Evangelio de hoy Domingo y Lecturas del día 20 de septiembre 2026 - San Mateo 20,1-16
Evangelio de hoy domingo 20 de septiembre 2026 🙌 Lecturas del día, Mateo 20,1-16: ¿Envidia ante la generosidad? El dueño llama a toda hora y paga igual a todos
"¿Tienen envidia porque soy generoso?" es la frase del evangelio de hoy Domingo 20 de septiembre de 2026, con las lecturas y la reflexión que inspira en el Domingo de la semana XXV del tiempo ordinario.
¿Has sentido alguna vez que tus esfuerzos no son reconocidos mientras otros parecen recibir bendiciones sin haber trabajado tanto?
La Palabra diaria en San Mateo 20,1-16 nos muestra a Jesús relatando la parábola de los trabajadores de la viña. El Señor nos enseña que el Reino de los cielos no funciona con nuestras lógicas de méritos o de antigüedad, sino bajo la sorprendente bondad del Padre, que sale a buscar a los obreros a distintas horas del día y recompensa a todos con la misma moneda. Reflexionemos con las lecturas y la reflexión explicada.
Índice lecturas de hoy
Santo del día
Mensaje del Evangelio
¿Tienen envidia porque soy generoso? (Cf. Mateo 20,1-16a)

Lecturas del día Domingo
Isaías 55,6-9: Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes
Busquen al Señor mientras se le encuentra, llámenlo mientras está cerca. Que el malvado abandone su camino, y el hombre perverso sus pensamientos; que se vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Porque mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni los caminos de ustedes son mis caminos, oráculo del Señor. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos a los caminos de ustedes, y mis pensamientos a los pensamientos de ustedes. Palabra de Dios.
Salmo del día
Salmo 145: El Señor está cerca de los que lo invocan (R)
Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable. /R.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. /R.
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones. El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan con sinceridad. /R.
Segunda lectura
Filipenses 1,20-24.27: Para mí la vida es Cristo
Hermanos: Espero y confío firmemente en que no seré confundido en nada. Al contrario, con la plena seguridad de siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa un trabajo fecundo, no sé qué elegir. Me siento apremiado por las dos cosas: por una parte, deseo morir para estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero por otra, es más necesario para ustedes que yo permanezca en la carne. Solamente les pido que se comporten como dignos ciudadanos del Evangelio de Cristo. Palabra de Dios.
Aclamación del día
Aleluya, aleluya. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya. (Cf. Hechos 16,14)
Evangelio del día Domingo
Lectura del día: Mateo 20,1-16a: ¿Tienen envidia porque soy generoso?
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Y ellos fueron. Salió de nuevo a mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde, salió otra vez y encontró todavía a otros, y les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?' Ellos le respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario de la viña dijo a su administrador: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das el mismo sueldo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentarios al Evangelio de hoy
Este Evangelio nos confronta hoy sobre la manera en que juzgamos la bondad del Señor. Jesús nos revela que Dios no es un patrón calculador, sino un Padre que desea que todos alcancen la plenitud, sin importar si llegaron a la fe en su juventud o en el último aliento de sus vidas. Como cristianos, estamos llamados a erradicar de nuestro corazón la envidia y las comparaciones dañinas. Debemos aprender a trabajar en la construcción del Reino con gratitud constante, celebrando con sincera alegría la salvación de quienes nos rodean, porque la gracia no se cobra, se acoge.
La página del Evangelio de hoy (cfr. Mt 20,1-16) narra la parábola de los trabajadores llamados a jornal por el dueño de una viña. A través de esta historia, Jesús nos muestra el sorprendente modo de actuar de Dios, representado en dos actitudes del dueño: la llamada y la recompensa...
