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Evangelio de hoy Sábado y Lecturas del día 19 de septiembre 2026 - San Lucas 8,4-15

Evangelio de hoy sábado 19 de septiembre 2026 🙌 Lecturas del día, Lucas 8,4-15: El sembrador siembra la Palabra y el corazón que la acoge da buenos frutos

"Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto" es la frase del evangelio de hoy Sábado 19 de septiembre de 2026, con las lecturas del día y la reflexión católica que inspira en el Sábado de la semana XXIV del tiempo ordinario.

¿Te has preguntado cuánto dejamos de crecer debido a esas preocupaciones que, poco a poco, ahogan nuestro deseo de buscar a Dios? La lectura del Evangelio de hoy (Lucas 8,4-15) nos presenta a Jesús contando la parábola del sembrador, en la que Él mismo esparce la semilla de la gracia por todo tipo de corazones humanos, sin distinción. El Señor nos revela que las preocupaciones y ansiedades pueden terminar ahogando nuestra fe si no cultivamos un corazón dócil y receptivo; en cambio, nos invita a convertirnos en tierra fértil que acoge su mensaje, se aferra a él y da fruto abundante. Reflexionemos con las lecturas y la reflexión explicada.

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Mensaje del Evangelio

Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto (Cf. Lucas 8,4-15)

Evangelio de hoy sábado, Lucas 8,4-15: Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto

Lecturas del día Sábado

1 Corintios 15,35-37.42-49: Se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible

Hermanos: Alguno preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo vuelven a la vida? ¡Necio! Lo que tú siembras no cobra vida si antes no muere. Y lo que siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. Así pasa con la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible; se siembra un cuerpo despreciable y resucita glorioso; se siembra un cuerpo débil y resucita lleno de fortaleza; se siembra un cuerpo animal y resucita un cuerpo espiritual. Porque si hay un cuerpo animal, también hay un cuerpo espiritual. En efecto, dice la Escritura: El primer hombre, Adán, fue un ser animado; el último Adán es un espíritu que da vida. Pero no existió primero lo espiritual, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre, formado de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como era el hombre terrenal, así son también los terrenales; como es el celestial, así son también los celestiales. Y de la misma manera que hemos revestido la imagen del hombre terrenal, revestiremos también la imagen del hombre celestial. Palabra de Dios.

Salmo del día

Salmo 55: Caminaré en la presencia de Dios, a la luz de la vida (R)

Mis enemigos retrocederán el día en que yo clame a ti; yo sé muy bien que Dios está de mi parte. /R.

En Dios, cuya palabra alabo, en el Señor, cuya palabra alabo, en Dios confío y no temo: ¿qué puede hacerme un simple mortal? /R.

Mantengo, oh Dios, los votos que te hice y te ofrezco mis sacrificios de alabanza, porque tú libraste mi vida de la muerte y mis pies de la caída, para que camine en la presencia de Dios, a la luz de la vida. /R.

Evangelio del día Sábado

Lectura del día: Lucas 8,4-15: Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto

En aquel tiempo, como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo en parábola:

Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino, fue pisoteada y los pájaros se la comieron.

Otra parte cayó sobre la roca; brotó, pero se secó por falta de humedad.

Otra cayó entre espinos, y los espinos, que crecieron con ella, la ahogaron.

Otra parte cayó en tierra buena, brotó y dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: ¡El que tenga oídos para oír, que oiga!

Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y él les dijo:

A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que mirando no vean, y oyendo no comprendan. La parábola quiere decir esto: La semilla es la palabra de Dios.

Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los que están sobre la roca son los que, al escuchar, acogen la palabra con alegría; pero no tienen raíz: creen por un tiempo y, en el momento de la prueba, se apartan.

Los que cayeron entre espinos son los que escuchan, pero en el camino se ahogan por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurar.

Lo que cayó en tierra buena son los que, con un corazón bueno y dispuesto, acogen la palabra y dan fruto por su constancia. Palabra del Señor.

Comentarios al Evangelio de hoy

El Evangelio de hoy nos presenta la forma de enseñar de Jesús, mostrándonos que la gracia requiere nuestra apertura para transformar nuestras vidas y guiar nuestras decisiones. A menudo nos justificamos diciendo que no tenemos tiempo para orar, permitiendo que el ruido de nuestras vidas, las preocupaciones y responsabilidades ahoguen la voz de Dios. Como cristianos, debemos examinar y reordenar el terreno de nuestras prioridades, desprendiéndonos de los apegos que ocupan demasiado espacio en nuestros corazones.

