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Categoría: Caminando en la fe

Aprender a conocer a Dios a través del Misterio de la Santísima Trinidad, aprendemos del amor. Conoce las razones para amar a la Trinidad

Tenemos la capacidad de conocer ciertas verdades eternas sin la luz de la Fe. Por ejemplo, de acuerdo con la Iglesia, la verdad más grande es que Dios existe, se puede saber a través de la luz de la razón y por las obras de la creación. Aquí entonces quiero dejarte algunas razones por las que debemos amar a la Santísima Trinidad sin comprender mucho este misterio.

Existen verdades que no podemos conocer hasta que Dios nos las revela. La doctrina de Dios como una Trinidad de Tres Personas Divinas es un ejemplo de una Revelación Divina.

Esta es una de las creencias fundamentales de los Católicos, aunque no entendamos completamente su significado. Frank Sheed, uno de los grandes defensores de la Fe Católica del siglo XX, habla a menudo de los misterios de nuestra fe.

4 razones para amar a la Santísima Trinidad.

Frank, nos enseñó que la palabra misterio "no se refiere a una verdad de la que no podemos conocer nada; se refiere a una verdad de la que no podemos conocer todo".

1. Conocer el Misterio de la Trinidad.

La solemnidad de La Santísima Trinidad se celebra cada año el domingo siguiente del domingo de Pentecostés.

"El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana" (CIC 234).

Nunca podremos comprenderlo completamente, pero no por eso debemos temer a participar de este misterio.

Créanme, vale la pena conocerlo. ¿Para que más Dios podría revelárnoslo? Dispongámonos entonces a descubrir lo que nos enseña Dios y lo que significa en nuestras vidas.

Primero que todo, este misterio es importante porque Dios nos ha llamado a tener una relación con Él. Él quiere que obtengamos más que conocimientos acerca de Él; Él quiere que lo conozcamos personalmente.

Un elemento central de conocerlo es saber quién es Él. La doctrina de la Trinidad nos ayuda a saber quién es Dios.

Entonces, quienes deseen conocer a Dios tal y como es y entrar en una relación más profunda con Él, deben orar y estudiar las enseñanzas de la Iglesia para abrazar y recibir el conocimiento de Su Naturaleza Trina.

2. El Misterio de la Santísima Trinidad.

Las tres religiones más grandes del mundo profesan la creencia de un Dios Único: Judaísmo, Islamismo y Cristianismo. Por esta razón nos referimos a estas religiones como monoteístas.

En este sentido, cada una de estas religiones conoce algo de suma importancia acerca de Dios, Él es uno. Nunca podemos perder de vista esta verdad.

Esta es la primera gran verdad de ese misterio.

Los Cristianos saben y profesan un conocimiento más profundo de la naturaleza de Dios, lo que Dios es, que se extiende a Su identidad, que es Dios. Este es el misterio de la vida interna de Dios.

Este es el misterio de La Santísima Trinidad, quien, de acuerdo con el Papa Benedicto XVI:

"No es soledad infinita, sino una comunión de luz y amor" (Angelus, Junio 11, 2006)

Entonces, esto es lo que podemos decir de la Santísima Trinidad:

  • Dios es de naturaleza única, esto es, existe un solo Dios.
  • En Dios existen tres distintas personas: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo; cada uno es Dios, el mismo Dios. Ellos no son tres dioses.
  • Cada una de las personas de Dios posee la naturaleza de Dios en su totalidad (la naturaleza de Dios es Indivisible
  • El Padre es Dios, El Hijo es Dios y El Espíritu Santo es Dios.
  • El Padre no es El Hijo ni El Espíritu Santo. El Hijo no es el Padre ni el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es Padre ni el Hijo.

Nuestro razonamiento natural puede causarnos tropiezos en este punto. Nuestra razón puede confundirnos.

  • Un ejemplo confuso: Si me miro a mi mismo, a mi madre y a mi padre, puedo ver tres miembros de la especie humana, es decir, tres humanos. Entonces cuando considero las tres personas de Dios, puedo ser confundido por mi razón en ver tres miembros de la especie divina, es decir, tres dioses. Pero Dios no es una especie. Y Él no es tres dioses diferentes.

  • Otro ejemplo engañoso: Soy padre, soy hijo y soy esposo, pero esto difiere de la Trinidad. La Trinidad es tres personas diferentes, no tres modos de ver a la misma persona.

