Los consejos del Papa Francisco para prepararse para el último Adiós ¿Pienso en la gran despedida, en mi gran despedida de este mundo?
Es extraño que, en nuestra vida, tomemos algún tiempo para pensar sobre nuestra muerte. Sí que lo es. Muchos no piensan en ello, pero el Papa Francisco, ha querido reflexionar sobre esto y ha dado consejos a todos para prepararse para el último adiós en sus vidas.
"¿Yo pienso en la gran despedida, en mi gran despedida, no cuando debo decir "hasta luego", "hasta más tarde", "hasta la vista", sino "adiós"?" es parte del mensaje de reflexión que nos ha ofrecido el Papa Francisco durante su discurso de la homilía de la santa misa realizada en Capilla de Santa Marta
El Papa Francisco, ha querido expresarnos con palabras muy sencillas, el hecho de estar preparados para dar ese último adiós, en el que a veces, no pensamos mucho, quizás hasta por temor. Su reflexión estuvo centrada en dos pasajes de las Escrituras en las en una, Jesús se despide sus discípulos para ir al Padre, y el otro, es el momento en que San Pablo llora con los ancianos que le saludaban antes de irse de Jerusalén. A continuación las Palabras del Papa.
Hay despedidas dolorosas.
Jesús se despide, Pablo se despide y esto nos ayudará a reflexionar acerca de nuestras despedidas. En nuestra vida hay tantas despedidas, pequeñas y grandes y hay también tanto sufrimiento, tantas lágrimas en algunos casos.
Pensemos hoy en aquellos pobres rohingyas de Myanmar. En el momento de dejar su tierra para huir de las persecuciones no sabían qué les habría sucedido. Y desde hace meses están en barcazas, allí Llegan a una ciudad en la que les dan agua y comida y les dicen: "Váyanse". Es una despedida.
De una manera u otra, hoy se produce esta despedida existencial grande. Piensen en la despedida de los cristianos y de los yazidis, que no piensan volver a su tierra, porque fueron expulsados de sus casas. Hoy.
Prepararse para el último Adiós.
Hay pequeñas y grandes despedidas en la vida como la despedida de la mamá, que saluda y da el último abrazo al hijo que va a la guerra; y todos los días se levanta con el temor de que alguien venga a decirle:
"Le agradecemos mucho la generosidad de su hijo que ha dado la vida por la patria".
También está la última despedida que todos nosotros debemos hacer, cuando el Señor nos llama a la otra vida. Yo pienso en esto.
Estas grandes despedidas de la vida, también la última, no son las despedidas de un "hasta pronto", "hasta luego", "hasta la vista", que son despedidas que uno sabe que vuelve, o inmediatamente o después de una semana.
Hay despedidas de las que no se sabe cuándo y cómo volveré. El tema de la despedida también está presente en el arte y en las canciones: "Me viene una a la mente, esa de los alpinos, cuando aquel capitán se despide de sus soldados: el testamento del capitán."
¿Yo pienso en la gran despedida, en mi gran despedida, no cuando debo decir "hasta luego", "hasta más tarde", "hasta la vista", sino "adiós"? Estos dos textos dicen la palabra "adiós".
Encomendar a Dios las despedidas.
Pablo encomienda a Dios a los suyos y Jesús encomienda al Padre a sus discípulos, que permanecen en el mundo. "No soy del mundo, pero custódialos".
Encomendar al Padre, encomendar a Dios: éste es el origen de la palabra "adiós". Nosotros decimos "adiós" sólo en las grandes despedidas, tanto de la vida como en la última.
Pensar en nuestra despedida de este mundo.
Creo que con estos dos iconos, el de Pablo, que llora de rodillas en la playa, todos allí, y en Jesús, triste, porque le esperaba la Pasión, con sus discípulos, llorando en su corazón, podemos pensar en nuestra despedida. Nos hará bien.
¿Quién será la persona que cerrará mis ojos? ¿Qué dejo?
Tanto Pablo como Jesús, ambos, en estos pasajes hacen una especie de examen de conciencia: "Yo he hecho esto, esto, esto ". ¿Yo qué he hecho? Pero me hace bien imaginarme en aquel momento.
Cuándo será, no se sabe, pero vendrá el momento en el que "hasta luego", "hasta pronto", "hasta mañana", "hasta la vista" se convertirá en "adiós". Es válido hacernos estas tres preguntas:
- ¿Yo estoy preparado para encomendar a Dios a todos los míos?
- ¿Para encomendarme a mí mismo a Dios?
- ¿Para decir aquella palabra que es la palabra del encomendarse del hijo al Padre?.
Lean las Lecturas del día sobre la despedida de Jesús y la de Pablo, y a pónganse a pensar que un día, también nosotros, deberemos decir aquella palabra, "adiós".
"A Dios encomiendo mi alma; a Dios encomiendo mi historia; a Dios encomiendo a los míos; a Dios encomiendo todo".
Oración del Papa para el último adiós.
"Que Jesús, muerto y resucitado nos envíe al Espíritu Santo, para que aprendamos aquella palabra, aprendamos a decirla, pero existencialmente, con toda la fuerza: la última palabra, "adiós"
Venezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene nada lo detiene.