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Categoría: Caminando en la fe

Este agradable perfume y milagroso también se percibía en las cosas que pertenecieron al Padre Pío y en algunas cosas que él había tocado

¿Un perfume que emanaba las heridas de los estigmas del Padre Pío?...

Muchos son los devotos del Padre Pío y muchos testigos que estuvieron con él, afirmaban que la sangre que se encontraba alrededor de sus estigmas despedía una fragancia muy exquisita, un perfume "como una mezcla de violetas y rosas", que el agunas ocasiones podía ser hasta milagroso

En una oportunidad, un médico agregó:

"Hay que tener en cuenta que de todas las partes del organismo humano, la sangre es la más rápida en descomponerse. En cualquier caso, la sangre nunca desprende un olor agradable."

Esta fragancia agradable y milagrosa también se percibía en las cosas que pertenecieron al Padre Pío y en algunas cosas que él había tocado o en en varias oportunidades, en toda la habitación o lugar que el había visitado.

A continuación, el Padre Eliécer Salesman, brinda algunos aspectos fascinantes sobre la presencia de esta fragancia en la vida del Padre Pío:

El perfume acompañó los estigmas del Padre Pío por 50 años.

Desde que el Padre pío recibió las cinco llagas de Cristo, empezó a exhalar de ellas, especialmente de las de sus manos y de la sangre que allí brotaba, un perfume misterioso, agradabilísimo, distinto de todos los demás perfumes conocidos por la gente.

Este perfume lo acompañó durante los cincuenta años que le duraron sus cinco heridas y lo rodeó por varios días después de su muerte.

El perfume de las heridas de los estigmas del Padre Pío era tan especial que quien una vez lo había sentido ya en adelante lo reconocía en cualquier sitio en que estuviese y lo distinguía de los demás.

Este perfume no se sentía a toda hora, sino de vez en cuando. Y tenía la especialidad de que lo percibían personas a grandísimas distancias cuando el santo sacerdote les quería comunicar algún mensaje o librarlas de algún peligro. Y se conservaba prendido a cualquier objeto que hubiese tocado la sangre de sus manos.

Un perfume portador de buenas noticias

El perfume de las heridas del Padre Pío, iba muchas veces acompañándolo de grandes favores para la persona que lo percibía y era portador de buenas noticias y servía como un aviso de que el Padre estigmatizado estaba allí presente espiritualmente, aunque corporalmente estuviese a grandísimas distancias.

Como empezó a percibirse este perfume

En 1918, el monseñor Antonio de Monopolis, fue a celebrar en el altar de San Giovanni después de que allí había celebrado el Padre Pío y se quedó admirado del perfume tan agradable que llenaba todo el ambiente. Y lo mismo les sucedió a los que lo acompañaban.

En 1919 el doctor Romanelli, enviado por los superiores a examinar al Padre Pío, sintió el ambiente junto al religioso, un perfume muy fino y agradable en extremo y hasta se atrevió a decirle al superior del convento:

"No me parece bien que un religioso con votos de pobreza use perfumes tan finos y tan costosos".

Al día siguiente no se sintió el perfume, pero al tercer día, al despedirse, volvió a sentirlo de manera muy agradable.

Duradero y lejano

El doctor Festa al hacerle la curación en sus manos, recogió una venda con sangre de las heridas, la llevó en su automóvil y partió hacia Roma. Aunque las ventanas del auto estaban abiertas porque hacía mucho calor y la ventilación era completa, durante todo el viaje, él y sus compañeros sintieron el olor del agradable perfume.

En Roma estuvo bastantes días y colocó las vendas en un estante de su oficina y las personas que llegaban a visitarlo se admiraban del perfume tan agradable que llenaba toda la habitación

Un regalo del Cielo

En una oportunidad, una Señora le preguntó al Padre Pío:

"¿Pero, es que algo tan material como un perfume puede ser regalado del cielo?".

A lo que el Padre Pío le respondió:

"¿Y es que usted se imagina que en el cielo son tan tacaños que no nos quieren regalar algo de lo que allá sobra?".

Exhalación frecuente

El padre Rosario, que fue por tres años el superior del convento de San Giovanni, declaró: 

"Mi habitación quedaba contigua a la del Padre Pío y yo notaba frecuentemente que de la celda del Santo religioso emanaba un perfume agradable y fuerte, difícil de confundir con ningún otro. Cuando íbamos a rezar los Salmos en el coro, de vez en cuando se sentía otra vez el perfume muy especial llenando el ambiente"

El padre Rafael de San Elías, que vivió muchos años con el santo fraile, escribió al respecto:

"Muchas veces cuando me veía precisado para ir a su celda a hablar de enfermos o de otro asunto, percibía a su alrededor un suave perfume que salía de las heridas de sus manos. Y el mismo perfume se sentía también varias veces cuando estábamos rezando en comunidad".

El cazador en peligro

El perfume de las heridas del fraile estigmatizado, podía sentirse a grandes distancias. Una vez, llegó un campesino a confesarse con él y percibió claramente el perfume impactante de sus manos.

Después se fue a su finca y estando de cacería, mirando hacia las ramas altas de los árboles, en busca de algún ave para cazar, de pronto sintió junto a sí, y muy fuertemente, el perfume del Padre Pío. Bajó la vista para ver de qué se trataba y vio que si daba un paso más se iría por un precipicio.

El campesino dio gracias a Dios por haberlo librado de este peligro, y cuando volvió la próxima vez a confesarse con el Padre Pío, éste le dijo:

"Cuando vaya por el campo fíjese bien por dónde anda".

El testimonio de los niños

Un muchachito que fue llevado por su papá a visitar al Padre Pío, preguntó enseguida:

"¿Qué es esto que huele tan bien?".

Y en otra oportunidad, una niñita de seis años al visitar al buen religioso, exclamó: "

"Es que el Padre Pío vive entre las flores?".

Un perfume exquisito e indefinible

Unos decían que ese perfume parecía una esencia de violetas y rosas. Otros, que era una mezcla de esencias de jazmín y de azucenas.

Pero todos estaban de acuerdo en decir que era algo demasiado fino, exquisito e indefinible.

No todos podían percibir su aroma

Uno que se confesaba frecuentemente con el Padre y recibía sus consejos y dirección espiritual, le dijo un día:

"¿Padre, por qué yo no logro percibir ese perfume?"

Y el buen fraile le respondió:

"Es que usted vive aquí conmigo y no tienen necesidad de perfumes".

El propósito de Dios con este perfume.

Dios no da una puntada en falso. Todo lo que hace y permite tiene un fin y Él únicamente busca nuestro mayor bien.

Si a este amigo suyo le concedió este don tan especial es porque quería conseguir con ello un mayor bien para los fieles. Y en realidad lo consiguió…

Adaptación por Qriswell Quero, PildorasdeFe.net, del libro 0 publicado en: El Padre Pío de las 5 heridas de Cristo
Venezolano, esposo y padre de familia, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.
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