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Categoría: Reflexiones

Tómate la oportunidad para hacer trabajos sencillos, demostrar tu amor por Jesús en cosas simples. Grandes gestos de amor provienen de los pequeños detalles

Cosas pequeñas y simples se transforman en grandes gestos de amor.

Hace unos días fui al funeral de un hombre llamado Willie. El obituario de Willie dice que él fue cocinero y encargado de mantenimiento de nuestra parroquia, y eso es cierto. Pero no menciona las galletas. A través de este testimonio quiero mostrarles que, muchas veces las cosas simples se transforman en grandes gestos de amor para otros.

Grandes gestos de amor de Pequeños detalles.

En las mañanas de los días de semana, cuando lo veíamos en la cocina o en salón parroquial en nuestro camino a la misa de las 8:00 am, Willie abría la puerta para nosotros con sus ojos brillantes viendo a nuestros niños.

"¿Cómo están?" Les saludaba alegremente, tocando gentilmente la mejilla de nuestro bebe con su torcido dedo índice o dando suaves palmadas en la cabeza de nuestro hijo de 4 años. "¡Asegúrense de regresar después de misa por una galleta!"

La mayoría de los niños de nuestra parroquia le llamaban "Sr. Willie", pero me imagino que nuestro hijo de 4 años no era el único que también le llamaba "Señor de las galletas". El amor de Willie por los niños estaba escrito en su rostro, y la forma como lo demostraba (además de sus sonrisas y alegres saludos) era dándoles galletas. No era inusual ver una línea de niños pequeños haciéndose camino hacia la cocina después de la misa diaria.

Cuando mi pequeño hijo descubrió este patrón hace algunos años, se me hizo impresionantemente fácil sacarlo fuera de casa para venir a misa conmigo en las mañanas. Habiendo estacionado nuestro vehículo, cruzábamos el estacionamiento de la iglesia y su pequeño cuello se estiraba hacia la puerta de la cocina buscando al Señor de las galletas. Al primer vistazo, sus ojos se encontraban con el del Sr. Willie, y no sé quién estaba más feliz de ver a quién.

Por supuesto, nosotros sabemos que el mayor regalo nos espera en la Santa Misa, y que no hay comida terrena que se compare al Pan del Cielo que Jesús nos ofrece ahí. El Sr. Willie honraba esto también. Cuando se quitaba su, de otra manera, permanente, gorra de béisbol al entrar a Misa, y se arrodillaba durante la consagración, él le demostraba a los niños la verdadera razón por la que veníamos a la iglesia.

Cuando la comida terrena es símbolo de la comida celestial, y Jesús nos dijo que dejáramos a los niños llegar a Él, entonces el Sr. Willie les mostraba a su manera a los niños el amor de Dios. Cuando él les daba galletas, él los hacía sentir bienvenidos y amados en la iglesia. Y sí, hubo veces (está bien, todo el tiempo) cuando yo no quería que mis hijos comieran dulces tan temprano en la mañana, pero ¿cómo iba a interponerme ante la situación tan profunda que estaba aconteciendo? No se trataba de las galletas. Se trataba de amor.

Humildad y Santidad

Cuando no estaba repartiendo galletas, él estaba trabajando. Duro. Él colocaba y doblaba mesas, colocaba sillas, retiraba sillas, cocinaba para los grupos, limpiaba los pisos y los baños, levantaba, acarreaba, restregaba, escalaba, reparaba y realizaba, por lo menos, otros veinte verbos que se refieren a acciones pesadas. Hasta donde sé, no hay muchas ceremonias de premiación para quienes realizan trabajos de conserjería. Pero debería haberlas. Es uno de los trabajos más duros que me puedo imaginar… y uno de los más santos.

En el libro "Donde hay amor, ahí está Dios" (Título original en inglés: Where there is love, there is God), la Madre Teresa dice "un padre jesuita me preguntó qué haré cuando ya no sea Madre Superiora. Yo le dije que sé limpiar de manera excepcional drenajes e inodoros". Ella continúa contando una historia acerca del tiempo cuando ella limpiaba "cuartos de baño" y un hombre vino queriendo ayudarla. Ella pensó que era un hermano y lo dejó que vertiera agua para ella. Él le agradeció efusivamente, y ella se dio cuenta de que no era un hermano sino un importante hombre de negocios.

