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Papa Francisco: El Vanidoso vive para Aparentar

Papa Francisco: La vanidad siembra malestar. Es como esas personas que se maquillan mucho y luego temen que la lluvia les quite todo. Viven para aparentar

Vivir en un mundo de apariencias para tratar de agradar más a los demás o simplemente por "creernos" algo superior a los otros, es vivir en un mundo de fantasías, un mundo que al final de la vida puede terminar en dolor, tristeza y frustración.

Lo siguiente, es una reflexión que ha dicho el Papa Francisco en una de sus acostumbradas homilías realizadas durante la Santa Misa en la Casa de Santa Marta, el 27 de diciembre, 2016. "Cuidémonos de la vanidad que nos aleja de la verdad y nos hace parecer como una burbuja de jabón."

El Santo Padre Francisco, basándose en el pasaje del libro de Eclesiastés en la primera lectura, señaló que, aun cuando lo hacen bien, los cristianos deben evitar la tentación de aparentar, de hacerse ver. A continuación el mensaje del Papa Francisco.

La tentación de la vanidad.

"Si tú, no tienes algo consistente, también tú pasarás como todas las cosas".

La Vanidad es una tentación, que existe no solo para los paganos, sino también para los cristianos, para la gente de fe. Jesús regañó mucho a los que se jactaban. Para los doctores de la ley, decía que no deben pasearse por las plazas con ropa de lujo como príncipes. Cuando rezas, el Señor te alerta de lo siguiente:

"Por favor, no te hagas ver, no reces porque te vean", "ora en secreto, entra en tu cuarto". Lo mismo, dijo el Papa Francisco, se debe hacer cuando ayudas a los pobres: "No toques trompeta, hazlo a escondidas". "El Padre lo ve, es suficiente".

Pero el vanidoso dice: "pero mira, yo doy este cheque para las obras de la Iglesia" y hace ver el cheque; luego estafa, por otra parte, a la Iglesia. Es lo que hace el vanidoso: vive para aparentar. "Cuando ayunes (les dice el Señor a estos) por favor no te hagas el melancólico, el triste, para que todos se den cuenta. Haz penitencia con alegría, para que nadie se dé cuenta. Y la vanidad es así: es para aparentar, vivir, para hacerse ver".

"Los cristianos que viven así para aparentar, por la vanidad, parecen pavos, se pavonean.", indicó el Papa Francisco. Se dice a sí mismo: "yo soy cristiano, yo soy familiar de aquel cura, de aquella monja, de ese obispo, mi familia es una familia cristiana". "Se jactan". Pero ¿y tu vida con el Señor? ¿Cómo rezas? Tu vida con las obras de misericordia, ¿cómo va? ¿Visitas a los enfermos? "La verdad".

Es por esto que Jesús nos dice que debemos construir nuestra casa, nuestra vida cristiana sobre la roca, en la verdad. En cambio, también nos advirtió: "los vanidosos construyen la casa sobre la arena y la casa ​​cae, la vida cristiana se cae, resbala, porque no es capaz de resistir a las tentaciones".

Aparentar como burbuja de jabón.

"Cuántos cristianos viven para aparentar. Su vida parece como una burbuja de jabón."

¡Es hermosa la burbuja de jabón! ¡Con todos los colores que tiene! Pero dura un segundo y luego ¿qué? También cuando nos fijamos en algunos monumentos fúnebres, pensamos que es vanidad, porque la verdad es volver a la tierra desnuda, como decía el Siervo de Dios Pablo VI. Nos espera la tierra desnuda, esta es nuestra verdad final. Mientras tanto, ¿me enorgullezco o hago algo? ¿Hago el bien? ¿Busco a Dios? ¿Rezo? Las cosas que tienen consistencia.

La vanidad es una mentirosa, es imaginativa, se engaña a sí misma, engaña a los vanidosos, porque primero finge que es algo, pero luego con el tiempo llega a creerse lo que en su opinión era. Se la cree, ¡pobrecito!

Y esto es lo que le pasaba al tetrarca Herodes, que, como leemos en el Evangelio de hoy, se preguntaba con insistencia sobre la identidad de Jesús.

La vanidad no trae paz

La vanidad siembra un malestar, quita la paz. Es como aquellas personas que se maquillan mucho y luego temen que la lluvia les quite todo. No nos da paz la vanidad, solo la verdad nos da la paz. Por lo tanto, la única roca sobre la que construimos nuestra vida es Jesús.

Y pensamos en esa propuesta del diablo, del demonio, que también tentó a Jesús en el desierto con la vanidad: "Ven conmigo, subamos al templo, hagamos el espectáculo; te tiras abajo y todos creemos en ti". El diablo había presentado a Jesús la vanidad en una bandeja. La vanidad es una enfermedad espiritual muy grave.

Los Padres egipcios del desierto decían que la vanidad es una tentación contra la que hay que luchar toda la vida, porque siempre vuelve a sacarnos la verdad. Y para entender esto decían es como la cebolla. La agarras y la empiezas a pelar. Y pelas la vanidad hoy, un poco de vanidad mañana y toda la vida pelando la vanidad para vencerla. Y al final eres feliz: me quité la vanidad, pelé la cebolla, pero el olor se queda en tu mano. Pidamos al Señor la gracia de no ser vanidosos, de ser verdaderos, con la verdad de la realidad y del Evangelio.

Adaptación y contenido agregado: Qriswell Quero, Con información extraida de: Vatican News

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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