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Categoría: Caminando en la fe

Cómo evitar la tristeza en Navidad. El demonio parece tener una predilección por hacernos daño en los días que celebramos nuestra fe

La persistencia en la oración es esencial en nuestra batalla personal y espiritual contra el demonio. Es una simple verdad que el hombre común lucha por elegir entre la carne y el espíritu. Jesucristo nos dice que necesitamos, "Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu, en efecto, está dispuesto, pero la carne es débil". Es lo que más debemos aumentar en deseo en Navidad. Pues en este tiempo es donde comienzan a emerger algunos sentimientos como la tristeza que quieren robarnos la atención que debemos entregar para Navidad

El Santo Cura de Ars dijo en una oportunidad respecto a la oración: "Hay dos gritos en el hombre, el grito del ángel y el grito de la bestia. El grito del ángel es la oración; el grito de la bestia es el pecado".

Saber esto y ponerlo en práctica mantiene nuestra vida centrada en Cristo y aleja al demonio con todas sus tentaciones, sobre todo en época de Navidad.

Una oración al día puede mantener al diablo alejado y acercarnos a Cristo. De hecho, como una manzana nutre nuestro cuerpo con nutrientes, la oración nutre nuestra alma con la gracia. Según San Juan Vianney, "la oración no es otra cosa que la unión con Dios".

Esto demuestra lo importante y poderoso que es el rezo. Es nuestra constante arma espiritual que Cristo nos dio para luchar nuestra batalla con el demonio.

El demonio y la Navidad.

Me he dado cuenta de que el demonio parece tener una predilección por hacernos daño en los días que celebramos nuestra fe. En el tiempo de Adviento, parece que el demonio toma fuerzas y ataca a darse gusto. Nos inyecta desánimo, tristeza, arrogancia, egoísmo.

Y nosotros caemos como una fruta que ha madurado y apenas se sostiene en el árbol. Le damos gusto a sus insinuaciones y nos desanimamos.

A veces me pasa también, y lucho contra este sentimiento porque sé que no viene de Dios. Lo escucho con mucha frecuencia: "paso esta Navidad muy triste"

El día en que la luz, la verdad, ha venido a iluminar este mundo, nos escondemos en las sombras. Yo que tú, haría un esfuerzo este año. Sería feliz. Compartiría con ilusión y alegría.

Propósito para Navidad.

¡Estar feliz! Ver todos los amaneceres que pueda y leer. Leer muchos libros de espiritualidad que tanto bien le hacen a nuestras almas. Ya lo decía don Bosco:

"En el cielo sabrás el gran bien que produce una buena lectura".

He pasado estos días en reflexiones profundas sobre nuestra fe y la eternidad, sobre la ternura de nuestro Padre celestial, sobre el sentido de la vida.

Un libro me ha sido de gran ayuda y de inmenso consuelo: "Historia de un Alma", escrito por santa Teresita del Niño Jesús.

Si me preguntaras: "¿Qué puedo hacer en Adviento?", sin pensarlo dos veces te respondería: "lee este libro". Cada página es como una fogata con grandes llamaradas que prenden nuestra fe, la iluminan, la alimentan y la ayudan a crecer.

¿Quieres ahuyentar al demonio en Navidad? Dedica más tiempo personal a la oración, a la lectura espiritual de unos buenos libros católicos. No le des chance al demonio de entrar por el más mínimo agujero de la tristeza que puedas sentir en algún momento.

Una oración para luchar contra la tristeza.

Padre Amoroso y etenro, humildemente te pido que sanes esta herida de mi paso que aún me provoca dolor en mi corazón, Permíteme encontrar paz en ti, encontrar esa alegría que una vez conocí.

La tristeza de mi corazón me consume. Pero no me rendiré, porque en Ti, siento las fuerzas venir para abatir todos esos pensamientos negativos que me causan expresiones de angustias, por los cuales el demonio puede usar en mi contra para intentar hacerme caer.

"Pero en la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: envió su palabra y los sanó, salvó sus vidas del sepulcro". (Salmo 107,19-20)

No me rendiré Señor, confía en las Promesas de liberación contenidas en tu Palabra. Aunque me sienta herido en este momento y el dolor persista cada día, no me rendiré, porque Tú me acompañas en la batalla y noo dejarás que mi pie tropiece.

Te entrego esta tristeza Señor, que enferma mi alma. Estas lágrimas que golpean mi almohada por la noche anhelan ver la felicidad una vez más y rezo para que Tú me abras un camino. Confío en tu luz sobre mi vida y en que ya me estás sanando y restaurando mi corazón. Amén.

Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Aleteia español

pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero, venezolano, esposo fiel y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.

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