El dueño de la viña sale en cinco ocasiones a la plaza y llama a trabajar para él: a las seis, a las nueve, a las doce, a las tres y a las cinco de la tarde. Es conmovedora la imagen de este dueño que sale varias veces a la plaza a buscar trabajadores para su viña. Ese dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, a cualquier hora. Dios actúa así también hoy: nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que hemos de aceptar e imitar. Él no está encerrado en su mundo, sino que “sale”: Dios siempre está en salida, buscándonos; no está encerrado. Dios sale, sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor...
Dios siempre paga el máximo. No se queda a mitad del pago. Paga todo. Y aquí se comprende que Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, que es otro problema, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial, que sale continuamente a invitar y paga el máximo salario a todos... De hecho, Dios se comporta así: no mira el tiempo y los resultados, sino la disponibilidad; mira la generosidad con la que nos ponemos a su servicio. Su actuar es más que justo, en el sentido de que va más allá de la justicia y se manifiesta en la Gracia. Todo es Gracia. Nuestra salvación es Gracia. Nuestra santidad es Gracia. Donándonos la Gracia, Él nos da más de lo que merecemos. Y entonces, quien razona con la lógica humana, la de los méritos adquiridos con la propia habilidad, pasa de ser el primero a ser el último. El que piensa en sus propios méritos, fracasa; quien se confía con humildad a la misericordia del Padre, pasa de último, como el Buen Ladrón, a primero (cfr. v. 16).
- Papa Francisco, Ángelus, 20 de septiembre de 2020.
Evangelio del día: video
¿Qué enseñanza tiene Dios en el día de hoy? Esta es la meditación en audio del Evangelio de hoy Domingo, según San Mateo 20,1-16a: "¿Tienen envidia porque soy generoso?".
Puedes invocar, si deseas, la ayuda del Espíritu Santo, para que te ayude a meditar la reflexión Domingo.
Oración al Espíritu Santo
Une las enseñanzas del Evangelio con una reflexión y oración al Espíritu Santo y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu camino.
Intenciones del día: peticiones de oración
El evangelio del día Domingo 20 de septiembre de 2026, y sus lecturas, en San Mateo 20,1-16a, reflexiona sobre "¿Tienen envidia porque soy generoso?".
Hoy, tienes la oportunidad de dejar a un lado las comparaciones, aprendiendo a alegrarte sinceramente por el bien que reciben los demás. Recuerda que el Padre siempre tiene suficiente amor para saciar a todos sus hijos. ¿En qué necesidad te habló Jesús en el Evangelio? Tu trabajo en la viña del Señor, por más humilde o cansado que parezca a veces, nunca pasa desapercibido ante sus ojos. Cultiva en tu interior un espíritu de gratitud, sabiendo que su misericordia te ha rescatado. Levanta la mirada con esperanza y camina seguro, confiando en la generosidad de Dios para tu vida y la de tu familia.
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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre la parábola de los jornaleros de la viña en el Evangelio
La parábola no niega el valor del trabajo. Jesús habla del Reino. El dueño cumple lo pactado con los primeros y quiere dar a los últimos lo que necesitan. Nosotros solemos calcular méritos; Dios mira a quien llama. El denario es imagen de la vida que Él regala. Como dice Isaías: «Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos» (Isaías 55,8).
Porque el corazón se acostumbra a comparar. Cuando hemos aguantado el peso del día, nos cuesta ver que otro reciba lo mismo sin haber sudado igual. Esa protesta revela una fe que todavía lleva cuentas. El Evangelio nos invita a pasar de la queja a la gratitud: haber sido llamados ya es un don. San Gregorio Magno recuerda que las distintas horas son las edades de la vida, y que el Señor sigue buscando hasta el final.
Nunca es tarde para responder si el corazón se abre. El dueño sale también al caer la tarde. Eso consuela a quien cree que ya desperdició demasiado. Al mismo tiempo, no nos deja dormidos: mientras hay día, hay llamada. Estamos invitados a entrar ahora, sin seguir negociando condiciones. Como lo dijo san Pablo: «Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo» (Filipenses 1,27).
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