situaciones difíciles con reyes y obispos.
Muerte de San Pedro Damián
Volviendo de una de estas misiones, San Pedro Damián sufrió una fiebre en un monasterio de las afueras de Faenza, donde murió el 22 de febrero de 1072, rodeado de sus hermanos de religión que recitaban la oración de maitines.
Por la sabiduría y santidad de sus escritos, San Pedro Damián fue declarado Doctor de la Iglesia en 1828.
Oración a San Pedro Damián por la reforma interior y la vida contemplativa
Oh Dios eterno, que elegiste a tu siervo San Pedro Damián para que, desde la soledad del desierto y la cátedra de la predicación, llamara a la Iglesia a la pureza y a la contemplación del Corazón de tu Hijo, escucha nuestras súplicas por su intercesión. Tú, que lo inflamaste con celo ardiente contra la corrupción y lo hiciste Doctor de la Iglesia, concédenos la gracia de reformar nuestra propia vida: purifica nuestros corazones de todo apego mundano, enciende en nosotros el fuego de la oración y haznos vivir con humildad y entrega radical.
Ayúdanos, Señor, a combatir el pecado en nosotros mismos y a promover la santidad en nuestras familias y comunidades. Que por el ejemplo vivo de San Pedro Damián, predicador y reformador, nos impulse a buscarte en el silencio y a servirte con fidelidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.