Categoría: Reflexiones

Papa Francisco: Ayuna para que los demás no ayunen por su pobreza

Ayunar es amar. Que nuestro ayuno voluntario sea el que impida tantos ayunos obligados de los pobres. Ayunemos desde la solidaridad

Antes de llegar a ser Papa, el Cardenal Jorge María Bergoglio, dejó un gran legado de reflexiones con unas excelentes homilías sobre distintos temas. Uno de ellos es sobre el tema del ayuno. En aquel entonces, por el año 2011, el Cardenal Bergoglio (ahora Papa Francisco) diría: Ayuna para que otros no ayunen por su pobreza. Yo digo que es una buena forma de reflexionar sobre en el cómo debería ser el ayuno que realicemos.

EL siguiente, es el extracto de la Homilía realizada el 10 de marzo de 2011, por el aquel entonces, Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J. (Papa Francisco).

Jesús nos dijo "para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos". Frente a esta palabra podemos conformarnos con hacer algunas buenas obras y darnos por satisfechos. La propuesta del Señor es más ambiciosa. Nos propone un obrar "desde la bondad". No se trata solamente de hacer obras buenas, se trata de obrar con bondad. Estamos en la puerta de la cuaresma y la tentación que podemos tener es la de reducirla a ciertas buenas prácticas que finalizan en la pascua, desperdiciando el caudal de gracia que puede significar este tiempo de conversión para toda nuestra vida.

¿Cómo debe ser nuestro ayuno?

Nuestro ayuno cuaresmal puede ser rutinario y llegar a ser un gesto maniqueo más que profético consistente en cerrar la boca, porque la materia y los alimentos son impuros: cuando el ayuno que Dios quiere es partir el propio pan con el hambriento; privarnos no sólo de lo superfluo, sino aún de lo necesario para ayudar al los que tienen menos; dar trabajo al que no lo tiene curar a los que están enfermos en su cuerpo o en su espíritu; hacernos cargo de los que sufren el azote de la droga o ayudar a prevenir la caída de tantos; el denunciar toda injusticia; el trabajar para que tantos, especialmente chicos en la calle, dejen de ser el paisaje habitual; el dar amor al que está solo y no sólo al que se nos acerca.

No creamos que es el comer o el ayunar lo que importa. Lo que hace verdadero el ayuno es el espíritu con que se come o se ayuna. Si pasar hambre fuera una bendición, serían benditos todos los hambrientos de la tierra y no tendríamos porque preocuparnos.

"Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande". (San Juan Crisóstomo)

Jesús ayunó según la tradición de su pueblo pero también compartió la mesa de ricos y pobres, de los justos y pecadores.

Ayuna para que otros no ayunen por su pobreza.

Ayunemos desde la solidaridad concreta como manifestación visible de la caridad de Cristo en nuestra vida. Así tiene sentido nuestro ayuno como gesto profético y acción eficaz. Así cobra sentido nuestro ayunar para que otros no ayunen. Ayunar es amar.

Necesitamos vivir la profundidad de no darle tanta importancia a la comida de la que nos privamos sino a la comida que posibilitamos a un hambriento con nuestras privaciones. Que nuestro ayuno voluntario sea el que impida tantos ayunos obligados de los pobres. Ayunar para que nadie tenga que ayunar a la fuerza.

Iniciando la cuaresma, benditos sean estos cuarenta días si nos entrenan el corazón en la actitud permanente de partir y repartir nuestro pan y nuestra vida con los más necesitados. Nuestro ayuno no puede ser dádiva ocasional sino una invitación a crecer en la libertad por la cual experimentamos que no es más feliz el que más tiene, sino el que más comparte porque ha entrado en la dinámica del amor gratuito de Dios.
 Que Dios los bendiga y le regale una Santa Cuaresma vivida den el amor de Dios por su pueblo. - Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco)

Adaptación y contenido agregado: Qriswell Quero, Con información extraida de: Arzobispado de Buenos aires

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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