Categoría: Iglesia

Sacerdote ofrece oración de perdón por teléfono a hombre muriendo de coronavirus

Debido a las restricciones del hospital por el coronavirus, el Padre llamó por teléfono al paciente y lo guió con una oración de perdón

Estados Unidos, 30/03/2020.- Debido a las restricciones del hospital por la pandemia de coronavirus, el 22 de marzo un sacerdote de los suburbios de Portland no pudo reunirse con un paciente católico que estaba muriendo porque estaba infectado con el COVID-19.

Monseñor John Cihak, pastor de la parroquia de Cristo Rey en Milwaukie, se puso en contacto por teléfono y gracias a una disposición de la ley eclesiástica pudo guiarlo a través del proceso de un acto de contrición y una oración de perdón.

"Esto puede convertirse en algo común dadas las restricciones impuestas por los hospitales", decía un memorando del 23 de marzo a los sacerdotes del oeste de Oregón de Mons. Gerard O "Connor, director de la Oficina de Culto Divino de la Arquidiócesis de Portland.

¿Confesión por teléfono?

Aunque los sacramentos de reconciliación y unción de los enfermos no pueden ser administrados por teléfono, la indulgencia del 19 de marzo de un tribunal vaticano ofrece otra posibilidad.

La Penitenciaría Apostólica del Vaticano, reafirmando la antigua ley de la Iglesia sobre el perdón cuando la confesión no es posible, indicó:

"Donde los fieles individuales se encuentran en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, debe recordarse que la contrición perfecta, proveniente del amor de Dios, amado por encima de todas las cosas, expresada por una sincera petición de perdón (la que el penitente es actualmente capaz de expresar) y acompañada por "votum confessionis", es decir, por la firme resolución de recurrir, lo antes posible, a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso los mortales"

En la tarde del 22 de marzo, Monseñor Cihak recibió una llamada del Centro Médico Kaiser Sunnyside en Milwaukie. La familia quería la extremaunción para el hombre, pero las normas del hospital prohibían al sacerdote entrar en la unidad.

El paciente, con un respirador, no pudo responder pero le pusieron el teléfono en el oído. El monseñor Cihak le ayudó en el proceso de un acto de contrición y una oración de perdón.

"Dios ha atado su gracia a los sacramentos pero él mismo no está atado a ellos", dijo Monseñor Cihak, explicando que Dios ofrece misericordia a aquellos que, sin culpa alguna, no pueden acceder a los sacramentos.

Al respecto, Monseñor Cihak, quien sirvió como maestro de ceremonias para el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco antes de regresar a Oregon, expresó:

"Se sintió un poco extraño... No puedes evitar sentir que estás decepcionando a la persona".

Mons. Cihak dijo que puede visitar a otros pacientes en el hospital, pero no a los que están aislados debido a COVID-19.

El 27 de marzo, la Oficina de Culto Divino de la Arquidiócesis de Portland publicó directrices sobre el perdón de los pecados cuando un sacerdote no está disponible.

¿Cuando son perdonados los pecados?

La Iglesia reconoce que los pecados son perdonados cuando un penitente:

  • Expresa su verdadera pena y detesta los pecados con un sincero amor a Dios (una "contrición perfecta").

  • Hace una petición sincera a Dios para el perdón.

  • Resuelve ir a confesarse a la primera oportunidad.

Las directrices de la arquidiócesis, en realidad un recordatorio de la ley eclesiástica establecida, dicen que la actual crisis de salud significa que puede ser imposible ir a una confesión sacramental. La instrucción decía: 

"Realizando estas acciones con devoción y sinceridad, se puede obtener el perdón de todos los pecados... Aquellos que se presentan ante Dios Todopoderoso con una contrición sincera por sus pecados y un ferviente deseo de perdón pueden estar seguros de la misericordia de Dios."

Traducción y adaptación: Qriswell Quero, Con información extraida de: Catholic News Service

pildorasdefe qriswell quero firma autorVenezolano, esposo y padre de familia, servidor, ingeniero y misionero de la fe. Comprometido con el anuncio del Evangelio. Creyente sólido de que siempre existen nuevos comienzos. Quien a Dios tiene, nada lo detiene.

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