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Categoría: Familia
virtudes que debe tener un padre catolico valiente fe

Rendirte ante Dios, orar, amar a tu esposa, jugar con los hijos, son algunas cosas esenciales para ser un padre católico ejemplar

7 deberes que debe tener un padre católico ejemplar y valiente.

Fui bendecido al crecer con buenos padres, no teníamos mucho pero mis padres se aseguraron de que tuviéramos amor, disciplina, fe, valores firmes y una sólida ética de trabajo. Aunque mi mamá jugó un papel esencial en mí, descubrí que soy más como mi padre. He enseñado a mis propios hijos muchas de las lecciones que él me enseñó, y aún acudo a él por sabiduría y consejo.

Así como muchos de nosotros vivimos de acuerdo a las lecciones que aprendimos en nuestra juventud, nuestros hijos algún día nos imitarán. Siempre están viéndonos, y debemos decidir si seremos el heroico modelo que constantemente da un buen ejemplo, o renunciaremos a nuestra responsabilidad de padres y los dejaremos en manos de las malas influencias sociales.

He tenido numerosas conversaciones con otros padres católicos, sobre el reto que representa criar y educar a los hijos en el mundo de hoy. Realmente tenemos las mejores intenciones de ser buenos padres, pero ¿cómo pasamos de la conversación a la acción? Hay mucho en juego, y esta generación necesita desesperadamente padres que se pongan al día con sus responsabilidades.

Después de reflexionar al respecto, hice una lista de las cosas en las que estoy trabajando, que aprendí de mi padre y de mi propia experiencia como padre. Hacer esta lista fue un examen y un reto para mí, porque me volví muy consciente de aquello en lo que estoy fallando. Pero hacerla me inspiró, y ahora trato de reflexionar sobre estas acciones en mi oración diaria. Tengo un largo camino que recorrer, pero vivir teniendo esta lista como meta, me mantendrá enfocado en la dirección correcta:

1. Rendirse ante Dios.

Los verdaderos padres católicos, tenemos que rendirnos constantemente ante Cristo, para que se haga su voluntad en nuestras vidas. Hombres, NO estamos a cargo, por mucho que deseemos estarlo. San Ignacio de Loyola dijo una vez:

"Pocas almas entienden lo que Dios haría por ellas si se abandonaran a sí mismos sin reservas ante Él, y si permitieran que su gracia los moldeara."

2. Ser un hombre de oración.

Nuestros hijos estarán más abiertos a rezar si nosotros lo hacemos. Trabaja en una constante rutina diaria de oración, con la meta de dedicar al menos una hora a la oración cada día. ¿Suena difícil?, piensa en lo mucho que ves televisión en un día, o lo que tardamos respondiendo emails o mensajes en nuestro celular, considera cuánto tiempo pasamos en nuestros vehículos todos los días o cuánto dedicamos al ejercicio.

Los padres tenemos más que suficiente tiempo para orar si nos organizamos y lo integramos como una prioridad en nuestro día a día. Además, imagina la poderosa influencia que podríamos tener en nuestros hijos si nos ven de rodillas orando en familia todas las noches.

3. Comprende tu verdadera vocación.

Los padres católicos que tenemos la bendición de estar casados y tener hijos, debemos considerar que nuestra verdadera vocación es ayudar a que nuestras familias lleguen al cielo y ser buenos padres y esposos, no nuestra carrera o trabajo. Pregúntate a ti mismo: "¿Está mi trabajo al servicio de mi familia?, ¿o es mi familia la que sirve a mi trabajo?"

4. Invierte tiempo en tu familia

Nuestros hijos necesitan nuestro tiempo, pon a un lado tú celular, apaga la computadora y el televisor, cancela el partido de futbol con tus amigos. Pasemos más tiempo con nuestros hijos. Puedes apostar que el tiempo que dejes de dedicar como padre de familia, habrá un sinnúmero de malas influencias listas para tomar tu lugar y guiar a tus hijos en una mala dirección.

Voy a parafrasear al autor y teólogo Scott Hahn, que escribió que el padre o madre que está dispuesto a invertir tiempo con su familia luego de salir de 40 o más horas semanales de trabajo en la oficina, es el verdadero héroe de nuestra época moderna.

5. Sé valiente.

Los cristianos tienen el propósito de destacar, no de mezclarse. Mezclarse quiere decir estar dispuesto a abandonar aspectos esenciales de nuestra fe para adaptarnos a la sociedad actual y encajar, pero los cristianos estamos llamados a ser valientes y luchar contra esa cultura.

Estos son tiempos difíciles, y los auténticos padres católicos tenemos la responsabilidad de amar y defender a Cristo, ser buenos ejemplos de conducta para nuestras familias y destacar por nuestra fe.

6. Practica el desapego material.

Estamos muy enfocados en adquirir juguetes y dispositivos tecnológicos nuevos, casas más grandes, hermosos carros o el próximo ascenso. Tenemos que dejar de lado aquello que nos frena y se interpone en el camino de nuestra vida de oración, la asistencia a Misa, la obras de caridad, ser voluntarios, el tiempo con nuestras familias y ciertamente nuestra relación con Dios.

7. Amar a nuestras esposas.

Esposos, debemos amar y mejor a nuestras esposas, así de simple. Nuestros hijos aprenderán a amar a los demás de acuerdo a la forma en que mamá y papá se aman el uno al otro, necesitamos decir "te amo", a nuestras esposas e hijos lo más frecuentemente posible. Mostremos a nuestra esposa respeto y aprecio por el rol fundamental que cumple en nuestra familia:

"La cosa más importante que un padre puede hacer por su hijo, es amar a su mamá" (Teodoro Hesburgh)

Los niños de hoy enfrentan grandes retos y los padres fuertes son parte de la solución. Reflexionemos sobre cómo estamos llevando a cabo el rol de padres y esposos católicos genuinos. Usa el resultado de esa reflexión para orar y confesarte. Y sobre todo, comprométete a hacer los cambios necesarios.

Como hombres católicos, tenemos la responsabilidad de ser esposos fuertes, líderes en nuestra parroquia, buenos administradores en nuestra comunidad y humildes seguidores de Cristo. Miremos el inspirador ejemplo de San José, Santo patrono de los padres de familia, de los trabajadores y de la Iglesia, por su obediencia, humildad, abnegación, coraje y el amor que les mostró a María y Jesús. Si podemos emular a San José, aunque sea un poco cada día, estaremos cerca de convertirnos en el hombre y padre que debemos ser.

Más sobre padre y familia.

Redacción: Andrea Pérez, PildorasdeFe.net | Con información de: Integrated Catholic Life
Venezolana viviendo en Ecuador, hija de Dios, mujer de fe, madre y esposa. De profesión ingeniera, y de corazón misionera. Trabajando día a día en mi crecimiento espiritual y buscando la coherencia, tomando como guía la frase de San Pablo: Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir (Ro 12,2)
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