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Discusiones matrimoniales: nunca discutir frente a los hijos

 
 
   
 
 
 

Nunca discutir frente a los hijos. Cuando los hijos son espectadores de discusiones matrimoniales, afectan de forma negativa su desarrollo

 

Nunca discutir frente a los hijos, es una norma que en muchas discusiones matrimoniales parece no ser tomada en cuenta pero que es bastante perjudicial para todo el círculo familiar. Dsicutir frente a los hijos es una forma de agresión frente a ellos, sobre todo para los más pequeños.

Las discusiones son inevitables en el matrimonio, los esposos siempre tendrán diferencias en algunos aspectos de su vida conyugal, pero lo que sí se puede evitar es el "dónde" y "cuándo" discutir. Por lo general las discusiones matrimoniales afectan demasiado el desarrollo norma de los hijos, quienes se sienten en una incertidulbre constante sin saber qué hacer.

Nunca discutir frente a los hijos.

El experto en relaciones de matrimonios, reconocido terapueta de renombre mundial, conocido por sus famosos retiros de parejas a través del Instituto Gottman (cofundador junto con su esposa, Julie Gottman, Ph.D) Advierte los peligros acerca de discutir frente a los hijos.

Basándose en su experiencia, Gottman cree que los padres no deben discutir dentro del rango de audición de sus hijos. Gottman cita una investigación muy importante sobre este tema del psicólogo de la Universidad de Notre Dame, E. Mark Cummings.

Uno de los estudios de Cummings sobre el tema de la discusión frente a los hijos, llegó a la conclusión de que, los niños que se encuentran en la etapa de pre-escolar, cuyos padres tenían a menudo discusiones matrimoniales fuertes y duras, eran más propensos a luchar contra la depresión, el miedo a avanzar, la ansiedad y ciertos tipos de problemas de comportamiento para cuando estaban en un grado superior de estudios.

Cuando los padres tienen discusiones matrimoniales frente a los hijos, es fisiológicamente traumático para ellos. Su presión arterial aumenta (incluso en bebés muy pequeños). Si pones una grabación de dos adultos discutiendo, que no son los padres del niño, incluso eso tiene un efecto bastante negativo en ellos.

Los hijos asumen la culpa.

Los padres que tienen discusiones matrimoniales fuertes realmente provocan mucha ansiedad en los hijos. Los niños tienen una forma simple de pensar en la que asumen la responsabilidad de las cosas que suceden a su alrededor. Es una locura, pero si los padres están peleando, los hijos piensan que es realmente su culpa. Realmente esto es un trauma de la temprana edad y puede ocasionar heridas emocionales severas a lo largo de todos sus años de vida.

Es difícil que en una relación matrimonial no haya discusiones, y por más insignificantes que puedan ser, se debe procurar elegir el momento y lugar adecuado, de forma que los hijos queden al margen de la situación.

Aunque no lo crea, en las primeras edades, los niños también perciben lo que sucede a su alrededor y poco a poco van desarrollando la sensibilidad para distinguir entre un ambiente familiar tenso o armonioso y esto puede afectarles emocionalmente.

Consencuencias de discutir frente a los hijos.

Cuando los hijos son espectadores continuos de las peleas entre sus padres, pueden manifestar su inconformismo de distintas maneras:

En los más pequeños se pueden presentar rabietas o regresiones (como volver al uso de pañales, pedir nuevamente el chupete o biberón, etc.) con el fin de llamar la atención.

En los escolares es usual que haya un comportamiento agresivo y rebelde en el colegio, tal como peleas con los compañeros, desacato de las normas, y fracaso escolar; pero en casa su conducta es opuesta, se muestran apáticos.

En los adolescentes las reacciones son diferentes, como es propio de esta edad lo usual es que se muestren indiferentes y prefieran la evasión, refugiándose en actividades que sirvan de escape: chat, salidas con amigos, alcohol, música, entre otras.

Ante este tipo de reacciones, los padres "muchas veces llevan los niños al psicólogo, como si fueran problemas de los pequeños, y finalmente uno se da cuenta que las disfunciones son de la familia; y a veces ni si quiera de ésta, sino de la pareja en particular" aclara Tania Donoso Niemeyer académica de Psicología de la Universidad de Chile (padresok.com).

De modo que en todas las edades, las peleas reiterativas de los padres son perjudiciales para el desarrollo emocional de los hijos, tanto que en algunos casos pueden provocar huellas difíciles de borrar.

Discusiones matrimoniales nunca frente a los hijos.

Puede que hasta hoy nunca se haya puesto a pensar en esto y ni siquiera había caído en cuenta que sus hijos estaban ahí, en medio de los conflictos con su cónyuge.

La psicóloga infanto juvenil Andrea Palacios, recomienda a los papás que "tomen conciencia de la importancia de hacerse cargo de las diferencias y trazar estrategias para tener estos desacuerdos sin que generen perturbaciones en el desarrollo de los hijos, factor que debe primar en importancia:

"No se trata de evitar el conflicto, sino de buscar el momento más apropiado para enfrentarlo".

Sugerencias para las discusiones matrimoniales.

- Tener las discusiones matrimoniales fuera del alcance de los niños, para así evitar todo tipo de duda y dolor. Los problemas de pareja deben de discutirse en privado, sin que los escuchen. Por esto se recomienda esperar que estén dormidos o salir a otro lugar.

- No hacer que el hijo tome partido por algunos de los dos.

- No transformar a sus hijos en su fuente de apoyo. Si necesita a alguien, debe buscar a un adulto quien entenderá realmente lo que sucede.

- Si el niño pregunta, debe explicarle que es natural la discusión. Pero que hay ciertas maneras de hacerlo.

- Estar atento a las actitudes (como portazos, caras de enojos), ya que los pequeños perciben todos los detalles.

- Cuando una pareja tiene mucha insatisfacción, conviene buscar la forma de resolver los problemas a tiempo. Busque apoyo terapéutico, porque una vida de separación o de desunión emocional dentro del matrimonio provoca mucho dolor y no es calidad de vida para los adultos, y por supuesto, menos para los hijos.

A las parejas puede costarles con gran dificultad, en un primer momento, tener discusiones matrimoniales alejados de los hijos, pero con esfuerzo seguro lo lograrán, ¡todo esto vale el esfuerzo por los hijos! ¡Nunca discutir frente a los hijos! 

Con aportes de fuentes varias: padresok.com, educarchile.cl, desdelared.com
 
 
Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Fuentes varias

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

 
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