"Tómate la oportunidad para hacer trabajos humildes... Para lavar y limpiar, para demostrar tu amor por Jesús en acciones amorosas reales".

Pero qué "acción tan amorosa" hacía Willie y cuánto le demostró su amor a Jesús con su trabajo.

En nuestra parroquia anterior, nosotros fuimos bendecidos con una conserje llamada Patty. Como Willie, Patty también amaba a los niños de nuestra parroquia. Recuerdo que una vez, cuando mi bebé estaba llorando y yo estaba exhausta y un poco avergonzada por la cantidad de ruido que ella estaba haciendo, Patty se me acercó y le sonrió a mi hija. "¿Eras tú quien cantaba tan maravillosamente?" le preguntó a mi bebé, y mi corazón se alegró de inmediato gracias a sus gentiles palabras.

Una vez escuché a Patty hablando sobre su manera de limpiar. "Cuando sacudo las Estaciones del Viacrucis, rezo las Estaciones" recuerdo que dijo. "Cuando limpio los bancos, rezo por las personas que se sientan en ellos". El trabajo de Patty, a los ojos del mundo, podría no ser glamoroso. Pero no me puedo imaginar otro trabajo que pudiera brillar más intensamente ante los ojos del Señor.

Limpiar es difícil.

Es una tarea que pareciera no tener fin. Tú haces que algo se vea bello y vienen otros y lo ensucian. Tan pronto como haces que el piso o la ventana resplandezca, la ves cubierta de pisadas y huellas nuevamente. ¿Cómo puede esta monotonía glorificar a Dios?

Sí lo hace. Lo hace en la manera más extraordinaria. Lo hace a través de la virtud de su humildad. Y es que tenemos un Dios de humildad, y quiere que nos parezcamos a Él.

Tenemos un Dios que limpió la suciedad.

La noche previa a Su muerte, Él se echó al suelo y limpió la mugre en los pies de sus amigos. Y en las semanas, meses y años previos a la muerte de Willie, él se echó al suelo y limpió la mugre que habían dejado los pies de sus amigos. Haciendo esto, ambos nos recordaron que lo que una vez fue opaco y sucio puede volver a brillar de nuevo. No solo los pies y los pisos, sino también las almas.

No puedo pensar una mejor manera de agradecerle a Willie su dedicación y amor que pasar tiempo en nuestra iglesia orando por él, quien murió después de una corta batalla contra el cáncer. Pero la cocina se siente inquietantemente vacía sin él, y durante aquel día, y aún ahora, mi hijo de 4 años me dijo triste y en repetidas ocasiones "Realmente extraño al Sr. Willie".

Yo lo extraño también. Él nos servía mucho más que solo galletas. Él nos servía además gozo, amabilidad y bondad. En su amor por los niños y en su humildad y ardua labor, Willie nos ayudó a conocer más de Dios. Ahora lo encomendamos al Dios al que sirvió.

Para quienes están leyendo esto, les pido por favor una oración por el descanso eterno del alma de Willie, y por las almas de todos los trabajadores humildes, durante las plegarias que hacemos en recuerdo de nuestros seres queridos que ya han partido. ¡Cómo necesitan nuestras oraciones! Y cómo necesitamos nosotros las de ellos.

Reflexiones de vida.

Redacción: María Mercedes Vanegas, PildorasdeFe.net | Con información de: Catholic Exchange

pildorasdefe maria mercedes venegasMaría Mercedes Vanegas, Nicaragüense viviendo en Alemania, soltera, ingeniera y - a ejemplo de San Francisco Javier - misionera en esta era tecnológica. Identificación evangelizadora: Ay de mí si no predico el Evangelio, pues muchos cristianos se dejan de hacer, por no haber personas que se ocupen en la evangelización

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