La Santísima Trinidad, como lo enseño el Papa Benedicto XVI en su discurso del Ángelus, es una comunión de personas.

  • Dios Padre, en Su infinito conocimiento, Se conoce perfectamente. Él es capaz de pensar por el mismo. Y ese conocimiento divino es tan creador que los pensamientos del Padre genera la persona del Hijo a través de ese conocimiento. Los teólogos llaman a esa persona – ese pensamiento – El verbo.

  • El amor infinito de Dios es tan creador que por el perfecto y mutuo amor entre Padre y el Hijo procede El Espíritu Santo.

Entonces comenzamos a comprender la verdad que Dios es una comunión de personas, una familia divina.

El amor y el conocimiento de Dios no tienen principio ni fin, por lo tanto, las tres personas de Dios son co-eternas, cada una sin principio ni fin.

3. Imagen y semejanza de Dios.

Ahora llegamos a la segunda verdad importante de esta doctrina y tiene que ver con nosotros.

Hombre y mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios. Aunque en algún sentido podemos perder nuestra semejanza a Dios por el pecado, en otro no podemos perder la imagen.

Por lo tanto, al aprender acerca de Dios y llegar a conocer quien es a través de la doctrina de La Trinidad, aprendemos algo de nosotros mismos.

No fuimos creados como seres aislados, fuimos hechos para vivir en comunidad. Fuimos creados para vivir y amar como Dios.

Todos sabemos que Dios es amor. Hemos visto que el conocimiento de Dios y la expresión de ese amor es la vida interna de la Santísima Trinidad.

Y eso nos enseña algo muy importante de nosotros mismos, si somos fieles a lo que fuimos creados, viviríamos y amaramos como Dios lo hace, y al hacerlo encontraríamos gozo y paz, lo cual es la única manera.

El amor de Dios es creador y sin límites. Eso lo vemos en el Evangelio

"Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna" (Juan 3,16)

Esta es la buena nueva de Jesucristo y el secreto de la vida! Dios no solo piensa en Él mismo, Él piensa en ti. Y ese pensamiento te creó. Tú existes porque Dios te pensó y formó una imagen tuya. Dios te ama perfectamente y ese amor sostiene tu ser y ahora te redime.

A través de la Redención, Él nos invita a compartir su vida interior y a ser miembros de su familia. Imagínate. Tomate un momento y deja que el amor de Dios empape el fondo de tu alma.

4. La Familia es Imagen de La Trinidad

Creados a su imagen, Dios nos llama a compartir su vida y obra. La familia, padre, madre e hijos, debe ser una imagen del amor que se comparte en la Santísima Trinidad.

De esta manera, la alianza del matrimonio es una imagen de La Nueva Alianza mediada por Jesucristo, El Verbo, de la Cruz. A través del amor incondicional y el sacrificio, hombre y mujer, en matrimonio, tienen parte en la obra de Dios y la redención.

El hombre ama a su esposa sin condiciones ni expectativas. Le entrega todo sin retener nada, dispuesto a sacrificar todo por ella, incluso la vida. La mujer ama a su esposo sin condiciones ni expectativas, sin retener nada, entregándose completamente a su esposo, dispuesta a dar la vida por él.

Este amor muto, santificado por Dios, es creador, y por ese amor son creados los hijos cuya imagen se creó primero en el pensamiento de Dios, hijos hechos para el cielo.

Oración a la Santísima Trinidad

Padre eterno, Tú enviaste tu Palabra para encarnarse en una Virgen y vivir entre nosotros para traernos la verdad y tu Espíritu para conducirnos hacia la santidad y hacia tu amor mismo. A través de tus tres Divinas Personas, llegamos a conocer el misterio de tu vida. Ayúdanos a adorarte, un Dios en tres Personas, proclamando y viviendo nuestra fe en ti. Te pedimos esto, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios, verdadero y vivo, por los siglos de los siglos. Amén

Sobre la Santísima Trinidad.

Redacción: Alejandra Pertuz, PildorasdeFe.net | Con información de: Integrated Catholic Life
Colombiana viviendo en Miami por los últimos 17 años. Madre de dos niñas, ama de casa, ingeniera. "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros". (Juan 15,16). Esta frase me empuja a enfrentar mi responsabilidad como cristiana
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