¡Un día feliz! No esperes a que te sonrían para sonreir y ser feliz
Padre Oscar: ¡Hoy me siento feliz! Creo, cada día más, que para recibir, primero hay que dar, y que para recoger tenemos que sembrar
Esta mañana ha amanecido para mí un día feliz. Quizás ha influido que al salir de mi habitación mis tres mascotas: Nana, Nina y Nuna estaban emocionadas moviendo la cola y con todo el cuerpo saludándome y hasta se me echaron encima de la emoción.
Así que, esto me ha hecho pensar en todas las cosas buenas que tengo, las personas queridas que me rodean y he decidido que hoy será un día muy feliz.
No quiero pasar mi vida esperando a que llegue no se qué para sentirme feliz, porque en esas esperas se nos va la vida. Por eso:
"¡Hoy me siento feliz!"
Creo, cada día más, que para recibir, primero hay que dar, y que para recoger tenemos que sembrar. Así que dar a los que nos quieren y queremos, nuestro cariño, tiempo, paciencia, y comprensión, aunque nos parezca que nos quedamos con las manos vacías, enseguida se nos llenarán, ya que con las manos llenas, no podremos recibir.
No esperes a que te sonrían
Hoy he salido de casa sonriendo, y todo con el que me cruzaba le he sonreído, porque no hay que esperar a que te sonrían para sonreír; es mejor ser el primero, ya que la sonrisa es contagiosa.
Se puede ser el primero en dar ese beso, ese abrazo, esa palabra cariñosa, a quien más quieres, puedes tomar la iniciativa, no hay que esperar el turno. ¡El que empieza gana!.
Hablaremos con los amigos y les diremos lo que sentimos por ellos, no debemos esperar a que nos falten para hacer un emocionado panegírico.
Haremos los pequeños trabajos que estén a nuestro alcance y si viene ese maravilloso momento de servir lo haré de corazón.
Mil y una razón para ser feliz
Esta es nuestra vida, está aquí y ahora. Sí buscamos con interés, encontraremos mil y una razones para ser felices. Valoraremos nuestro cuerpo, nuestra salud, y no esperaremos a ponernos muy enfermos para darnos cuenta de lo bien que estamos.
Sabemos que la vida es frágil, así que, cada uno dentro de nuestras limitaciones, deberemos cuidarnos. Ser respetuosos con nuestro cuerpo, cuidándole y alimentándole adecuadamente.
No esperaremos tener una gran ruptura para pedir perdón, ni a la separación para intentar reconciliarnos, porque decir lo siento, no es tan difícil, y una disculpa a tiempo, puede evitar un gran drama.
No esperaremos a que nos digan los demás, lo mucho que valemos; apartaremos la humildad y reconoceremos nuestros dones, que sabemos que los tenemos.
Disfrutaremos cada día pensando es que es un día feliz, y valoraremos nuestras pequeñas cosas que hacen tan agradable nuestra vida diaria.
Agradeceremos a Dios por todas las oportunidades de amar y servir que a diario tenemos.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.







