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Evangelio del día Sábado y Lecturas de Hoy 27 de Junio 2026 - San Mateo 8,5-17

Evangelio del día Sábado 27 de junio 2026 🙌 Medita las lecturas de hoy, Mateo 8,5-17: ¿Tienes una fe firme? Aprende a confiar en el poder de Su Palabra

"Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob" es la frase del evangelio de hoy Sábado 27 de junio de 2026, con las lecturas del día y la reflexión católica que inspira en el Sábado de la semana XII del tiempo ordinario. La Palabra diaria en San Mateo 8,5-17 nos muestra a Jesús admirado ante la inmensa fe de un centurión pagano que intercede por su siervo. El Señor revela que la salvación no es exclusiva de un pueblo, sino que está abierta universalmente a todos los corazones humildes y confiados. Explora las lecturas del día con la reflexión de hoy explicada.

Índice lecturas de hoy

Santo del día

El autor de la Pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es desconocido y se cree que reproduce la imagen de la Virgen hecha por San Lucas Evangelista
San Cirilo Presidió el Concilio de Éfeso en el que defendió los Dogmas de la unidad de persona en Cristo y la Divina Maternidad de la Virgen María

Mensaje del Evangelio

Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob (Cf. Mateo 8,5-17)

Evangelio de hoy Sábado, Mateo 8,5-17: Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob

Oración de serenidad: Jesús, Señor de lo imposible

Jesús, Dios de lo imposible, me presento ante Ti con el corazón necesitado, admirando la fe inmensa del centurión. Reconozco que muchas veces me dejo vencer por la duda y la angustia cuando las dificultades me acorralan. Perdona mi falta de confianza en tu poder infinito. Ayúdame a creer verdaderamente que una sola palabra tuya basta para sanar mis heridas, ordenar mi vida y traerme paz. No soy digno de que entres en mi casa, pero anhelo tu presencia salvadora. Aumenta mi fe, Señor mío, para que descanse con total abandono en tus promesas eternas. Amén.

Lecturas del día Sábado

Lamentaciones 2,2.10-14.18-19: Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor

El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su furor las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y a sus príncipes. Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han echado polvo sobre la cabeza y se han vestido de cilicio; inclinan su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén. Mis ojos se consumen por las lágrimas, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama por tierra, a causa del desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen los niños y los lactantes en las plazas de la ciudad. Dicen a sus madres: "¿Dónde hay pan y vino?", mientras desfallecen como heridos en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres. ¿A quién te compararé? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para consolarte, virgen, hija de Sión? Porque es grande como el mar tu desastre: ¿quién te podrá sanar? Tus profetas tuvieron para ti visiones falsas y engañosas, y no descubrieron tu culpa para cambiar tu suerte, sino que te anunciaron oráculos falsos y seductores. Clama al Señor de todo corazón, gime, hija de Sión; derrama tus lágrimas como un torrente, de día y de noche; no te des reposo, que no descansen tus ojos. Levántate, grita en la noche, al comenzar las vigilias; derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor; levanta tus manos hacia él por la vida de tus niños, que desfallecen de hambre en las esquinas de todas las calles. Palabra de Dios.

Salmo del día

Salmo 74(73): No olvides la vida de tus pobres, Señor (R)

¿Por qué, oh Dios, nos rechazas para siempre? ¿Por qué humea tu cólera contra las ovejas de tu rebaño? Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que rescataste para tu posesión, del monte Sión, donde pusiste tu morada. /R.

Dirige tus pasos hacia estas ruinas sin fin: el enemigo ha destruido todo en el santuario. Tus adversarios rugían en el lugar de tus asambleas, y pusieron sus propios estandartes como señales. /R.

Como los que levantan el hacha en la espesura del bosque, destrozaron de un golpe todas las puertas, a hachazos y a mazazos. Prendieron fuego a tu santuario, profanaron hasta el suelo la morada de tu Nombre. /R.

Mira tu alianza, porque los rincones oscuros del país están llenos de moradas de violencia. Que el oprimido no se retire avergonzado, que el pobre y el indigente alaben tu Nombre. /R.

Evangelio del día Sábado

Lectura del día: Mateo 8,5-17: Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".

Jesús le dijo: "Yo iré a sanarlo".

Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que digas una palabra y mi sirviente sanará. Porque yo también soy un hombre sometido a autoridad y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: 'Ve', y va; y al otro: 'Ven', y viene; y a mi siervo: 'Haz esto', y lo hace".

Al oír esto, Jesús se admiró y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que en Israel no he encontrado a nadie con tanta fe.

Y les digo que muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos, mientras que los herederos del Reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes".

Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que se haga contigo conforme a tu fe". Y en aquel mismo momento el sirviente quedó sano.

Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y ella se levantó y comenzó a servirle.

Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con su palabra y sanó a todos los enfermos, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: "Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentarios al Evangelio de hoy

A la luz del Evangelio de este día, queda al descubierto que el amor compasivo de Dios no reconoce fronteras. Jesús se maravilla ante la profunda fe de un oficial pagano, enseñándonos que la salvación es para todos los que se acercan con corazón sincero y humilde. Como cristianos, estamos llamados a vivir esta misma universalidad en nuestras acciones cotidianas. Debemos dejar a un lado los prejuicios y el orgullo, abrazando a quienes sufren a nuestro alrededor. Solamente cultivando una confianza tan firme como la del centurión lograremos ser verdaderos instrumentos de sanación y paz para nuestros hermanos.

"Fijaos en la fe del centurión. Era un pagano, pues era centurión de las tropas romanas. Sin embargo, en él se cumplió lo que Jesús anunció: que muchos vendrían de oriente y occidente. Este centurión no era de la casa de Israel y, no obstante, se acercó al Señor con tal fe y humildad que mereció que su siervo fuera sanado. Dijo: 'No soy digno de que entres bajo mi techo, pero dilo de palabra y mi criado quedará sano'. Teniéndose por indigno de que el Señor entrara en su casa terrena, demostró ser digno de recibir al Señor en su corazón. Jesús no entró en la casa del centurión, pero sanó a su siervo. Estando ausente en el cuerpo, estaba presente con su majestad soberana. Alabó su fe. El Señor no encontró en Israel tanta fe; es decir, en el pueblo en el que había nacido y al que había sido enviado, no encontró una fe tan grande. Reconozcamos en él, hermanos míos, la humildad coronada. Se creía indigno, pero el Señor lo hizo digno. Así también nosotros, cuando recibimos al Señor, acerquémonos con gran humildad."

- San Agustín de Hipona, Sermón 62, 1-2.

Evangelio del día: video

¿Qué mensaje tiene Dios para mí en el día de hoy? Escucha la meditación en audio del Evangelio de hoy Sábado, según San Mateo 8,5-17: "Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob".

Pidamos ayuda al Espíritu Santo, para que nos ayude a meditar la reflexión de las lecturas de hoy Sábado.

Oración al Espíritu Santo

Une las enseñanzas del Evangelio con una meditación y oración del día al Espíritu Santo, y permite que sus inspiraciones sean fuerza y paz para tu vida.

Oración del día al Espíritu Santo: Sábado 27 de junio de 2026: El Espíritu de Vida te ayuda a vivir el descanso con gratitud y presencia ¡Recibe su mirada nueva!

Intenciones del día: peticiones de oración

En el evangelio del día Sábado 27 de junio de 2026, con las lecturas del día en San Mateo 8,5-17, reflexiona sobre "Muchos vendrán del este y del oeste y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob". Hoy, tenemos la clara invitación de abandonar la arrogancia y confiar humildemente en la misericordia sanadora de Cristo.

¿En qué necesidad te habló Jesús hoy a través del Evangelio de hoy sábado? Tu fe tiene el poder extraordinario de mover el corazón de Dios. No permitas que la duda apague tu intercesión. Confía plenamente; basta una sola palabra de su amor para transformar todo tu dolor en infinita paz. Dinos en los comentarios, y estaremos orando por tus intenciones. Comparte esta reflexión del día con alguien que necesite esperanza hoy. Suscríbete gratis y recibe tu bendición diaria cada mañana directamente en tu correo, con su reflexión católica.

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❓ FAQ: Preguntas Frecuentes sobre la sanación del siervo del centurión

Jesús se maravilló porque, siendo un pagano fuera del pacto de Israel, el centurión demostró una confianza absoluta en la autoridad divina sin exigir pruebas visibles ni la presencia física de Cristo. Esta actitud contrasta con la incredulidad de muchos en su propio pueblo. Como enseña San Juan Crisóstomo: "Con su profunda humildad, el centurión atrajo la mirada del Salvador mucho más que con grandes prodigios".

Esta hermosa frase refleja el reconocimiento profundo de nuestra miseria humana frente a la infinita majestad de Dios. La Iglesia Católica la ha incorporado sabiamente en la liturgia eucarística para prepararnos a recibir la comunión. El Catecismo nos enseña que, al pronunciarla, "expresamos nuestra humildad y la necesidad absoluta de la gracia curativa del Señor antes de acogerlo sacramentalmente en nuestro pobre corazón".

Jesús anunciaba la universalidad del Evangelio y de la salvación eterna. El Reino de los cielos no está reservado exclusivamente para un grupo selecto o nación particular, sino para todos los que creen verdaderamente. Nos recuerda la hermosa promesa profética: "Volverán sus ojos a mí desde los extremos de la tierra y serán salvados" (Isaías 45,22), abriendo así las puertas del amor divino al mundo entero.

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