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San Damián de Molokai. Sacerdote misionero. Leproso voluntario por amor

 
 
   
 
 
 

San Damián se dedicó con amor a ayudar y asistir a los leprosos. Él esperaba morir también golpeado por esta terrible enfermedad

 

San Damián de Molokai fue un sacerdote misionero que se entregó, por amor, a consolar y a asistir a los enfermos de la lepra en la isla de Molokai. Ejerció su vocacion con mucho amor construyendo Iglesias, un hospital, esfermerías, orfanatos, hasta que cayó enfermo de la Lepra, la misma enfermedad por la que asistía a los demás.

Fiesta: 15 de abril

Martirologio romano: En isla de Molokai, Oceanía, el Padre Damián de Veuster, sacerdote de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María, quien con tanta amor y dedicación ayudó y asitió a los leprosos, esperaba morir también golpeado por esta terrible enfermedad

Biografía de San Damián

San Damián de Molokai provino de la familia De Veuster, quienes tuvieron ocho hijos, dos de ellas se hacen monjas y dos sacerdotes de los "Sagrados Corazones de Jesús y María", también llamados "Sociedad de Picpus". José, el penúltimo de los ocho, se dedicó a ayudar a su padre, pero a los 19 años siente el llamado e ingresa en la Picpus tomando el nombre de Hermano Damián.

Uno de sus hermanos se dispone a ir de misión pero se enferma, así que en su lugar se ofrece el hermano Damián, aunque todavía no es un sacerdote. El Destino de su misión fueron las islas Sandwich, que más tarde se llamarán Hawaii.

La misión de San Damián

En 1864 enviaron a San Damián a aquellas islas. Allí completó sus estudios y se hizo sacerdote el 24 de mayo. Su ordenación se realizó en Honolulu, la capital. Allí se queda ejerciendo su vocación.

San Damián educa a la gente en la fe y enseña a criar ovejas y cerdos a la gente, también les enseña todo sobre el arado y el cultivo de la tierra. Trabajó arduamente con sus manos para construir la iglesia y se ganó la estima de la gente de este pueblo. Pero eso es sólo el inicio.

En 1873, se desata una terrible epidemia de lepra en una de las Islas, Molokai. El pánico se apoderó de todo el poblado ya que se trata de una enfermedad terrible en la que se pudre lentamente el cuerpo del enfermo. No se conocía cura.

Los sacerdotes buscan voluntarios para que ayuden a los leprosos de Molokai, donde el gobierno se limita a atender a todos los enfermos de lepra. Muchos se ofrecen, y entre ellos, se ofrece el Padre Damián, pero tiene que quedarse allí porque el gobierno teme el contagio y le prohíbe salir de la isla con sus 780.800 pacientes con una alta mortalidad: 183 muertes en los primeros ocho meses.

Un infierno en la tierra

En Honolulu, San Damián se embarcó con 50 leprosos que eran enviados a Molokai. Sus nuevos feligreses lo esperaban en la playa en condiciones de extrema necesidad y desesperación.

En las pésimas condiciones que encontró en la colonia, solo tenía refugio en una cruda capilla de madera donde su primer acto fue arrodillarse a rezar. Se pasó esa noche limpiándola.

Con tristeza, San Damián escuchaba la risa de los borrachos, el llanto de los moribundos, los aullidos de los perros salvajes que devoraban a los muertos. Allí no había ley ni protección para nadie. Los niños y las mujeres vivían con temor por la frecuente violencia. La gente vivía sin esperanza y sin paz. Se consideraba aquel lugar como un infierno en la tierra

Regresa la esperanza

El Padre Damián transformó aquel infierno, con el poder del amor divino, en una comunidad de amor y paz. Por años sirvió solo como santo sacerdote ocupándose tanto las necesidades espirituales como las corporales.

Bajo la supervisión de San Damián se construyó la iglesia a la que nombró Santa Filomena, un hospital, enfermería, escuela, viviendas, orfanatos, etc. Su entrega llena de fe tornó aquel lugar abandonado de todos en una ejemplar comunidad donde se atendía a todos con esmero.

En 1885, y a la edad de 49 años, llegó el deseo que tanto anhelaba, el Padre Damián descubre que está infectado con la lepra. A pesar del avance de la enfermedad, rehusó ser trasladado para recibir tratamiento. Sólo se queda esperando la llegada de un Sacerdote para confesarse, hasta que llegó el padre belga Conrardy, pocos meses antes de su muerte. Dentro de una de las cosas que decía era:

"Hasta este momento me siento feliz y contento, y si me dieran a escoger la posibilidad de salir de aquí curado, respondería sin dudarlo: "Me quedo para toda la vida con mis leprosos".

A pesar de grandes sufrimientos y con su cuerpo deformado, San Damián continuó su ministerio hasta el fin de su vida. Murió después de un mes en la cama

En 1936, su cuerpo va a ser deportado a Bélgica en Lovaina. San Juan Pablo II lo beatificó en Bruselas en 1995, continuando con el proceso iniciado por el Papa Pablo VI en 1967, y luego Benedicto XVI lo canonizó en la Plaza de San Pedro el 11 de octubre de 2009.

Una estatua de bronze del Padre Damián en el Capitolio de EE.UU. representa el estado de Hawai. Una réplica esta en la Legislatura estatal de Hawai.

El primero de diciembre del 2005 el Padre Damián fue escogido por una encuesta nacional belga como el belga mas grande de todos los tiempos.

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