Papa Francisco: Abre el corazón al poder del Espíritu Santo
Papa Francisco: Abre el corazón al poder del Espíritu Santo en tu vida. Cuando respires en la oración, recibirás el aire fresco del Espíritu
Abre el corazón al poder del Espíritu Santo, palabras sabias del Papa Francisco, pues sabemos que el Espíritu Santo es la tercera persona en la Trinidad, está presente la actividad del mismísimo Dios en medio de nosotros. Él es completamente Dios. Él es eterno, omnisciente, omnipresente, tiene voluntad y puede habla
Cuando sentimos la dirección de Dios, el desafío de Dios, o el apoyo de Dios y su bienestar, decimos que es el Espíritu Santo está trabajando en nuestras vidas. Él está vivo. Él es una persona
El Espíritu es mencionado a menudo en la Biblia. En el Libro del Génesis lo vemos como el "aliento de Dios que se movía sobre la faz de las aguas", como participando directamente en la creación (1,2). Más adelante, y con frecuencia, a leemos el Espíritu del Señor, haciendo referencia al Espíritu Santo.
"Cuando respiramos, en la oración, recibimos el aire fresco del Espíritu y al exhalarlo proclamamos a Jesucristo suscitado por el mismo Espíritu", es lo que ha expresado el Papa Francisco en el encuentro con los miembros de la Fraternidad Católica de las Comunidades y Asociaciones Carismáticas de Alianza, que celebra en estos días su congreso dedicado al tema "Alabanza y adoración para una nueva evangelización". A continuación la reflexión del Papa Francisco.
No tener miedo a las diferencias.
La unidad no es uniformidad, no es hacer todo juntos obligatoriamente, ni tampoco perder la identidad.
Unidad en la diversidad es precisamente lo contrario; es reconocer y aceptar con alegría los diferentes dones que el Espíritu Santo da a cada uno y ponerlos al servicio de todos en la Iglesia.
Es saber escuchar, aceptar las diferencias, tener la libertad de pensar de forma diversa y manifestarlo. Con todo el respeto por el otro, que es mi hermano. No tengáis miedo de las diferencias.
La Iglesia y todos los cristianos necesitan abrir el corazón a la acción santificadora del Espíritu Santo que se revela en Cristo y nos lleva al encuentro personal con él. ¿Vives esta experiencia? Compartela. Y para compartirla hay que vivirla y ser testigos de ella.
En la oración recibimos al Espíritu Santo.
La alabanza es la inspiración que nos da la vida, porque es la intimidad con Dios que cada día crece con la alabanza.
La respiración tiene dos fases: inhalar, o sea meter el aire dentro y exhalar, esto es, dejarlo salir. La vida espiritual se alimenta, se nutre con la oración, y se manifiesta en la misión: inhalación, la oración, y exhalación.
Cuando respiramos, en la oración, recibimos el aire fresco del Espíritu y al exhalarlo proclamamos a Jesucristo suscitado por el mismo Espíritu. Nadie puede vivir sin respirar.
Lo mismo sucede con el cristiano: sin alabanza y sin la misión no vive como un cristiano. Y con la alabanza, la adoración. Se habla poco de adorar.
¿Que hacemos al rezar? Pedimos cosas a Dios, damos gracias... Pero la adoración, adorar a Dios. Esto forma parte de la respiración: la alabanza y la adoración.
Fue la Renovación Carismática quien recordó a la Iglesia la necesidad y la importancia de la oración en la alabanza que es el reconocimiento de la soberanía de Dios sobre nosotros y sobre toda la creación expresado en la danza, la música y el canto.
La oración de alabanza nos hace fecundos.
Sara se puso a bailar cuando supo que era fecunda ¡a los noventa años. La fecundidad alaba al Señor. Y junto con la oración de alabanza, la de intercesión que hoy es un grito al Padre por nuestros hermanos cristianos perseguidos y asesinados, y por la paz en nuestro mundo, trastornado´.
La Renovación Carismática es, por su naturaleza ecuménica, (citando las palabras del beato Pablo VI):
"La fuerza de la evangelización quedará muy debilitada si los que anuncian el Evangelio están divididos entre sí por todo tipo de rupturas... El Testamento espiritual del Señor nos dice que la unidad entre sus seguidores no es sólo una prueba de que somos suyos, sino también de que él es el enviado del Padre, criterio de la credibilidad de los cristianos y del mismo Cristo. Sí, la suerte de la evangelización está ciertamente vinculada al testimonio de unidad dado por la Iglesia".
Por lo tanto el ecumenismo espiritual, es orar juntos y proclamar juntos que Jesús es el Señor e intervenir juntos para ayudar a los pobres, en todas sus pobrezas.
Hay que hacer esto y no olvidar que hoy en día la sangre de Jesús, derramada por muchos de sus mártires cristianos en diversas partes del mundo, nos desafía y nos empuja a la unidad.
Para los perseguidores, no estamos divididos; no somos luteranos, ortodoxos, evangélicos, católicos. ¡No! Somos uno. Para los perseguidores somos cristianos. No interesa nada más. Este es el ecumenismo de la sangre que vivimos hoy.
Abre el corazón al Espíritu Santo y verás su acción santificadora en todo lo que hagas en tu vida.
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.