Hoy me gustaría detenerme en una parábola un poco particular, porque es una especie de introducción a todas las parábolas. Me refiero a la del sembrador (cf. Mt 13,1-17). En cierto sentido, en este relato podemos reconocer la forma de comunicarse de Jesús, que tiene mucho que enseñarnos para el anuncio del Evangelio hoy...

La parábola del sembrador habla precisamente de la dinámica de la palabra de Dios y de los efectos que produce. De hecho, cada palabra del Evangelio es como una semilla que se arroja al terreno de nuestra vida. [...] Un sembrador, bastante original, sale a sembrar, pero no se preocupa de dónde cae la semilla. La arroja incluso donde es improbable que dé fruto: en el camino, entre las piedras, entre los espinos. Esta actitud sorprende a los oyentes y los lleva a preguntarse: ¿por qué?...

Es cierto que el destino de la semilla depende también de la forma en que la acoge el terreno y de la situación en que se encuentra, pero ante todo, con esta parábola, Jesús nos dice que Dios arroja la semilla de su palabra sobre todo tipo de terreno, es decir, en cualquier situación en la que nos encontremos: a veces somos más superficiales y distraídos, a veces nos dejamos llevar por el entusiasmo, a veces estamos agobiados por las preocupaciones de la vida, pero también hay momentos en los que estamos disponibles y acogedores. Dios confía y espera que tarde o temprano la semilla florezca. Él nos ama así: no espera a que seamos el mejor terreno, siempre nos da generosamente su palabra... Queridos hermanos y hermanas, ¿en qué situación de la vida nos alcanza hoy la palabra de Dios? Pidamos al Señor la gracia de acoger siempre esta semilla que es su palabra. Y si nos damos cuenta de que no somos terreno fértil, no nos desanimemos, sino pidámosle que siga trabajando en nosotros para convertirnos en terreno mejor.

- Papa León XIV, Audiencia general, «El sembrador», 21 de mayo de 2025.

Evangelio del día: video

¿Qué enseñanza tiene Dios en el día de hoy? Esta es la meditación en audio del Evangelio de hoy Sábado, según San Lucas 8,4-15: "Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto".

Puedes invocar, si deseas, la ayuda del Espíritu Santo, para que te ayude a meditar la reflexión Sábado.

Oración al Espíritu Santo

Une las enseñanzas del Evangelio con una reflexión y oración al Espíritu Santo y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu camino.

Oración al Espíritu Santo: Sábado 19 de septiembre 2026 ¿Protección para los hijos al salir de casa? El Espíritu de Dios los guarda y los guía en todo momento

Intenciones del día: peticiones de oración

El evangelio del día Sábado 19 de septiembre de 2026, y sus lecturas, en San Lucas 8,4-15, reflexiona sobre "Los de la tierra buena son los que acogen la palabra y dan mucho fruto".

Hoy tienes la oportunidad de liberar tu corazón de las preocupaciones que a menudo te frenan, permitiendo que la semilla de Cristo madure en tu vida a través de la oración, la perseverancia y las decisiones que tomas cada día. ¿En qué área concreta de necesidad te ha hablado Jesús en el Evangelio de hoy? Tu vida está destinada a ser una cosecha de amor y esperanza. No permitas que las preocupaciones te roben la paz de pertenecer al Señor, pues Él ha sembrado grandes cosas en ti. Confía en Su obra y observa, con el paso del tiempo, cómo esos lugares que antes parecían desiertos comienzan a florecer.

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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre acoger la Palabra y dar fruto

En boca de Jesús, la semilla es la Palabra de Dios. El sembrador la echa en todo terreno, también donde parece que no va a nacer. Eso consuela y obliga a la vez: Dios no espera a que estemos listos para hablarnos. La cuestión no es si la semilla es buena, sino qué sitio le hacemos cuando llega a nosotros y si la dejamos quedarse.

Jesús señala tres obstáculos. En el camino, la Palabra se oye y se pierde. En la piedra, se recibe con alegría, pero no hay raíz y la prueba la seca. Entre espinas, las preocupaciones, las riquezas y los placeres la van ahogando. No es que Dios siembre mal. A veces no dejamos que lo oído madure. El Catecismo recuerda que las palabras no bastan y hacen falta obras (CIC 546).

Pide un corazón bien dispuesto que escuche, retenga y dé fruto con constancia. No pide un arranque bonito, sino que lo oído se quede cuando llega la tentación y cuando la vida se llena de afanes. Santiago lo dice claro: «Sean ejecutores de la Palabra y no solo oidores» (Santiago 1,22). Esa constancia, sostenida por la gracia, va haciendo buena la tierra poco a poco.

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